Luis de Guindos deja la vicepresidencia del BCE tras ocho años y España pierde su asiento en la cúpula
Luis de Guindos se despide este domingo 31 de mayo de 2026 de la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE), cargo que ocupó durante ocho años desde junio de 2018. El economista español, de 66 años, será sustituido por el croata Boris Vujčić, dejando a España sin representación en el Comité Ejecutivo de la institución monetaria europea por primera vez en años, según informaron fuentes del BCE.
Luis de Guindos concluye su mandato como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) tras ocho años en los que enfrentó crisis económicas globales sin precedentes, desde la pandemia del coronavirus hasta una inflación galopante y los shocks energéticos derivados de las guerras en Ucrania y Oriente Medio, según reportó la agencia EFE.
El economista madrileño llegó al BCE en junio de 2018 con el aval de haber sido el ministro que lideró la reestructuración del sistema financiero español y sacó al país de su mayor crisis económica, según EFE. Durante su gestión como ministro de Economía y Competitividad entre 2011 y 2018 bajo el gobierno de Mariano Rajoy, De Guindos supervisó una inyección inédita de fondos públicos europeos al sector bancario español.
La hemeroteca recuerda que De Guindos afirmó que el rescate financiero y la Sareb, el banco malo español, no tendrían coste para el contribuyente, según EFE. Sin embargo, el propio economista justificó posteriormente en su obra "España amenazada" las razones por las que valió la pena intervenir y cómo despejó las dudas para que el crédito volviera a fluir.
Como ministro, De Guindos se estrenó en el cargo diciendo que la banca española necesitaba más de 50.000 millones de euros y en la tarde del 9 de junio de 2012 tuvo que explicar que España pedía auxilio financiero a sus socios europeos, según EFE. Antes había obligado al sector español a dotar 82.000 millones en provisiones para aflorar todo el riesgo inmobiliario, limitó los sueldos en las entidades que habían recibido ayudas y promovió que se persiguieran judicialmente irregularidades.
Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF, premio extraordinario de carrera y número uno de su promoción de Técnicos Comerciales del Estado, De Guindos desarrolló buena parte de su carrera en el sector privado, desde AB Asesores o Endesa hasta la consultora PwC, pasando por Lehman Brothers, donde fue el máximo ejecutivo para España y Portugal hasta la quiebra de la entidad, según EFE. Fue secretario de Estado de Economía entre 2000 y 2004, cuando Rodrigo Rato era vicepresidente económico, y no dudó en ir contra Rato para que dejara la presidencia de Bankia y luego para denunciar el escándalo de las "tarjetas black", según la misma fuente.
Durante sus ocho años en el BCE, De Guindos fue responsable de la política de prudencia macroeconómica y estabilidad financiera y de la gestión de riesgos, según EFE. En su despedida, el ya ex vicepresidente se mostró "orgulloso" por la solidez del sistema financiero europeo, destacando que no se han registrado grandes problemas financieros a pesar de haber atravesado periodos muy turbulentos y múltiples crisis globales, según RTVE.
Santiago Carbó, catedrático de economía en CUNEF Universidad, explicó a RTVE que "ha tenido que tratar temas muy delicados como el confinamiento y el cierre de empresas durante toda la pandemia" y que "han sido años muy convulsos y la economía europea podría haber descarrilado y no lo ha hecho, en gran medida, gracias a su papel mediador". Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consejo General de Economistas, añadió a RTVE que el ex ministro "ha aportado experiencia política y económica en momentos muy difíciles en los que no es fácil tomar la decisión correcta".
Ni la caída de Credit Suisse ni la de los bancos regionales en Estados Unidos avivaron el temor a una crisis financiera durante los años del economista madrileño en el BCE, según EFE. De Guindos cree que ha estado en el centro en sus decisiones de política monetaria. En 2022 defendió subir los tipos de interés y consideró que la inflación era más perdurable de lo que decían. Ahora dice que está más en el lado de la prudencia, según la misma fuente.
La postura de De Guindos sobre política monetaria evolucionó significativamente durante su mandato. En 2022, con la inflación a doble dígito tras el coronavirus, actuó firmemente como un halcón, siendo uno de los primeros dentro del BCE en advertir que los precios anormalmente altos iban a ser persistentes y en defender la necesidad de subir los tipos de interés de forma agresiva, según RTVE. Sin embargo, esa postura dura se fue desplazando hacia una visión más prudente de "esperar y ver". De Guindos argumentaba en sus últimas intervenciones que, con la inflación ya encauzada cerca del objetivo del 2%, el panorama actual está marcado por una alta incertidumbre geopolítica, lo que exige "tener la cabeza fría", analizar datos y mantener los tipos como están, según la misma fuente.
El papel de De Guindos en el BCE varió significativamente según quién ocupara la presidencia. Durante sus primeros 17 meses compartió la vicepresidencia con Mario Draghi, periodo en el que su papel fue estrictamente técnico, discreto y centrado en la gestión interna, porque Draghi ejercía un liderazgo marcadamente presidencialista, según RTVE. Le asignó el área de Estabilidad Financiera y la vicepresidencia del Consejo de Supervisión de la entidad, con la misión principal de vigilar los riesgos bancarios en una eurozona que apenas terminaba de recuperarse de la crisis de deuda.
