Los trabajadores extranjeros generan casi la mitad del crecimiento económico de España en los últimos tres años
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Los trabajadores extranjeros generan casi la mitad del crecimiento económico de España en los últimos tres años

Un estudio de Funcas revela que el 47% del aumento del PIB español entre 2022 y 2025 se debe directamente a la incorporación de trabajadores inmigrantes al mercado laboral, quienes han permitido mantener sectores clave como la hostelería, construcción y agricultura en un contexto de reducción de población nacional en edad laboral.

NEGOCIOS12 FEB 2026

La inmigración se ha convertido en un motor fundamental para la economía española. Según el estudio 'La inmigración en España: retos, impacto y políticas', publicado este martes por Funcas, casi la mitad del crecimiento económico de España en los últimos tres años se explica por los trabajadores extranjeros. Entre 2022 y 2025, el Producto Interior Bruto (PIB) español aumentó un 8,9%, del cual 4,2 puntos porcentuales fueron resultado directo de la incorporación al mercado laboral de trabajadores nacidos fuera de España, lo que representa el 47% del crecimiento acumulado.

El informe confirma que el actual ciclo económico español se apoya menos en ganancias de productividad y más en un aumento rápido de la población activa, en un contexto donde el país pierde anualmente ciudadanos nacionales en edad de trabajar. En apenas tres años, la población nacida en el extranjero ha aumentado en aproximadamente 1,9 millones de personas, mientras que la nacida en España se ha reducido en 320.000. Como resultado, actualmente casi uno de cada cinco residentes en España ha nacido fuera del país.

Este fenómeno no es solo demográfico, sino fundamentalmente laboral. Según el estudio de Funcas, la práctica totalidad del crecimiento de la población activa desde 2019 corresponde a inmigrantes. Sin su aportación, el mercado laboral español habría experimentado una contracción debido a la jubilación de las generaciones del baby boom.

Los investigadores Raymond Torres y María Jesús Fernández, autores del informe, destacan que sectores como la hostelería, la construcción, el comercio y la agricultura concentran la mayor parte del nuevo empleo extranjero. En estas actividades, entre el 60% y el 70% de los puestos creados desde la pandemia han sido ocupados por trabajadores foráneos, alcanzando una proporción aún mayor en la construcción durante el período más reciente. Precisamente estos sectores son los que presentan mayores dificultades para cubrir vacantes y los que más han recurrido a la mano de obra extranjera.

La inmigración también ha funcionado como un dique de contención frente a la inflación, especialmente en sectores con alta demanda como la hostelería. En ausencia de estos trabajadores, las empresas de construcción y agricultura se habrían enfrentado al dilema de frenar su actividad o trasladar la escasez de mano de obra al precio final. El estudio constata que entre 2019 y 2024, el deflactor de los sectores asociados al turismo en España creció un 17,9%, frente al 21,3% de la media de la eurozona, lo que sugiere que la disponibilidad de trabajadores ha permitido absorber el aumento de la demanda ampliando la producción en lugar de incrementar los precios.

Sin embargo, el informe señala que la inmigración no ha impulsado la productividad media. Se estima que "el cambio en la composición por nacionalidades de la población ocupada ha restado ocho décimas al crecimiento de la productividad durante el último trienio". Esta cifra se explica porque la mayor parte del empleo extranjero se concentra en ramas de menor valor añadido y salarios más bajos, lo que reduce la productividad agregada por un efecto estadístico. Los analistas consideran que se trata de una consecuencia "meramente mecánica e incluye el efecto composición derivado de su mayor peso en actividades menos productivas".

El documento también subraya que persisten desequilibrios en el mercado laboral. La tasa de desempleo de los inmigrantes continúa siendo más alta que la de los nacionales, sus salarios medios son sensiblemente inferiores y su presencia en sectores de baja productividad es muy elevada. Además, la integración laboral varía significativamente según el origen: las personas procedentes de países latinoamericanos suelen tener salarios más similares a los de los españoles, a diferencia de los procedentes de países africanos.

