México recurre a bancos multilaterales para reactivar economía estancada en 0,6% de crecimiento
El Gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha abierto las puertas de la segunda economía de América Latina a los bancos multilaterales de desarrollo tras un año de letargo económico con un crecimiento del producto interno bruto de apenas 0,6% en 2025, según reporta El País. La estrategia busca movilizar inversión en infraestructura y energía sin comprometer las finanzas públicas, marcando un giro respecto a la administración anterior que rechazó este tipo de financiamiento.
México enfrenta un estancamiento económico que ha llevado al Gobierno de Claudia Sheinbaum a cambiar radicalmente su estrategia de financiamiento. El producto interno bruto del país creció apenas 0,6% en 2025, según datos reportados por El País, en medio de la incertidumbre global por la reconfiguración del mapa comercial y la desconfianza empresarial generada por la reforma judicial.
Esta semana, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, visitó a Sheinbaum en Palacio Nacional y anunció que la entidad movilizará 3.000 millones de euros en México, según informó El País. Esta propuesta se suma a compromisos previos del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe con 300 millones de dólares para el sector eléctrico, y del Banco Interamericano de Desarrollo con una línea de crédito de 25.000 millones de dólares para el Plan México.
"Nosotros les planteamos que lo que nos interesa más en términos del financiamiento no es al Gobierno, sino a las empresas privadas europeas o de otras nacionalidades que quieran invertir en México, incluso empresas mexicanas", declaró Sheinbaum tras la visita de Calviño, según recoge El País. El objetivo es atraer capital privado mediante proyectos mixtos respaldados por instituciones multilaterales.
La resistencia empresarial a invertir tiene causas concretas. Los empresarios han transmitido al Gobierno mexicano preocupaciones sobre las rigurosas y burocráticas inspecciones del fisco, así como su desconfianza en la reconfiguración del Poder Judicial, según reporta El País. En respuesta, Sheinbaum modificó esta semana, junto con el Congreso, el marco con el que se elegirán los jueces en 2028 y solicitó a Hacienda que relaje los métodos del Servicio de Administración Tributaria frente a las empresas.
"El financiamiento multilateral funciona bajo un efecto multiplicador o mitigador de riesgos. Cuando un organismo como el Banco Mundial o el BID respalda y audita técnicamente un proyecto de infraestructura, eleva la certeza jurídica y reduce la prima de riesgo para los inversionistas privados", explicó el consultor financiero Jorge Sánchez Tello a El País. Según el experto, esto permite que por cada dólar que aporta el desarrollo multilateral se sumen varios dólares de capital privado bajo reglas claras.
El presidente del CAF, Sergio Díaz-Granados, ofreció a los empresarios que asistieron esta semana al Congreso empresarial iberoamericano en Ciudad de México utilizar a la institución "como una plataforma para interactuar con los gobiernos y para promover el comercio y la inversión", según reportó El País.
Este cambio de estrategia contrasta radicalmente con la administración anterior. Durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), los bancos multilaterales permanecieron al margen de los grandes proyectos gubernamentales, que fueron financiados con el presupuesto, a pesar de que México siguió perteneciendo a estos organismos, según El País. López Obrador rechazó abiertamente la participación de estas entidades. "No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes", dijo el entonces presidente sobre las propuestas del BID para financiar a los empresarios en 2020, en plena pandemia.
Calviño explicó en entrevista con El País que México había evitado utilizar la financiación multilateral, pero que la perspectiva del Gobierno de Sheinbaum ahora es aprovechar las herramientas que este financiamiento puede suponer para el crecimiento del país. "En México, a lo mejor ha habido una decisión muy clara de no acceder a financiación como la que proporciona el Banco Europeo de Inversiones, hasta ahora, es decir, que también tiene que ver con las decisiones que toman el propio Gobierno mexicano y las empresas mexicanas. Pero ahora se abre una nueva etapa en las relaciones y nosotros, desde el Banco Europeo de Inversiones, vamos a poner la financiación y el apoyo técnico para reforzar la alianza", declaró.
La Administración de Sheinbaum ha priorizado proyectos en infraestructura y energía porque encajan con las necesidades del país y sus resultados pueden reflejarse más rápidamente en el desarrollo económico, según El País. A través de la banca internacional de desarrollo, el Gobierno mexicano busca robustecer estos proyectos sin lastimar las finanzas públicas y, simultáneamente, animar a la inversión privada a participar.
"La administración actual está haciendo un giro pragmático: entiende que el espacio fiscal es estrecho y que aliarse con la banca de desarrollo internacional no es perder soberanía, sino apalancar el desarrollo de forma inteligente", apuntó Sánchez Tello a El País.
La presentación de estos planes de la mano de la banca multilateral funciona para el Gobierno de Sheinbaum como una garantía que ayuda a diluir la desconfianza que el sector privado ha mantenido frente al Gobierno, según el análisis de El País. Los bancos multilaterales también han emprendido la búsqueda de inversores privados que colaboren con ellos en proyectos mixtos en un país que no ha logrado convencer a la iniciativa privada para que aporte capital.
El contexto económico mexicano se complica además por factores externos. La incertidumbre global derivada de la reconfiguración del mapa comercial mundial ha contribuido al estancamiento, según reporta El País. En este escenario, Sheinbaum enfrenta el desafío de reactivar la economía de la segunda potencia latinoamericana con herramientas que su predecesor rechazó por considerarlas una imposición externa.
La estrategia de Sheinbaum representa una apuesta por la colaboración internacional en un momento crítico para México. El éxito de esta apertura a los bancos multilaterales dependerá de si logra convencer al sector privado de que las condiciones han cambiado lo suficiente como para justificar nuevas inversiones en un país donde la desconfianza empresarial sigue siendo un obstáculo significativo para el crecimiento económico.



