Marruecos lucha contra el matrimonio infantil mientras se retrasa la reforma del Código de Familia
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Marruecos lucha contra el matrimonio infantil mientras se retrasa la reforma del Código de Familia

Un reciente caso de una adolescente de 14 años en la provincia de Kenitra ha vuelto a poner en el centro del debate público marroquí la persistencia de los matrimonios de menores, a pesar de que están prohibidos desde 2004. Según datos oficiales, los jueces aprobaron 10.691 matrimonios de menores el año pasado, mientras la reforma que busca limitar esta práctica sigue sin ser aprobada por el Parlamento.

INTERNACIONAL17 NOV 2025

La sociedad marroquí se vio sacudida la semana pasada tras la difusión en redes sociales de imágenes de los esponsales tradicionales entre una niña de 14 años y un hombre adulto en un pueblo de la provincia de Kenitra, al norte de Rabat. La ceremonia, celebrada por el rito de la Fatiha (la simple lectura de un versículo del Corán), fue paralizada tras una denuncia de la Federación de la Liga de los Derechos de las Mujeres, según informa el diario Assabah.

Este caso evidencia cómo las bodas informales continúan burlando la legislación vigente en Marruecos, que desde 2004 prohíbe como norma general los matrimonios de menores de 18 años. Sin embargo, el Código de Familia (Mudawana) dejó abierta una puerta a las excepciones autorizadas por jueces, sin establecer un límite mínimo de edad.

De acuerdo con un reciente informe del Consejo Superior del Poder Judicial, los jueces marroquíes aprobaron el año pasado 10.691 matrimonios de menores de 18 años, el 98% de ellos de mujeres. Estas uniones representan el 3,3% de los aproximadamente 300.000 casamientos celebrados anualmente en el país, sin contar las bodas informales tradicionales que, según estimaciones publicadas por el periódico Le Matin en 2020, podrían superar el 10% de los enlaces registrados.

A finales de 2024, una nueva enmienda legislativa impulsada por el rey Mohamed VI y avalada por el Consejo de los Ulemas (doctores del islam) limitó a los 17 años la excepción del permiso judicial para las bodas de menores, vetando definitivamente las de edad inferior. Sin embargo, casi un año después, esta reforma sigue sin ser aprobada por el Parlamento.

Las estadísticas revelan que el 63% de las 16.985 peticiones de autorización de matrimonio de menores presentadas en 2024 fueron aceptadas por los jueces. La mayoría de los casos corresponden a chicas de 17 años (avaladas en el 70% de las peticiones) y de 16 años (53%). Las autorizaciones disminuyen notablemente para las de 15 años (13%), y son muy reducidas por debajo de esa edad (1,67%).

El informe judicial también muestra que las menores desescolarizadas reciben un porcentaje más alto de autorizaciones (64%) que las que continúan sus estudios (48%). El 96% de las solicitudes corresponden a mujeres sin actividad laboral, y el 78% proceden del medio rural, donde los jueces aceptan, como media, cuatro de cada cinco peticiones.

"En tanto que una chica no haya cumplido los 18 años, edad en la que tiene capacidad legal para tomar sus propias decisiones, cualquier acto sexual cometido sobre ella constituye una violación", sostiene la abogada y líder feminista Jadiya Ruggany en declaraciones al semanario Tel Quel. "Es una violación legitimada por la Mudawana".

Las asociaciones feministas reclamaron en octubre pasado que se ponga fin a "las reformas a medias" del Código de Familia. Agrupadas en la Coordinación Femenina de Marruecos —una alianza de más de 60 organizaciones a la que se suman destacadas mujeres del mundo académico, económico y sindical—, reivindican una legislación que "garantice realmente la igualdad de las ciudadanas", sin limitarse a "meras modificaciones técnicas", mediante la abolición del matrimonio de menores.

El frente feminista destaca la iniciativa de Mohamed VI de actualizar la Mudawana en su discurso del Trono de julio de 2022, y el "importante giro" que representó la primera reforma instada por el rey en 2004. Por ello, aspira a que el nuevo Código de Familia marque un nuevo hito y se acomode por completo a la Constitución de 2011 y a las convenciones de la ONU sobre protección de las mujeres y los niños.

"La historia dirá si en este momento clave elegimos la justicia y el progreso o se privilegian cálculos [políticos] circunstanciales y compromisos conservadores", advierte el manifiesto feminista.

A menos de un año de las próximas elecciones legislativas, el debate sobre la reforma del Código de Familia se ha convertido en un campo de batalla política. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), formación islamista que gobernó Marruecos durante el decenio anterior hasta su derrota en 2021, se opone firmemente a la reforma.

Su actual secretario general, el ex primer ministro Abdelilá Benkirán, ha enarbolado la bandera de la oposición a la reforma de la Mudawana en un intento de recuperar el voto conservador y religioso. "El matrimonio es el fundamento y el centro de la vida de las chicas jóvenes", aseguró el pasado verano el líder del PJD, quien precisó que con ello pretendía alertar sobre lo que considera "fenómeno del retraso excesivo en la edad media de casamiento", que en Marruecos ronda los 26 años para las mujeres y los 31 para los hombres.

Al igual que lo sucedido dos décadas atrás, cuando los islamistas convocaron manifestaciones masivas contra la enmienda de la Mudawana que llegaron a congregar a más de un millón de participantes en Casablanca, Mohamed VI tuvo que volver a efectuar un arbitraje en 2024, encomendado esta vez al dictamen de los ulemas. El monarca buscaba evitar que la tensión entre los sectores conservadores e islamistas y la sociedad civil laica y el movimiento feminista amenazase la estabilidad del país magrebí.

"No puedo autorizar lo que Dios ha prohibido, pero tampoco impedir lo que el Altísimo ha permitido". Este fue el mensaje lanzado hace tres años por Mohamed VI al poner en marcha la segunda reforma del Código de Familia. El monarca impulsó entonces la creación de una comisión integrada por juristas, teólogos y representantes de la Administración para recoger las enmiendas de partidos, ONG y de la sociedad civil, antes de ser sometidas al dictamen de los doctores de la religión islámica.

El ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, insistió en diciembre de 2024, al presentar las grandes líneas de la reforma de la Mudawana, en que la edad legal de matrimonio en Marruecos ha quedado fijada en 18 años, con la única excepción a la regla de los celebrados a partir de los 17, bajo estrictas condiciones —autorización judicial, examen médico forense, investigación de la situación social— que garanticen su carácter excepcional.

El problema de los matrimonios forzados no es exclusivo de Marruecos. En España, según datos de los Mossos d'Esquadra, se han registrado 235 denuncias por enlaces concertados en los últimos quince años, más de 100 de ellos con menores involucradas. Sin embargo, expertas como Siham El Kafroune, técnica de la asociación Valentes i Acompanyades, advierten que "las denuncias son la punta del iceberg, una parte muy pequeña del problema".

Según la académica Alba Alfageme, autora del informe "La realidad de los matrimonios forzados en Catalunya", las mujeres, sobre todo si son menores de edad, lo tienen muy difícil para romper con el mandato familiar de casarse. "Muchas acaban aguantando la situación para no generar dolor en los demás, o a veces buscan caminos alternativos como huir", afirma.

A nivel mundial, Unicef estima que se han producido 68 millones de enlaces de niñas en este siglo, mayoritariamente en África subsahariana y Asia del Sur. La práctica del matrimonio forzado hunde sus raíces en tradiciones culturales de ciertas regiones y comunidades, no tanto de países o religiones concretas, según refieren las expertas.

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