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Muere Antonio Rattín, el futbolista argentino cuya expulsión en 1966 inspiró las tarjetas rojas y amarillas

Antonio Rattín, capitán de la selección argentina en el Mundial de Inglaterra 1966, falleció este sábado a los 89 años en Buenos Aires, pocas horas antes del partido que Argentina disputará ante Suiza en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 en Kansas City. Más allá de su legado como símbolo del mediocampo de Boca Juniors entre 1956 y 1970, Rattín dejó una huella indeleble en la historia del fútbol: su expulsión en el partido contra Inglaterra hace 60 años inspiró involuntariamente la creación de las tarjetas rojas y amarillas, que revolucionaron la forma en que los árbitros dirigen los encuentros.

DEPORTES11 JUL 2026

Rattín fue protagonista de uno de los momentos más polémicos de la historia de los Mundiales. En el partido de cuartos de final contra Inglaterra en Wembley, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó durante el encuentro que los ingleses ganaron 1-0 con gol de Geoff Hurst, permitiéndoles avanzar a las semifinales en su camino hacia la única Copa del Mundo que han conquistado hasta ahora.

Aunque el resultado fue determinante, lo que perduró en la memoria colectiva fue la expulsión de Rattín y los eventos que la rodearon. El capitán argentino utilizaba la camiseta número 10, pero a diferencia de posteriores leyendas como Diego Maradona y Lionel Messi, no era un talento ofensivo sino un mediocampista de corte defensivo. Según relató Rattín en 2013, su técnico le había indicado que pidiera un intérprete si el árbitro cobraba mal, ya que el reglamento amparaba esa solicitud al capitán. "Lo pedí porque el hijo de puta del árbitro cobraba todo para ellos, y el tipo me echó", recordó Rattín sobre Kreitlein.

Lo que sucedió después del partido se convirtió en leyenda. Según el testimonio del capitán argentino, tras ser expulsado se sentó en una alfombra durante treinta minutos, gesto que posteriormente fue interpretado como una reivindicación patriótica. Rattín afirmó que la alfombra pertenecía a la reina Isabel II, aunque esta versión ha sido cuestionada. Durante su permanencia en el campo, según su relato, los espectadores le lanzaron chocolates y luego latas de cerveza. Rattín también mencionó haber pasado por la bandera inglesa en un córner y haberla estrujado.

Sin embargo, la perspectiva inglesa difiere significativamente. Según Neil Clack, escritor inglés autor del libro "Animals", que reconstruye la relación futbolística entre ambos países, Inglaterra nunca se sintió atacada por las acciones de Rattín. "Rattín lo cuenta como si hubiese ofendido a los ingleses, o a la Reina, y la verdad es que no significó nada. De hecho, la Reina no estaba en el estadio, y ni siquiera era una alfombra real: solo era una alfombra. En Inglaterra nunca se habló del tema", explicó Clack. Según esta versión, quien realmente originó la rivalidad con Argentina fue Alf Ramsey, el técnico inglés.

El papel de Ramsey fue determinante en la escalada de tensiones. Después del partido, cuando su equipo ganaba con dificultad contra una Argentina que resistía con diez futbolistas tras la expulsión de Rattín, Ramsey intervino para impedir que George Cohen intercambiara la camiseta con el argentino Oscar Más. "¡No vas a cambiar camisetas con esta gente!", ordenó Ramsey, quien consideraba que los argentinos habían sido desleales. En conferencia de prensa, Ramsey se refirió a los sudamericanos como "animales", un comentario que amplificó la polémica.

El incidente de Rattín con Kreitlein tuvo consecuencias que trascendieron el fútbol de su época. La expulsión derivó en la implementación de las tarjetas amarillas y rojas, un cambio revolucionario en la forma de dirigir los partidos. Hasta entonces, los árbitros solo dirigían mediante palabras y gestos, lo que en casos como el de Rattín y Kreitlein generaba malentendidos idiomáticos que podían resultar en decisiones controvertidas.

Varios meses después del Mundial, con la polémica aún vigente, Ken Aston, encargado de los árbitros británicos, experimentó el momento de inspiración que cambiaría el fútbol. Según su propio relato, mientras conducía su automóvil por la calle Kensington de Londres, debió frenar ante un semáforo en rojo. La analogía fue inmediata: "Amarillo, puedes aún pasar; Rojo, significa alto, fuera del terreno". Aston comprendió que un árbitro también debía usar tres colores para comunicarse de manera universal, sin depender del idioma.

La FIFA no autorizó la tarjeta verde, que posteriormente se utilizaría en el hockey sobre hierba como advertencia arbitral, pero sí aprobó la amarilla para amonestaciones y la roja para expulsiones. Estas tarjetas se utilizaron por primera vez en el Mundial de México 1970, transformando permanentemente la forma en que se dirige el fútbol profesional.

Rattín fue también el iniciador de la polémica deportiva entre Argentina e Inglaterra que se agrandaría décadas después con el cruce en México 1986 protagonizado por Diego Maradona. Sin embargo, su legado más duradero no fue la rivalidad sino la innovación arbitral que lleva su nombre de manera implícita en cada tarjeta que un árbitro levanta en un campo de fútbol.

Su muerte ocurre en un momento simbólico para el fútbol argentino, pocas horas antes de que la Albiceleste dispute un partido crucial en la Copa del Mundo 2026, continuando la tradición de competencia internacional que Rattín ayudó a definir hace seis décadas.

