

Un parque marino canadiense ha amenazado con sacrificar 30 ballenas beluga después de que el gobierno federal bloqueara su intento de transferirlas a un parque temático en China, generando una crisis que expone las tensiones entre bienestar animal, legislación y responsabilidad empresarial.
Marineland, ubicado en Ontario, Canadá, se encuentra en una situación crítica después de que el gobierno federal rechazara su solicitud de exportar 30 ballenas beluga al parque temático Chimelong Ocean Kingdom en Zhuhai, China. La Ministra de Pesca, Joanne Thompson, negó el permiso de exportación argumentando que significaría perpetuar el cautiverio y el entretenimiento público de los animales, lo cual va en contra de la legislación de pesca modificada en 2019.
El parque, que ha estado cerrado desde el verano de 2024, argumenta que se encuentra en una situación financiera crítica y no puede continuar manteniendo a los animales. Según fuentes del Canadian Press, el mantenimiento de las ballenas cuesta aproximadamente 2 millones de dólares mensuales. Ante la negativa de recibir fondos federales, Marineland ha sugerido que podría verse obligado a eutanasiar a los animales.
Los antecedentes muestran una problemática de larga data. Entre 2019 y 2025, 20 ballenas han muerto en las instalaciones de Marineland. En 2020, un servicio de bienestar animal encontró que todos los animales marinos del parque estaban bajo estrés, con 12 ballenas fallecidas en un período de dos años.
Grupos de derechos de los animales como Animal Justice y World Animal Protection han expresado su indignación. Camille Labchuk, directora ejecutiva de Animal Justice, calificó la amenaza de eutanasia como 'repugnante' y exigió que Marineland asuma la responsabilidad de financiar el cuidado futuro de los animales.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, ha presionado al gobierno federal para que encuentre una solución, sugiriendo que deberían permitirse las transferencias a China u otras áreas marinas. Por su parte, el Whale Sanctuary Project está trabajando para crear un santuario en Nueva Escocia que podría ser una alternativa en el futuro.
Mientras tanto, Marineland afirma estar colaborando con el gobierno provincial para encontrar una solución que garantice el bienestar de las 30 ballenas beluga. La Ministra Thompson se mantiene abierta a considerar propuestas de exportación que estén verdaderamente en el mejor interés de los animales.
El caso evidencia la complejidad de gestionar animales en cautiverio y los desafíos legales y éticos que enfrentan los parques marinos en la era contemporánea de mayor conciencia sobre el bienestar animal.