El Gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha abierto las puertas de la segunda economía de América Latina a los bancos multilaterales de desarrollo tras un año de letargo económico con un crecimiento del producto interno bruto de apenas 0,6% en 2025, según reporta El País. La estrategia busca movilizar inversión en infraestructura y energía sin comprometer las finanzas públicas, marcando un giro respecto a la administración anterior que rechazó este tipo de financiamiento.