El movimiento feminista en Argentina volvió a movilizar masivamente la semana pasada bajo el grito de "ni una menos", marcando un nuevo impulso tras años de ataques y repliegue que se intensificaron con la llegada de Javier Milei al gobierno. La marcha frente al Congreso argentino evidenció un intento de recuperar consensos sociales sobre violencia de género en un contexto de desmantelamiento de políticas públicas, recortes presupuestarios del 89% y discursos oficiales que relativizan la violencia machista.