Este 10 de mayo de 2026, colectivos de madres buscadoras convocaron a una movilización en la Ciudad de México hacia el Ángel de la Independencia bajo la consigna "No hay nada que festejar", en un país donde hay 133.679 personas desaparecidas según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas al 5 de mayo de 2026. La protesta contrasta con una celebración que paraliza México cada año con flores, restaurantes llenos y festivales escolares, pero cuyo origen se remonta a una respuesta conservadora contra el feminismo en la década de 1920.
Mientras México se paraliza cada 10 de mayo con una de las celebraciones más arraigadas y lucrativas del año, este 2026 diversos colectivos de madres buscadoras han convocado a una movilización en la Ciudad de México que partirá con rumbo al Ángel de la Independencia bajo la consigna "No hay nada que festejar", según reporta El País. La protesta ocurre en un contexto donde México registra 133.679 personas desaparecidas, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, al 5 de mayo de 2026.
La manifestación representa un contraste radical con la celebración tradicional del Día de las Madres, que según datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), genera gastos que van desde flores con chocolates de 620 pesos hasta paquetes de spa que superan los 4.200 pesos, además de perfumes, ropa, tenis y joyería. Las reservaciones en restaurantes se hacen con semanas e incluso meses de anticipación y algunos negocios incrementan sus ventas hasta en un 60%, según la misma fuente.
Pero detrás de las serenatas, los regalos y el culto a la madre abnegada existe una historia mucho menos conocida: el Día de las Madres no surgió como una tradición espontánea, sino como una respuesta política al avance del feminismo en la década de 1920, según explica Susana Vargas Cervantes, doctora en Historia del Arte y Estudios de la Comunicación por la Universidad McGill de Montreal, Canadá.
En su artículo "Día de las madres: una invención capitalista", Vargas Cervantes documenta que el origen de la festividad se remonta al 13 de abril de 1922, cuando el periódico Excélsior lanzó una convocatoria pública para instituir un día dedicado a las madres mexicanas. "Tenemos como una capa de sentir el Día de las Madres como un deber casi nacional, pero que está escondiendo muchas capas de ideología, tanto de la mexicanidad como la capitalista, que trabajan a la par", dijo la investigadora.
La convocatoria del diario surgió en respuesta a lo que ocurría en Yucatán: en enero de 1916, 617 mujeres asistieron al Primer Congreso Feminista, donde discutieron educación, sufragio y sexualidad. Desde entonces circulaban folletos sobre métodos anticonceptivos y el movimiento ganaba terreno, según la investigación.
La respuesta conservadora fue institucionalizar el 10 de mayo como el Día de las Madres. Así, lo que el periódico Excélsior presentó como un homenaje era, en realidad, un mecanismo para tachar de inmorales las demandas feministas sobre educación sexual y maternidad libre y anclar a la mujer mexicana en el rol de madre abnegada, según Vargas Cervantes.
La campaña encontró respaldo en el secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, quien ofreció su apoyo para que la niñez escolar rindiera homenaje a las "santas y abnegadas mujeres". Ese mismo año, el arzobispo de México legitimó la iniciativa y la Iglesia retomó la imagen de la madre cuyo único interés era procrear, según la fuente.
Desde el Porfiriato, la idea de una mujer-madre había sido presentada como pieza clave para construir un México moderno, pues su tarea era la de criar a ciudadanos con valores capitalistas, como la higiene, la puntualidad y la organización dentro del hogar. Luego, en 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho puso la primera piedra del Monumento a la Madre, inaugurado por Miguel Alemán Valdés el 10 de mayo de 1949. Para ese momento, la fecha había dejado de ser una convocatoria periodística para convertirse en una política de Estado.
"Las madres son las que tienen que crear a los nuevos mexicanos. Entonces las empezaron a llamar 'las ángeles guardianas del hogar blanco'. No había distinción entre mujer y madre. Era mujer-madre", dijo Vargas Cervantes.
Pero la resistencia surgió, y desde los años setenta, los grupos feministas ya se manifestaban en contra del mito de la madre abnegada, abogando por la maternidad libre y el derecho al aborto. Más de siete décadas después, el mismo monumento se ha convertido en el punto de partida de madres que ya no marchan para celebrar, sino para exigir justicia.
"Siempre ha habido protesta y resistencia en contra de esta ideología", recalcó Vargas. "Y entre más dominación, más resistencia. Ahí te va tu Día de la Madre, para que las mexicanas se acuerden lo que es ser madres".
La movilización de este 10 de mayo de 2026 representa la transformación de una fecha que nació como instrumento de control político y religioso sobre las mujeres en un espacio de denuncia y exigencia de justicia. Las madres buscadoras, que recorren el país en busca de sus hijos e hijas desaparecidos, han resignificado el Monumento a la Madre como punto de partida para visibilizar una crisis que afecta a más de 133.000 familias mexicanas.
La cifra de personas desaparecidas representa uno de los mayores desafíos humanitarios que enfrenta México, y la movilización de las madres buscadoras en el Día de las Madres subraya la contradicción entre la celebración comercial de la maternidad y la realidad de miles de madres que buscan a sus hijos sin respuesta del Estado.