El precio del gas natural holandés, que sirve como referencia para toda Europa, alcanzó brevemente los 60 euros por megavatio hora (MWh) el lunes, aproximándose a los máximos registrados al inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, según reportes de The Guardian. Este aumento refleja la preocupación del mercado sobre las interrupciones en el suministro de gas licuado natural (GNL) procedente de Qatar, un proveedor crucial para Europa.
Analistas de Independent Commodity Intelligence Services (ICIS), una firma especializada en inteligencia de mercados de materias primas, advirtieron que los suministros de gas de Europa enfrentan presión significativa durante el invierno próximo. El conflicto ha retrasado la recuperación esperada de las exportaciones de GNL qatarí durante la temporada crítica de almacenamiento estival, lo que complica los planes europeos para llenar sus reservas.
"Un inicio de invierno frío aumentaría sustancialmente el costo de cumplir con el objetivo de almacenamiento del 80% de la Unión Europea", señaló Andreas Schroeder, jefe de análisis energético de ICIS. "Aunque la seguridad del suministro sigue siendo alcanzable, el costo de lograrla aumenta considerablemente."
Según ICIS, si el precio del gas se mantiene alrededor de 60 euros por MWh, podría significar "una posible intervención estatal costosa para salvaguardar la seguridad del suministro". Sin embargo, los modelos de la firma sugieren que el almacenamiento de gas europeo aún podría alcanzar sus objetivos para finales de noviembre.
El almacenamiento de gas en Europa se encuentra actualmente por debajo del 54% de su capacidad, comparado con el 64% en el mismo período del año anterior. Esta diferencia de diez puntos porcentuales refleja el impacto acumulativo de las interrupciones en el suministro global.
ICIS calculó que solo 26 cargamentos de GNL han logrado cruzar hacia el este desde el Golfo Pérsico desde que el conflicto comenzó el 28 de febrero, en comparación con los 90 a 100 cargamentos mensuales habituales. Esta reducción del 71% en los envíos representa una disrupción significativa en las cadenas de suministro globales.
Los países europeos podrían necesitar pagar aproximadamente 54 euros por MWh durante el otoño para reabastecer sus suministros, y hasta 60 euros por MWh si se materializa un inicio de invierno más frío de lo esperado. Estas cifras representan un aumento sustancial respecto a los precios históricos y podrían traducirse en costos adicionales significativos para consumidores y gobiernos.
La disrupción de las exportaciones de GNL qatarí ya ha afectado los suministros globales de gas. ICIS redujo su pronóstico para el suministro global de GNL este año de 441 millones de toneladas a 431 millones de toneladas, una reducción de 10 millones de toneladas que refleja el impacto duradero del conflicto.
La última escalada del conflicto, que ocurre mientras diplomáticos afirman que las negociaciones continúan, nuevamente amenaza el tránsito de buques a través del Estrecho de Ormuz, por el cual pasaba aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial antes de que estallara el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Cualquier interrupción en este paso estratégico tendría consecuencias globales inmediatas para los mercados energéticos.
El conflicto también ha generado efectos secundarios en los mercados petroleros. El crudo Brent superó brevemente la marca de 90 dólares por barril el domingo, su nivel más alto en un mes, antes de ceder después de que Irán indicara que los intercambios diplomáticos con Estados Unidos a través de mediadores continuaban a pesar de los ataques. El precio del gas se moderó posteriormente el lunes a aproximadamente 57 euros por MWh, aunque sigue siendo elevado en términos históricos.
"Los precios del gas que suben cerca de los máximos del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán son un recordatorio de que cualquier cosa que hagamos en el Reino Unido no tiene un impacto significativo en el precio que pagamos por gas", señaló Jess Ralston, jefe de energía de la Unidad de Inteligencia Energética y Climática. "La realidad es que estamos vinculados a los mercados internacionales y la volatilidad que ha llegado dos veces en los últimos años desde una guerra a miles de kilómetros de distancia."
Esta situación subraya la vulnerabilidad de Europa a los conflictos geopolíticos distantes y su dependencia de fuentes de energía concentradas geográficamente. La capacidad de Europa para mantener la seguridad energética durante el próximo invierno dependerá tanto de la evolución del conflicto en Oriente Medio como de las decisiones de política energética que tomen los gobiernos europeos en los próximos meses.