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Muere Antonio Rattín, el futbolista argentino cuya expulsión en 1966 inspiró las tarjetas rojas y amarillas

Antonio Rattín, capitán de la selección argentina en el Mundial de Inglaterra 1966, falleció este sábado a los 89 años en Buenos Aires, pocas horas antes del partido que Argentina disputará ante Suiza en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026 en Kansas City. Más allá de su legado como símbolo del mediocampo de Boca Juniors entre 1956 y 1970, Rattín dejó una huella indeleble en la historia del fútbol: su expulsión en el partido contra Inglaterra hace 60 años inspiró involuntariamente la creación de las tarjetas rojas y amarillas, que revolucionaron la forma en que los árbitros dirigen los encuentros.

11 jul 2026
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Rattín fue protagonista de uno de los momentos más polémicos de la historia de los Mundiales. En el partido de cuartos de final contra Inglaterra en Wembley, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó durante el encuentro que los ingleses ganaron 1-0 con gol de Geoff Hurst, permitiéndoles avanzar a las semifinales en su camino hacia la única Copa del Mundo que han conquistado hasta ahora.

Aunque el resultado fue determinante, lo que perduró en la memoria colectiva fue la expulsión de Rattín y los eventos que la rodearon. El capitán argentino utilizaba la camiseta número 10, pero a diferencia de posteriores leyendas como Diego Maradona y Lionel Messi, no era un talento ofensivo sino un mediocampista de corte defensivo. Según relató Rattín en 2013, su técnico le había indicado que pidiera un intérprete si el árbitro cobraba mal, ya que el reglamento amparaba esa solicitud al capitán. "Lo pedí porque el hijo de puta del árbitro cobraba todo para ellos, y el tipo me echó", recordó Rattín sobre Kreitlein.

Lo que sucedió después del partido se convirtió en leyenda. Según el testimonio del capitán argentino, tras ser expulsado se sentó en una alfombra durante treinta minutos, gesto que posteriormente fue interpretado como una reivindicación patriótica. Rattín afirmó que la alfombra pertenecía a la reina Isabel II, aunque esta versión ha sido cuestionada. Durante su permanencia en el campo, según su relato, los espectadores le lanzaron chocolates y luego latas de cerveza. Rattín también mencionó haber pasado por la bandera inglesa en un córner y haberla estrujado.

Sin embargo, la perspectiva inglesa difiere significativamente. Según Neil Clack, escritor inglés autor del libro "Animals", que reconstruye la relación futbolística entre ambos países, Inglaterra nunca se sintió atacada por las acciones de Rattín. "Rattín lo cuenta como si hubiese ofendido a los ingleses, o a la Reina, y la verdad es que no significó nada. De hecho, la Reina no estaba en el estadio, y ni siquiera era una alfombra real: solo era una alfombra. En Inglaterra nunca se habló del tema", explicó Clack. Según esta versión, quien realmente originó la rivalidad con Argentina fue Alf Ramsey, el técnico inglés.

El papel de Ramsey fue determinante en la escalada de tensiones. Después del partido, cuando su equipo ganaba con dificultad contra una Argentina que resistía con diez futbolistas tras la expulsión de Rattín, Ramsey intervino para impedir que George Cohen intercambiara la camiseta con el argentino Oscar Más. "¡No vas a cambiar camisetas con esta gente!", ordenó Ramsey, quien consideraba que los argentinos habían sido desleales. En conferencia de prensa, Ramsey se refirió a los sudamericanos como "animales", un comentario que amplificó la polémica.

El incidente de Rattín con Kreitlein tuvo consecuencias que trascendieron el fútbol de su época. La expulsión derivó en la implementación de las tarjetas amarillas y rojas, un cambio revolucionario en la forma de dirigir los partidos. Hasta entonces, los árbitros solo dirigían mediante palabras y gestos, lo que en casos como el de Rattín y Kreitlein generaba malentendidos idiomáticos que podían resultar en decisiones controvertidas.

Varios meses después del Mundial, con la polémica aún vigente, Ken Aston, encargado de los árbitros británicos, experimentó el momento de inspiración que cambiaría el fútbol. Según su propio relato, mientras conducía su automóvil por la calle Kensington de Londres, debió frenar ante un semáforo en rojo. La analogía fue inmediata: "Amarillo, puedes aún pasar; Rojo, significa alto, fuera del terreno". Aston comprendió que un árbitro también debía usar tres colores para comunicarse de manera universal, sin depender del idioma.

La FIFA no autorizó la tarjeta verde, que posteriormente se utilizaría en el hockey sobre hierba como advertencia arbitral, pero sí aprobó la amarilla para amonestaciones y la roja para expulsiones. Estas tarjetas se utilizaron por primera vez en el Mundial de México 1970, transformando permanentemente la forma en que se dirige el fútbol profesional.

Rattín fue también el iniciador de la polémica deportiva entre Argentina e Inglaterra que se agrandaría décadas después con el cruce en México 1986 protagonizado por Diego Maradona. Sin embargo, su legado más duradero no fue la rivalidad sino la innovación arbitral que lleva su nombre de manera implícita en cada tarjeta que un árbitro levanta en un campo de fútbol.

Su muerte ocurre en un momento simbólico para el fútbol argentino, pocas horas antes de que la Albiceleste dispute un partido crucial en la Copa del Mundo 2026, continuando la tradición de competencia internacional que Rattín ayudó a definir hace seis décadas.

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