Mercados petroleros se acercan a niveles críticos mientras negociaciones entre EE.UU. e Irán se estancan
Los precios del petróleo subieron el viernes después de que Irán enfriara las expectativas de un acuerdo inminente con Estados Unidos, tres meses después del inicio de la Operación Furia Épica de Donald Trump. El crudo Brent aumentó 0,78% mientras el WTI estadounidense subió 0,20% hasta 96,54 dólares por barril, según OilPrice.com, revirtiendo parte de las caídas del jueves cuando funcionarios estadounidenses sugirieron avances en las negociaciones.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán declaró el viernes que Teherán no podía necesariamente afirmar que un acuerdo estaba cerca, según la agencia Tasnim, enfriando las esperanzas del mercado de una resolución diplomática a corto plazo. Los comentarios siguieron a días de mensajes contradictorios de ambas partes y reforzaron un patrón que los operadores petroleros conocen bien: los mercados suben con titulares diplomáticos, luego pasan el día siguiente intentando determinar si algo realmente cambió, según The Guardian.
Una fuente iraní de alto nivel había dicho anteriormente a Reuters que algunas brechas se habían reducido, pero que no se había alcanzado ningún acuerdo. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio también señaló "algunas buenas señales" mientras dejaba claro que cualquier esfuerzo iraní para restringir el movimiento a través del estrecho de Hormuz seguiría siendo una línea roja, según OilPrice.com.
La situación en los mercados energéticos se está volviendo cada vez más precaria. El precio del barril de crudo en el mercado spot ha oscilado alrededor de 100 dólares desde que Irán respondió al ataque de Estados Unidos e Israel cerrando el estrecho de Hormuz, según The Guardian. Aunque este precio permanece muy por debajo de máximos históricos, y debido a que no se ha disparado a la estratosfera, puede parecer que los mercados se han asentado en una estasis incómoda.
Sin embargo, bajo la superficie, cada semana que pasa ha acercado los mercados energéticos a lo que los economistas llaman un "ajuste no lineal", jerga técnica para referirse al caos, según The Guardian. Varios factores han ayudado hasta ahora a aliviar las posibles restricciones de suministro, incluyendo una liberación coordinada récord de reservas estratégicas de petróleo, la reorientación de parte de la producción del Golfo hacia oleoductos que evitan el estrecho de Hormuz, y una rápida caída en las importaciones a China, que algunos analistas creen que puede reflejar que Pekín está reduciendo sus reservas.
Pero la Agencia Internacional de Energía (AIE), cuyo director ejecutivo Fatih Birol ha estado haciendo sonar la alarma desde el principio, dijo la semana pasada que las reservas de petróleo se están agotando a un ritmo récord, según The Guardian. Varios analistas han emitido advertencias en las últimas semanas de que el punto en que caen a niveles de crisis puede estar acercándose rápidamente.
Hamad Hussain, quien cubre clima y materias primas para la consultora Capital Economics, advirtió recientemente: "Si el estrecho permanece efectivamente cerrado y los inventarios comerciales de petróleo en la OCDE continúan reduciéndose al mismo ritmo que en abril, las reservas de petróleo podrían alcanzar niveles críticamente bajos para finales de junio", según The Guardian. Sugirió que eso podría empujar los precios del crudo Brent a 130-140 dólares por barril y arriesgar "recortes más desordenados y económicamente dañinos en la demanda de petróleo".
Su advertencia se hizo eco de un análisis anterior de Natasha Kaneva de JP Morgan, quien dijo que las reservas en los países de la OCDE podrían alcanzar "niveles de estrés operacional" a principios del próximo mes, según The Guardian. "Mucho antes de que el sistema se vacíe, los precios altos comienzan a racionar la demanda", dijo. "Los consumidores conducen menos, la industria reduce operaciones, las aerolíneas recortan horarios y las refinerías reducen el rendimiento", agregó, describiendo esto como un cambio de un ajuste "gestionado" a uno "forzado".
La AIE advirtió: "Con los inventarios mundiales de petróleo ya reduciéndose a un ritmo récord, parece probable una mayor volatilidad de precios antes del período de demanda máxima de verano", según The Guardian.
