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Meliá abandona Cuba tras sanciones estadounidenses que cierran fuentes de divisas para La Habana

La cadena hotelera española Meliá anunció el martes 21 de julio que cesará todas sus operaciones en Cuba a partir del 24 de julio, completando su repliegue de la isla tras nuevas sanciones estadounidenses contra el Ministerio de Turismo cubano. La decisión marca el fin de una presencia de décadas de la empresa en el turismo caribeño y refleja el impacto de la política de máxima presión del presidente Donald Trump contra el gobierno cubano, que ha agudizado una crisis energética sin precedentes en la nación.

NEGOCIOS22 JUL 2026

Meliá, que llegó a operar 34 hoteles de cinco estrellas en Cuba con aproximadamente 14.000 habitaciones distribuidas principalmente en La Habana, Varadero y los cayos principales, informó que la medida se extiende al uso de marcas con licencia, servicios turísticos receptivos y la cadena de suministro local. La empresa española citó "importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras" como razón de su salida, según el comunicado divulgado el martes.

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 13 de julio nuevas sanciones que incluyeron al Ministerio de Turismo de Cuba en una lista negra, lo que afectó directamente a Meliá, que mantenía convenios con esta entidad para la gestión de más de una docena de hoteles. Esta acción completó el repliegue iniciado en mayo, cuando Estados Unidos sancionó a GAESA, un conglomerado militar empresarial cubano propietario de la agencia de turismo con la que Meliá tenía acuerdos para gestionar aproximadamente quince hoteles adicionales.

Las amenazas estadounidenses contra cadenas hoteleras que operan en Cuba incluyen el congelamiento de activos, la intervención de cuentas bancarias en Estados Unidos —lo que impide operar en el mercado financiero norteamericano—, además de la prohibición de viaje para accionistas, inversores y empleados de las empresas afectadas.

Meliá fue una cadena simbólica para Cuba desde la apertura del turismo en la isla hace más de 35 años, tras la caída del bloque de países socialistas del este europeo. Su salida es particularmente significativa porque, según Paolo Spadoni, profesor asociado en el Departamento de Ciencias Sociales de Augusta University en Georgia, demuestra el impacto contundente de las políticas de Trump que está "metódicamente y sistemáticamente cerrando cada fuente de divisa para el gobierno cubano". Spadoni destacó que Meliá es "la cadena extranjera que más tiene que perder al salir de Cuba" considerando la cantidad de hoteles y habitaciones que gestiona, así como sus empresas mixtas hoteleras, "y aún así decidió terminar sus negocios".

El turismo, que fue históricamente la locomotora de la economía cubana, ha colapsado con el retiro de cadenas internacionales importantes como la también española Iberostar y la canadiense Royalton, además de la cancelación y reducción de frecuencias de vuelos de líneas aéreas como World2Fly, Air France e Iberia. Los datos reflejan la magnitud del colapso: Cuba recibió 4,3 millones de turistas en 2019, pero en el primer trimestre de 2026 los arribos fueron 48 por ciento menores que en el mismo período de 2025, con apenas 298.000 visitantes.

Estados Unidos implementó una política de máxima presión contra Cuba a partir de enero de 2026 buscando la caída del gobierno y cambios en su modelo político y económico. Además de las sanciones contra sectores específicos, decretó un cerco energético que ha agudizado una crisis precedente y sumió a la isla en uno de los momentos más drámaticos de su historia reciente.

Las consecuencias visibles de esta política incluyen apagones diarios de más de 20 horas, desconexiones del sistema energético nacional, desabastecimiento de medicinas, hospitales sin insumos, colapso del suministro de agua, transporte paralizado y afectaciones en todos los sectores del país. Paralelamente, las autoridades bancarias cubanas informaron que ya no procesan operaciones de pago con Visa o Mastercard debido a las amenazas de sanciones sobre sus contrapartes financieras internacionales.

La salida de Meliá representa un punto de quiebre en la presencia empresarial extranjera en Cuba y subraya cómo las sanciones estadounidenses están erosionando sistemáticamente las fuentes de ingresos en divisas del gobierno cubano, profundizando la crisis económica y energética que enfrenta la isla.