Paralelamente, mientras los inmigrantes se incorporan principalmente a ocupaciones elementales o de cualificación media-baja, el empleo entre los trabajadores españoles se ha desplazado hacia puestos mejor remunerados. Desde 2019, el crecimiento del empleo nacional se concentra casi exclusivamente en categorías técnicas, profesionales y directivas.

El estudio también analiza el impacto de diferentes políticas para incorporar a los trabajadores migrantes. Principalmente, evalúa dos tipos: aquellas que legalizan a inmigrantes no documentados —como la recientemente aprobada por el Gobierno español para regularizar a más de medio millón de trabajadores— y los programas de trabajadores temporales, generalmente para empleos estacionales y de escasa cualificación.

Las evidencias empíricas obtenidas en España, Estados Unidos y América Latina, citadas en este estudio, muestran que las políticas de legalización ofrecen mejores resultados que los programas circulares en los que el migrante regresa a su país tras finalizar su contrato. Los autores indican que regularizar inmigrantes "suele mejorar los resultados del mercado laboral para este colectivo, elevando las tasas de empleo y los ingresos" y tiene "efectos negativos mínimos para los trabajadores nativos". Además, mencionan un próximo estudio académico que no encuentra evidencias de que la regularización inesperada de 600.000 inmigrantes en España en 2005 provocara un "efecto imán" o efecto llamada.

En contraste, los efectos de los programas de trabajadores temporales —modelo por el que también ha apostado la Seguridad Social española en los últimos años— son "menos claros, especialmente en España, debido a una falta de datos sistemáticos y al acceso limitado a registros administrativos pertinentes".

El informe analiza extensamente los distintos programas de empleo temporal para inmigrantes en Estados Unidos, tanto para empleos de baja cualificación como para otros altamente cualificados. Según diversos estudios empíricos, estos programas, en el caso de los empleos de menor cualificación, obtienen efectos positivos como "una reducción de la dependencia de trabajadores no regularizados, al tiempo que evita los efectos indirectos negativos para el empleo y los salarios nacionales". De igual manera, los análisis de programas para trabajadores muy formados indican que tampoco está demostrado que estos empleados desplacen a los cualificados nacionales; algunos estudios incluso apuntan a un efecto contrario: amplían el empleo entre los nativos.

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Un estudio de Funcas revela que el 47% del aumento del PIB español entre 2022 y 2025 se debe directamente a la incorporación de trabajadores inmigrantes al mercado laboral, quienes han permitido mantener sectores clave como la hostelería, construcción y agricultura en un contexto de reducción de población nacional en edad laboral.

12 feb 2026
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La inmigración se ha convertido en un motor fundamental para la economía española. Según el estudio 'La inmigración en España: retos, impacto y políticas', publicado este martes por Funcas, casi la mitad del crecimiento económico de España en los últimos tres años se explica por los trabajadores extranjeros. Entre 2022 y 2025, el Producto Interior Bruto (PIB) español aumentó un 8,9%, del cual 4,2 puntos porcentuales fueron resultado directo de la incorporación al mercado laboral de trabajadores nacidos fuera de España, lo que representa el 47% del crecimiento acumulado.

El informe confirma que el actual ciclo económico español se apoya menos en ganancias de productividad y más en un aumento rápido de la población activa, en un contexto donde el país pierde anualmente ciudadanos nacionales en edad de trabajar. En apenas tres años, la población nacida en el extranjero ha aumentado en aproximadamente 1,9 millones de personas, mientras que la nacida en España se ha reducido en 320.000. Como resultado, actualmente casi uno de cada cinco residentes en España ha nacido fuera del país.

Este fenómeno no es solo demográfico, sino fundamentalmente laboral. Según el estudio de Funcas, la práctica totalidad del crecimiento de la población activa desde 2019 corresponde a inmigrantes. Sin su aportación, el mercado laboral español habría experimentado una contracción debido a la jubilación de las generaciones del baby boom.

Los investigadores Raymond Torres y María Jesús Fernández, autores del informe, destacan que sectores como la hostelería, la construcción, el comercio y la agricultura concentran la mayor parte del nuevo empleo extranjero. En estas actividades, entre el 60% y el 70% de los puestos creados desde la pandemia han sido ocupados por trabajadores foráneos, alcanzando una proporción aún mayor en la construcción durante el período más reciente. Precisamente estos sectores son los que presentan mayores dificultades para cubrir vacantes y los que más han recurrido a la mano de obra extranjera.

