El tráfico ilegal de hidrofluorocarbonos (HFC), gases refrigerantes utilizados en electrodomésticos y sistemas de climatización, se ha convertido en un negocio tan lucrativo como el narcotráfico, según reveló una investigación encubierta del medio alemán Deutsche Welle. Estos gases, cuyo potencial contaminante supera varias veces al del dióxido de carbono, generan un mercado negro valorado en cientos de millones de euros solo en Europa, mientras la Unión Europea y Estados Unidos avanzan en su prohibición progresiva.