Reino Unido alberga al menos 15 bases militares estadounidenses con más de 12.300 efectivos que desempeñan funciones críticas en operaciones de bombardeo, espionaje global y posible almacenamiento nuclear, según documentos del Pentágono. La reciente guerra con Irán ha expuesto tensiones sobre el control británico de estas instalaciones, establecido hace 74 años en acuerdos parcialmente secretos entre Winston Churchill y Harry Truman, mientras el primer ministro Keir Starmer intenta limitar su uso a propósitos "defensivos" sin mecanismos claros de supervisión.