Sin embargo, el panorama cambió por completo con la llegada de Christine Lagarde. Al ser ella abogada de profesión y no economista, se apoyó por completo en la experiencia técnica y macroeconómica de Luis de Guindos, según RTVE. El político español pasó a liderar la influyente Dirección General de Estabilidad Financiera y Operaciones, se convirtió en la voz económica oficial del banco central y junto a Lagarde consiguió aumentar el consenso en el seno de un Consejo de Gobierno que hasta entonces se había mantenido tremendamente dividido.
Vázquez Taín destacó a RTVE que "los dictámenes de Draghi en el BCE causaban muchas turbulencias, y eso fue cambiando. La experiencia de gestión que tenía De Guindos ha ayudado después a tomar decisiones de consenso dentro del BCE. No ha sido una persona especialmente mediática, pero generar consenso es más importante que generar protagonismo ocupando ese tipo de puestos".
Una de las señas de identidad de la vicepresidencia de Luis de Guindos en el BCE ha sido la defensa de la Unión Bancaria, una fórmula que busca seguridad y homogeneidad entre los bancos de la eurozona a través de un sistema común de normas, supervisión y resolución de crisis, según RTVE. Su objetivo es evitar que los problemas de un banco provoquen crisis financieras globales y proteger el dinero de los contribuyentes, además de permitir crear grandes bancos paneuropeos más competitivos a nivel mundial.
"Ahora es el momento de hacerlo", defendía el ex ministro de economía antes de irse, destacando que los bancos europeos gozan actualmente de una excelente salud, resiliencia y elevados niveles de capital, según RTVE. Aseguraba que ya se han superado los miedos que existían hace 10 años, cuando él era ministro de economía del gobierno español, sobre la solvencia y los riesgos de algunos países del sur de Europa, incluido España.
El Comité Ejecutivo del BCE está formado por seis miembros. España pierde su silla en favor de Croacia y Boris Vujčić y se mantienen los asientos de Francia, Italia, Países Bajos, Irlanda y Alemania, según RTVE. El Gobierno español ha dicho que tiene garantizado un representante en el comité ejecutivo, según EFE. Esto es importante porque los miembros del comité ejecutivo tienen derecho a voto en todas las reuniones de política monetaria, mientras los gobernadores de los bancos centrales nacionales rotan.
La actual renovación de la vicepresidencia abre las puertas a otros cambios que se producirán a lo largo del año que viene y que podrían permitir a España recuperar la posición protagonista en el Consejo de Gobierno del banco, según RTVE. El primer en irse será Philip Lane, uno de los vocales que actualmente ocupa el cargo de economista jefe del BCE, cuyo mandato acaba el 31 de mayo de 2027. Después, llegará el turno de la presidencia, ya que el mandato de ocho años no prorrogables de Christine Lagarde expira el 31 de octubre de 2027. Para terminar los cambios, será el 31 de diciembre, también de 2027, cuando se quede vacante el puesto que ocupa Isabel Schnabel, otra de las vocales.
Santiago Carbó explicó a RTVE que "España siempre debe tener un puesto en el Consejo de Gobierno del BCE y es verdad que ahora vamos a perder el asiento, pero a futuro tenemos posibilidades serias por primera vez de ocupar la presidencia con Pablo Hernández de Cos". Carbó aseguró que "es un candidato consolidado y una opción clarísima para países con mucho peso en el BCE como Francia".
Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, consideró en declaraciones a RTVE que "el verdadero reto para España no es únicamente ocupar determinados puestos, sino seguir aportando perfiles con prestigio técnico y capacidad de liderazgo en las instituciones europeas. La influencia duradera se construye más a través de esa presencia continuada que mediante nombramientos concretos".
Desde el punto de vista de la política monetaria, no cabe esperar cambios bruscos derivados exclusivamente del relevo, según explicó Francisco Rodríguez a RTVE, quien añadió que "el BCE es una institución muy colegiada y las grandes decisiones responden a consensos amplios dentro del Consejo de Gobierno. La orientación futura seguirá dependiendo mucho más de la evolución de la inflación, el crecimiento económico y las tensiones geopolíticas que de la nacionalidad de quien ocupe la vicepresidencia".
En lo personal, quienes le conocen bien dicen que es tranquilo y afable, que guarda la calma en los momentos de crisis y que le gusta ir a temas concretos y no andarse por las ramas cuando se toman decisiones, según EFE. Se toma muy en serio la importancia de la credibilidad institucional, por ejemplo, en respetar las decisiones que toma el BCE de manera colegiada y no airear públicamente las discusiones internas. Apasionado al tenis, al que aún juega, forofo del Atlético de Madrid, es una persona muy familiar, y quienes le conocen de cerca destacan su lucidez y pensamiento rápido, más allá de sus intereses culturales o su fe cristiana.
Luis de Guindos no volverá a la política activa tras concluir su mandato en Europa, según RTVE. Tras haber ejercido como presidente ejecutivo de Lehman Brothers para España y Portugal, ser ministro de Economía del Gobierno de España entre 2011 y 2018 y vicepresidente del Banco Central Europeo, el economista abrirá una nueva etapa en el ámbito académico. Según EFE, ahora colaborará con el IESE y también con la Universidad de Comillas, trabajando como profesor e investigador en una prestigiosa escuela de negocios.
Aunque nunca ha estado afiliado al Partido Popular, para buena parte del partido es considerado desde hace años una de las voces más reconocidas en materia económica, tal vez porque lideró las comparecencias a petición propia en el Congreso de los Diputados para explicar su actuación al frente de la cartera de Economía, según EFE.




