

El rey de Dinamarca encargó a la ministra de Defensa de centroderecha liderar las conversaciones para formar un nuevo gobierno, después de que fracasaran 45 días de negociaciones de coalición tras las elecciones de marzo de 2026, según reportes de medios daneses. La decisión se produjo luego de que un partido centrista clave retirara su apoyo a la primera ministra Mette Frederiksen, quien había recibido inicialmente el mandato para formar gobierno pero no logró reunir una coalición con mayoría parlamentaria.
Las negociaciones para formar gobierno en Dinamarca entraron en una nueva fase el 8 de mayo de 2026, cuando la ministra de Defensa de centroderecha recibió el encargo del monarca danés de liderar las conversaciones de coalición, según informó la Agencia France-Presse desde Copenhague.
El proceso de formación gubernamental ha estado paralizado durante 45 días desde las elecciones celebradas en marzo de 2026, que produjeron un parlamento sin mayoría clara, según múltiples fuentes. La primera ministra Mette Frederiksen, cuyo partido ganó las elecciones, había recibido inicialmente el mandato real para formar gobierno pero fracasó en su intento de construir una coalición viable.
El punto de inflexión llegó cuando Lars Løkke Rasmussen, líder del partido Los Moderados, retiró su apoyo a Frederiksen, según reportes de medios daneses. Rasmussen, cuyo partido quedó en sexto lugar en las últimas elecciones danesas, había estado ausente de la mesa de negociaciones durante casi dos semanas antes de regresar, según la politóloga Carolin Hjort Rapp de una universidad danesa.
El rey de Dinamarca respondió a este estancamiento respaldando una iniciativa de centroderecha para formar gobierno, encargando a la ministra de Defensa que asuma las negociaciones, según las fuentes consultadas.
Mientras tanto, el Partido Popular Danés, de derecha, está intentando impulsar la formación de un gobierno minoritario puramente de derecha, según el investigador electoral Rune Stubager. Sin embargo, Stubager señaló que este plan enfrenta un problema crucial: la posición de Lars Løkke Rasmussen y su partido Los Moderados.
Las negociaciones previas, lideradas por Frederiksen como ganadora electoral, estuvieron al borde del fracaso en múltiples ocasiones, y su tercer mandato como primera ministra quedó en suspenso, según reportes. El regreso de Rasmussen a las negociaciones después de su ausencia prolongada añadió una nueva capa de complejidad al proceso.
La situación refleja la fragmentación del panorama político danés, donde ningún bloque político logró asegurar una mayoría clara en las elecciones de marzo. El sistema parlamentario danés requiere que cualquier gobierno cuente con el apoyo suficiente en el parlamento para aprobar legislación y presupuestos.
La nueva ronda de negociaciones bajo el liderazgo de la ministra de Defensa representa un cambio significativo en la estrategia de formación gubernamental, pasando de un intento liderado por la centroizquierda a uno dirigido por la centroderecha. El resultado de estas conversaciones determinará la composición del próximo gobierno danés y la dirección política del país en los próximos años.
Dinamarca no es ajena a gobiernos de coalición complejos, pero el período de 45 días de negociaciones fallidas subraya las dificultades particulares que enfrentan los partidos para encontrar puntos de acuerdo en el actual clima político. La capacidad de la ministra de Defensa para construir puentes entre las diferentes facciones será crucial para romper el estancamiento y formar un gobierno funcional.