La inmigración también ha funcionado como un dique de contención frente a la inflación, especialmente en sectores con alta demanda como la hostelería. En ausencia de estos trabajadores, las empresas de construcción y agricultura se habrían enfrentado al dilema de frenar su actividad o trasladar la escasez de mano de obra al precio final. El estudio constata que entre 2019 y 2024, el deflactor de los sectores asociados al turismo en España creció un 17,9%, frente al 21,3% de la media de la eurozona, lo que sugiere que la disponibilidad de trabajadores ha permitido absorber el aumento de la demanda ampliando la producción en lugar de incrementar los precios.

Sin embargo, el informe señala que la inmigración no ha impulsado la productividad media. Se estima que "el cambio en la composición por nacionalidades de la población ocupada ha restado ocho décimas al crecimiento de la productividad durante el último trienio". Esta cifra se explica porque la mayor parte del empleo extranjero se concentra en ramas de menor valor añadido y salarios más bajos, lo que reduce la productividad agregada por un efecto estadístico. Los analistas consideran que se trata de una consecuencia "meramente mecánica e incluye el efecto composición derivado de su mayor peso en actividades menos productivas".

El documento también subraya que persisten desequilibrios en el mercado laboral. La tasa de desempleo de los inmigrantes continúa siendo más alta que la de los nacionales, sus salarios medios son sensiblemente inferiores y su presencia en sectores de baja productividad es muy elevada. Además, la integración laboral varía significativamente según el origen: las personas procedentes de países latinoamericanos suelen tener salarios más similares a los de los españoles, a diferencia de los procedentes de países africanos.

Paralelamente, mientras los inmigrantes se incorporan principalmente a ocupaciones elementales o de cualificación media-baja, el empleo entre los trabajadores españoles se ha desplazado hacia puestos mejor remunerados. Desde 2019, el crecimiento del empleo nacional se concentra casi exclusivamente en categorías técnicas, profesionales y directivas.

El estudio también analiza el impacto de diferentes políticas para incorporar a los trabajadores migrantes. Principalmente, evalúa dos tipos: aquellas que legalizan a inmigrantes no documentados —como la recientemente aprobada por el Gobierno español para regularizar a más de medio millón de trabajadores— y los programas de trabajadores temporales, generalmente para empleos estacionales y de escasa cualificación.

Las evidencias empíricas obtenidas en España, Estados Unidos y América Latina, citadas en este estudio, muestran que las políticas de legalización ofrecen mejores resultados que los programas circulares en los que el migrante regresa a su país tras finalizar su contrato. Los autores indican que regularizar inmigrantes "suele mejorar los resultados del mercado laboral para este colectivo, elevando las tasas de empleo y los ingresos" y tiene "efectos negativos mínimos para los trabajadores nativos". Además, mencionan un próximo estudio académico que no encuentra evidencias de que la regularización inesperada de 600.000 inmigrantes en España en 2005 provocara un "efecto imán" o efecto llamada.

En contraste, los efectos de los programas de trabajadores temporales —modelo por el que también ha apostado la Seguridad Social española en los últimos años— son "menos claros, especialmente en España, debido a una falta de datos sistemáticos y al acceso limitado a registros administrativos pertinentes".

El informe analiza extensamente los distintos programas de empleo temporal para inmigrantes en Estados Unidos, tanto para empleos de baja cualificación como para otros altamente cualificados. Según diversos estudios empíricos, estos programas, en el caso de los empleos de menor cualificación, obtienen efectos positivos como "una reducción de la dependencia de trabajadores no regularizados, al tiempo que evita los efectos indirectos negativos para el empleo y los salarios nacionales". De igual manera, los análisis de programas para trabajadores muy formados indican que tampoco está demostrado que estos empleados desplacen a los cualificados nacionales; algunos estudios incluso apuntan a un efecto contrario: amplían el empleo entre los nativos.

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