Estados Unidos ha estado relativamente aislado del impacto del shock petrolero, como exportador neto de crudo desde el auge del esquisto. Pero los consumidores estadounidenses no están protegidos del aumento de los precios energéticos globales. Una investigación del profesor Jeff Colgan, de la Universidad Brown, sugirió la semana pasada que los consumidores han pagado unos extraordinarios 40.000 millones de dólares (alrededor de 30.000 millones de libras), o 300 dólares por hogar, en costos adicionales de gasolina desde que comenzó la guerra, según The Guardian.
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) con sede en Washington se preocupó la semana pasada, en una edición de su informe regular sobre flujos de capital llamado "La Larga Cola del Shock", de que la interrupción ahora se está extendiendo mucho más allá de los mercados petroleros, según The Guardian.
"La primera fase del shock se centró en la rápida revalorización del petróleo a medida que los mercados reaccionaban a los riesgos de interrupción en todo Oriente Medio y las rutas de navegación críticas. La segunda fase está resultando más consecuente porque el ajuste se está extendiendo a través del gas natural licuado (GNL), productos refinados, fertilizantes, transporte marítimo e insumos industriales, creando un deterioro más amplio en la fiabilidad del suministro y la eficiencia de producción", dijo el IIF, según The Guardian.
El instituto subrayó el hecho de que los precios del petróleo, que tienden a caer con cada nuevo rumor de un acuerdo de paz, pueden haber subestimado la gravedad de la interrupción más amplia en curso, según The Guardian. "Los puntos de referencia del crudo pueden suavizarse intermitentemente a medida que aumentan los temores de recesión o las tensiones geopolíticas se alivian temporalmente, mientras que el GNL, los fertilizantes, los costos de flete y determinados insumos industriales permanecen elevados, porque el problema más amplio ya no es solo el suministro de petróleo spot, sino la fiabilidad y flexibilidad del sistema de producción global en sí", dijo.
Añadiendo otra capa de ansiedad, el director ejecutivo de ADNOC advirtió esta semana que los flujos completos de petróleo a través de Hormuz pueden no regresar hasta al menos principios de 2027, incluso si las hostilidades terminaran inmediatamente, según OilPrice.com.
No está claro todavía si algún acuerdo implicará una reapertura completa del estrecho de Hormuz, con Teherán renunciando al control. Sin embargo, incluso si el tráfico marítimo se reanuda rápidamente, el IIF predice solo una "normalización parcial", con el sistema energético permaneciendo "más ajustado y más frágil que antes del shock", según The Guardian.
De hecho, al demostrar que ya no está dispuesto o no puede vigilar la navegación libre a través de las vías fluviales de Oriente Medio, Estados Unidos puede en efecto haber elevado semi-permanentemente el costo de las materias primas globales, según The Guardian.
En medio de la crisis inmediata, los gobiernos en decenas de países ya han introducido medidas para restringir la demanda de energía, en un intento de limitar el impacto de la crisis en los consumidores. Y los pronosticadores han reducido las expectativas de crecimiento del PIB en los países importadores de petróleo, a medida que los costos más altos pesan sobre la demanda económica, según The Guardian.
Seis semanas después del alto el fuego, los operadores parecen reacios a incorporar en los precios un progreso diplomático importante a menos que vean alguna prueba más definitiva, según OilPrice.com. Si bien los mercados se mueven repetidamente con los titulares, tienden a retroceder una vez que el optimismo supera la realidad.
Pero si las conversaciones de paz fracasan una vez más, y las semanas continúan pasando sin resolución, el mercado petrolero podría entrar en una fase nueva y más volátil, según The Guardian. A corto plazo, eso significaría inflación creciente y quizás escasez absoluta de productos basados en petróleo. Pero con el tiempo, esos desafíos podrían verse superados por el temor a la recesión.
Trump ha sugerido que no piensa en las finanzas de los estadounidenses comunes cuando negocia con Irán. Pero no son solo sus propios ciudadanos quienes tienen un interés en que se resuelva el enfrentamiento: en mercados energéticos cada vez más frágiles, prolongar las conversaciones incluso unas pocas semanas más podría ser catastrófico, según The Guardian.
Las apuestas siguen siendo enormes. Los mercados físicos de petróleo se están ajustando, los inventarios continúan cayendo, y los precios elevados del combustible están alimentando preocupaciones de inflación más amplias en las principales economías, según OilPrice.com.



