Más de 21.000 ataques contra alimentos documentados en ocho años revelan uso del hambre como arma de guerra
El hambre se utiliza cada vez más como arma de guerra, con 21.403 incidentes documentados de violencia relacionada con alimentos en 15 países desde 2018, según un análisis de Insecurity Insight. Los ataques incluyen 1.261 bombardeos contra mercados utilizados por familias para compras diarias y 863 incidentes donde sistemas de distribución de alimentos fueron atacados y trabajadores asesinados, principalmente en Gaza, Sudán, Yemen y Siria.
Un nuevo análisis revela que el hambre está siendo explotada de manera creciente como arma de guerra, con más de 21.000 incidentes documentados de violencia relacionada con alimentos en los últimos ocho años, según datos compilados por Insecurity Insight.
La investigación examinó el período desde que la resolución 2417 de la ONU condenó unánimemente la inanición deliberada de civiles en 2018. Los datos descubrieron 21.403 incidentes en 15 países donde los suministros de alimentos han sido deliberadamente atacados desde entonces, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución que condena la negación ilegal de ayuda humanitaria como táctica de guerra, según The Guardian.
Los ataques documentados incluyen 1.261 bombardeos contra mercados utilizados por familias para sus compras diarias, 863 incidentes en los que sistemas de distribución de alimentos fueron atacados y trabajadores asesinados, 1.909 ataques militares contra tierras de cultivo y otros 563 contra infraestructura hídrica vital para los cultivos, que afectaron la seguridad alimentaria en más de 42 países y territorios, según el análisis.
Los territorios palestinos ocupados registran el mayor número de incidentes con 9.013 ataques, seguidos por Yemen con 1.863 incidentes y Sudán, donde los alimentos fueron atacados en 1.605 bombardeos, según Insecurity Insight. Uno de los ataques más recientes en Sudán ocurrió el martes cuando un dron atacó un mercado concurrido, matando a 28 personas.
Testigos dijeron que el mercado principal en la ciudad de Ghubaysh, Kordofán Occidental, parecía haber sido deliberadamente atacado por el ejército mientras estaba abarrotado de civiles, según The Guardian.
Otros países que documentaron ataques repetidos contra suministros de alimentos incluyen Siria, que registró 1.538 incidentes, muchos atribuidos a fuerzas gubernamentales o militares rusas antes de la caída del régimen de Assad; y Malí, donde se registraron 1.415 ataques mientras la junta gobernante luchaba por mantener su control del poder en el país de África occidental, según el análisis.
La investigación, que se publicó el lunes para coincidir con el aniversario de la resolución de la ONU, describe un "aumento marcado" en los ataques contra mercados, tierras de cultivo y sistemas de distribución de alimentos.
"La hambruna en Gaza y Sudán ha capturado titulares globales durante los últimos dos años, pero la mayor parte del hambre inducida por conflictos nunca lo hace. Se desarrolla diariamente, con ataques incesantes contra los sistemas de los que dependen las comunidades para sobrevivir: ganado saqueado, mercados bombardeados, convoyes de ayuda bloqueados", dijo Giulia Contò, gerente de defensa de conflictos y hambre en Action Against Hunger, según The Guardian.
Los investigadores también encontraron que los civiles fueron frecuentemente atacados mientras intentaban obtener alimentos. Entre octubre de 2023 y finales de 2025, más de 10.300 personas fueron asesinadas o heridas intentando acceder a ayuda, según el análisis.
Christina Wille, directora de Insecurity Insight, instó a la comunidad internacional a implementar la resolución de la ONU, diciendo que tiene la responsabilidad "de actuar ante las violaciones".
"No es que la resolución 2417 haya fallado, sino que los estados miembros han fallado en implementarla y en demostrar la voluntad política para prevenir esas mismas acciones que la comunidad internacional afirma oponerse", dijo Wille, según The Guardian.
Wille señaló que las mujeres son desproporcionadamente afectadas por la militarización del hambre. "Las mujeres en particular enfrentan algunas de las decisiones más difíciles: el acceso poco confiable a los alimentos podría significar viajar distancias más largas, aumentando los riesgos para su seguridad en contextos volátiles. Las mujeres que eran principalmente cuidadoras se ven obligadas a convertirse en sostén de familia, a menudo mientras reducen su ingesta de alimentos para priorizar a los miembros de su familia. Sin suficiente comida, los niños no pueden jugar, aprender o crecer, y las consecuencias en su desarrollo durarán toda la vida", dijo.
El conflicto sigue siendo el principal impulsor del hambre, representando más de la mitad de todas las personas que enfrentan hambre severa, según el análisis.
El mes pasado, agencias de la ONU advirtieron que una proporción creciente del hambre global se está arraigando en un pequeño grupo de países afectados por conflictos, con dos tercios de las personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda concentradas en solo 10 naciones, según The Guardian.
La investigación documenta que la inanición está siendo cada vez más militarizada, con el suministro de alimentos rutinariamente atacado en Gaza, Sudán, Líbano y Haití, entre otros, según Insecurity Insight.
El análisis se produce en un contexto donde el hambre inducida por conflictos continúa expandiéndose. En Sudán, un ataque reciente con dron contra un mercado en Ghubaysh mató a 28 personas el martes, mientras testigos afirmaban que el mercado principal parecía haber sido deliberadamente atacado por el ejército mientras estaba lleno de civiles, según The Guardian.
Los datos revelan que desde la aprobación de la resolución 2417 en 2018, que condenó la negación ilegal de ayuda humanitaria como táctica de guerra, los ataques contra sistemas alimentarios no solo han continuado sino que se han intensificado en múltiples teatros de conflicto.
La documentación de estos 21.403 incidentes representa una violación sistemática de las normas internacionales que prohíben el uso del hambre como método de guerra, según el análisis de Insecurity Insight. Los investigadores señalan que la falta de implementación de la resolución de la ONU por parte de los estados miembros ha permitido que esta táctica se normalice en conflictos contemporáneos.
Las implicaciones de estos ataques van más allá del impacto inmediato en la seguridad alimentaria. La destrucción de infraestructura agrícola, mercados y sistemas de distribución tiene efectos a largo plazo en la capacidad de las comunidades para recuperarse de los conflictos y reconstruir sus economías locales.
La concentración de dos tercios de las personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda en solo 10 naciones, según advirtieron agencias de la ONU el mes pasado, subraya cómo el hambre inducida por conflictos se está consolidando en crisis prolongadas en países específicos, creando situaciones humanitarias cada vez más difíciles de resolver.