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La cadena hotelera española Meliá anunció el martes 21 de julio que cesará todas sus operaciones en Cuba a partir del 24 de julio, completando su repliegue de la isla tras nuevas sanciones estadounidenses contra el Ministerio de Turismo cubano. La decisión marca el fin de una presencia de décadas de la empresa en el turismo caribeño y refleja el impacto de la política de máxima presión del presidente Donald Trump contra el gobierno cubano, que ha agudizado una crisis energética sin precedentes en la nación.

22 jul 2026
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Meliá, que llegó a operar 34 hoteles de cinco estrellas en Cuba con aproximadamente 14.000 habitaciones distribuidas principalmente en La Habana, Varadero y los cayos principales, informó que la medida se extiende al uso de marcas con licencia, servicios turísticos receptivos y la cadena de suministro local. La empresa española citó "importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras" como razón de su salida, según el comunicado divulgado el martes.

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 13 de julio nuevas sanciones que incluyeron al Ministerio de Turismo de Cuba en una lista negra, lo que afectó directamente a Meliá, que mantenía convenios con esta entidad para la gestión de más de una docena de hoteles. Esta acción completó el repliegue iniciado en mayo, cuando Estados Unidos sancionó a GAESA, un conglomerado militar empresarial cubano propietario de la agencia de turismo con la que Meliá tenía acuerdos para gestionar aproximadamente quince hoteles adicionales.

Las amenazas estadounidenses contra cadenas hoteleras que operan en Cuba incluyen el congelamiento de activos, la intervención de cuentas bancarias en Estados Unidos —lo que impide operar en el mercado financiero norteamericano—, además de la prohibición de viaje para accionistas, inversores y empleados de las empresas afectadas.

Meliá fue una cadena simbólica para Cuba desde la apertura del turismo en la isla hace más de 35 años, tras la caída del bloque de países socialistas del este europeo. Su salida es particularmente significativa porque, según Paolo Spadoni, profesor asociado en el Departamento de Ciencias Sociales de Augusta University en Georgia, demuestra el impacto contundente de las políticas de Trump que está "metódicamente y sistemáticamente cerrando cada fuente de divisa para el gobierno cubano". Spadoni destacó que Meliá es "la cadena extranjera que más tiene que perder al salir de Cuba" considerando la cantidad de hoteles y habitaciones que gestiona, así como sus empresas mixtas hoteleras, "y aún así decidió terminar sus negocios".

El turismo, que fue históricamente la locomotora de la economía cubana, ha colapsado con el retiro de cadenas internacionales importantes como la también española Iberostar y la canadiense Royalton, además de la cancelación y reducción de frecuencias de vuelos de líneas aéreas como World2Fly, Air France e Iberia. Los datos reflejan la magnitud del colapso: Cuba recibió 4,3 millones de turistas en 2019, pero en el primer trimestre de 2026 los arribos fueron 48 por ciento menores que en el mismo período de 2025, con apenas 298.000 visitantes.

Estados Unidos implementó una política de máxima presión contra Cuba a partir de enero de 2026 buscando la caída del gobierno y cambios en su modelo político y económico. Además de las sanciones contra sectores específicos, decretó un cerco energético que ha agudizado una crisis precedente y sumió a la isla en uno de los momentos más drámaticos de su historia reciente.

Las consecuencias visibles de esta política incluyen apagones diarios de más de 20 horas, desconexiones del sistema energético nacional, desabastecimiento de medicinas, hospitales sin insumos, colapso del suministro de agua, transporte paralizado y afectaciones en todos los sectores del país. Paralelamente, las autoridades bancarias cubanas informaron que ya no procesan operaciones de pago con Visa o Mastercard debido a las amenazas de sanciones sobre sus contrapartes financieras internacionales.

La salida de Meliá representa un punto de quiebre en la presencia empresarial extranjera en Cuba y subraya cómo las sanciones estadounidenses están erosionando sistemáticamente las fuentes de ingresos en divisas del gobierno cubano, profundizando la crisis económica y energética que enfrenta la isla.

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