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Movimiento separatista de Alberta entrega más de 300.000 firmas para forzar referendo de independencia de Canadá

El grupo independentista Stay Free Alberta presentó el lunes 4 de mayo ante las autoridades electorales de la provincia canadiense aproximadamente 302.000 firmas, superando ampliamente las 177.732 necesarias para obligar a considerar un referendo de separación que podría celebrarse en octubre de este año, según confirmó su líder Mitch Sylvestre. La iniciativa enfrenta obstáculos legales inmediatos, incluida una impugnación judicial de las Primeras Naciones que argumentan que la secesión violaría tratados históricos con la Corona británica protegidos por la Constitución canadiense.

INTERNACIONAL9 MAY 2026

El movimiento separatista de Alberta dio un paso decisivo hacia un posible referendo de independencia al entregar 302.000 firmas a Elections Alberta, la autoridad electoral provincial, según informó Stay Free Alberta este lunes. La cifra supera en más de 124.000 las 177.732 firmas requeridas para forzar la consideración de una consulta popular sobre la separación de la provincia del resto de Canadá.

Mitch Sylvestre, responsable de Stay Free Alberta, llegó a la oficina de Elections Alberta en Edmonton al frente de un convoy de siete camiones para entregar las rúbricas, mientras más de 300 simpatizantes ondeaban banderas provinciales y coreaban lemas a favor de la independencia provincial, según reportó la agencia EFE. "Este día es histórico en la historia de Alberta. Es el primer paso hacia el siguiente paso: hemos superado la Ronda 3 y ahora estamos en la final de la Copa Stanley", dijo Sylvestre según Fox News.

La jefa de Gobierno de Alberta, la conservadora Danielle Smith, ha afirmado que si la petición es validada habrá un referéndum, según Infobae. De cumplirse los requisitos, los habitantes de Alberta podrían votar sobre la separación el 19 de octubre de este año, fecha en la que los ciudadanos de la provincia ya están convocados por el Gobierno de Smith para decidir sobre varias propuestas, incluida la de reclamar a Ottawa mayores competencias en materia de inmigración, según Stay Free Alberta.

Smith ha mantenido una posición ambivalente sobre este movimiento separatista. Según The Associated Press citado por Fox News, la primera ministra ha dicho que personalmente no apoya que la provincia rica en petróleo abandone Canadá, pero ha acusado a anteriores gobiernos federales liberales de introducir legislación que limita la capacidad de Alberta para producir y exportar petróleo, lo que según ella ha costado a la provincia miles de millones de dólares. Smith rebajó el número de firmas necesarias para facilitar la celebración del referendo, según Infobae.

La validación de las firmas quedó en suspenso tras una impugnación judicial que sostiene que la secesión vulneraría tratados históricos firmados con la Corona británica y protegidos por la Constitución canadiense, según informó La Nación. Un grupo de los pueblos originarios de Alberta ha presentado un recurso ante los tribunales de la provincia para oponerse a la celebración del referendo, al considerar que la eventual separación violaría derechos establecidos en tratados entre los indígenas y la corona británica para la constitución del país, según Infobae.

Las Primeras Naciones sostienen que estos acuerdos, que preceden a la creación del Canadá moderno, reconocen derechos territoriales y políticos que no dependen de las provincias, según La Nación. Según argumentan sus representantes, Alberta no tendría autoridad para redefinir esos vínculos de manera unilateral. Un juez debe pronunciarse esta semana sobre el recurso de las comunidades indígenas, según Infobae. Un fallo previo consideró que un referéndum independentista podría ser inconstitucional si afecta esos derechos, y nuevas impugnaciones buscan bloquear el proceso antes de que avance, según La Nación.

Una vez verificadas las firmas, la Asamblea Legislativa de Alberta deberá revisar la petición y el Gobierno provincial presentará una moción para remitir la propuesta a un comité, según Infobae. Un eventual voto afirmativo no implicaría una independencia automática, sino el inicio de negociaciones con el gobierno federal, según Fox News y La Nación.

Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill de Montreal, dijo a The Associated Press que "el impulso por la independencia de algunos habitantes de Alberta es anterior al mandato del primer ministro Mark Carney y está relacionado con agravios económicos, fiscales y políticos sobre el tratamiento aparentemente injusto de Alberta por parte del gobierno federal". Béland añadió que "estas preocupaciones aumentaron durante los años de Justin Trudeau, pero han alcanzado su punto máximo e incluso han disminuido desde que dejó el cargo", según Fox News.

Las encuestas señalan que entre un 25 y un 30 por ciento de la población de Alberta apoya la independencia, según Infobae. La oposición al proyecto también se organizó. El movimiento "Forever Canadian", encabezado por el exlegislador Thomas Lukaszuk, reunió cientos de miles de firmas en defensa de la permanencia en la confederación, según La Nación. Su argumento combina advertencias económicas con objeciones legales, en especial en lo relativo a los tratados indígenas y la infraestructura federal.

Alberta es la provincia más rica de Canadá en Producto Interior Bruto per cápita, gracias en gran medida a sus recursos petrolíferos, según Infobae. La provincia, situada en el oeste de Canadá, produce unos cuatro millones de barriles diarios de petróleo, una cifra similar a la de países como Irak o China, según la misma fuente. Pese al petróleo, Alberta tiene un grave déficit presupuestario, que el Gobierno ultraconservador de Smith achaca al sistema federal de redistribución de la riqueza entre provincias canadienses, que permite que todo el país tenga niveles comparables de servicios públicos con impuestos provinciales similares, según Infobae.

Dennis Modry, uno de los referentes del movimiento, dijo a La Nación que "durante 120 años hemos sido saqueados por nuestra riqueza". Modry sostiene que la historia de Alberta no es la de una adhesión voluntaria a Canadá, sino la de una integración forzada. El punto de quiebre, según este enfoque, se remonta a 1905, cuando la región fue incorporada a la Confederación sin un referéndum propio, según La Nación. Desde entonces, según este argumento, la provincia habría funcionado como una fuente de recursos para el resto del país, en especial a través de su petróleo.

Alberta aporta miles de millones de dólares al sistema federal a través de transferencias fiscales, mientras enfrenta, según denuncian sus dirigentes, regulaciones que limitan su capacidad exportadora, en particular en el sector energético, según La Nación. La tensión se agravó en los últimos años con políticas federales orientadas a la transición climática, percibidas en la provincia como una amenaza directa a su modelo productivo.

Uno de los puntos más sensibles es la propia geografía de Alberta. Se trata de una provincia sin salida al mar, cuya economía depende en gran medida de oleoductos y corredores logísticos que atraviesan el resto de Canadá, según La Nación. Esa dependencia plantea interrogantes sobre la viabilidad del proyecto: hasta qué punto una Alberta independiente podría sostener su modelo exportador sin el control de esas redes.

Hace unos meses se revelaron contactos entre dirigentes separatistas y funcionarios estadounidenses, según reportó el Financial Times citado por La Nación. Esto encendió alarmas en Ottawa y provocó una reacción directa del primer ministro Mark Carney, que pidió a Washington "respetar la soberanía canadiense", según la misma fuente. Aunque los líderes del movimiento niegan que exista un plan de anexión a Estados Unidos, el vínculo con el sur introduce interrogantes sobre el eventual reconocimiento internacional de una Alberta independiente, así como sobre su inserción económica en el sistema global.

Béland añadió que algunos grupos indígenas que ya están usando los tribunales para prevenir un referéndum de independencia utilizarían instancias como los tribunales para impedir que la independencia se concrete, según Fox News.

El referéndum, si finalmente se concreta en octubre, será apenas el comienzo de un proceso complejo. La verdadera pregunta, que todavía no tiene una respuesta clara, es si una Alberta independiente es posible más allá del discurso político, considerando los obstáculos legales, económicos y geográficos que enfrenta el proyecto separatista.

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