Muere Martha Lillard, última sobreviviente estadounidense de polio que vivía con pulmón de acero
Salud

Muere Martha Lillard, última sobreviviente estadounidense de polio que vivía con pulmón de acero

Martha Lillard, la última persona conocida en Estados Unidos que vivía con polio y dependía de un pulmón de acero para respirar, falleció el 26 de junio en Oklahoma a los 78 años. Lillard contrajo polio a los cinco años y pasó la mayor parte de su vida dentro del cilindro metálico que le permitía respirar mediante cambios de presión de aire, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia humana tras vivir décadas más de lo que los médicos le pronosticaron.

SALUD12 JUL 2026

Martha Lillard fue diagnosticada con polio a los cinco años de edad, una enfermedad que la paralizó desde el cuello hacia abajo. Desde entonces, dependió del pulmón de acero, un dispositivo cilíndrico de metal que encerraba su cuerpo y funcionaba mediante cambios de presión de aire que forzaban el aire dentro y fuera de sus pulmones, permitiéndole respirar.

A pesar de esta limitación severa, Lillard logró asistir a la escuela primaria durante dos horas diarias, completando el resto de su educación mediante tutorías. Su hermana menor, Cindy McVey, reveló a la Agencia de Prensa Asociada que los médicos le dijeron a Lillard que "no se suponía que viviera más allá de los 20 años". Sin embargo, Lillard demostró una determinación extraordinaria. "Tenía el entusiasmo y la voluntad de continuar viviendo y sacar lo mejor de su vida", recordó McVey.

La familia de Lillard hizo posible que viajara a pesar de sus limitaciones. Realizaron viajes por carretera a Misuri en un remolque personalizado después de que su padre contactara a hoteles para asegurar que sus puertas fueran lo suficientemente anchas para acomodar el pulmón de acero de su hija. Durante un período, Lillard incluso fue capaz de conducir un vehículo.

En una entrevista con la cadena NBC News en 2013, Lillard describió el primer momento en que fue colocada dentro del pulmón de acero como "un alivio". "Se siente maravilloso, en realidad, si no estás respirando bien", dijo. "Hace toda la diferencia cuando no estás respirando".

Según el certificado de defunción de Lillard, las causas de su muerte fueron insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio. Su hermana McVey cree que los efectos de un caso prolongado de COVID-19 contribuyeron a la muerte de Lillard.

El caso de Lillard forma parte de una historia más amplia sobre la polio en Estados Unidos. Antes de que las vacunas estuvieran ampliamente disponibles, la polio era una de las enfermedades más temidas en el país, con brotes anuales que dejaban a miles de personas paralizadas, la mayoría de ellas niños. Los pulmones de acero salvaron miles de vidas durante esas epidemias, aunque originalmente estaban diseñados solo para uso a corto plazo.

A medida que las campañas de vacunación se expandieron a finales de los años cincuenta, estas máquinas desaparecieron en gran medida y fueron reemplazadas por otros dispositivos respiratorios insertados directamente en la garganta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reportan que la vacunación generalizada redujo los casos anuales de polio en el país a menos de 100 en los años sesenta y a menos de 10 en los años setenta. En 1979, la polio fue declarada eliminada en Estados Unidos, lo que significa que ya no se propagaba de manera rutinaria.

Lillard no fue la única persona que vivió décadas con un pulmón de acero. Otro paciente, identificado como Alexander en la fuente disponible, también murió a los 78 años después de ser reconocido por Guinness World Records como el "paciente de pulmón de acero más longevo" de la organización. Alexander, paralizado desde el cuello hacia abajo por la enfermedad, se convirtió en una figura inspiradora, obteniendo un título en derecho, escribiendo una memoria y creando pinturas usando un pincel sostenido en su boca.

La muerte de Lillard marca el fin de una era en la historia médica estadounidense. Su vida fue un testimonio de la capacidad humana para adaptarse y prosperar a pesar de limitaciones físicas extremas, viviendo más de cinco décadas más de lo que los expertos médicos consideraban posible cuando fue diagnosticada.

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Muere Martha Lillard, última sobreviviente estadounidense de polio que vivía con pulmón de acero

Martha Lillard, la última persona conocida en Estados Unidos que vivía con polio y dependía de un pulmón de acero para respirar, falleció el 26 de junio en Oklahoma a los 78 años. Lillard contrajo polio a los cinco años y pasó la mayor parte de su vida dentro del cilindro metálico que le permitía respirar mediante cambios de presión de aire, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia humana tras vivir décadas más de lo que los médicos le pronosticaron.

12 jul 2026
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Martha Lillard fue diagnosticada con polio a los cinco años de edad, una enfermedad que la paralizó desde el cuello hacia abajo. Desde entonces, dependió del pulmón de acero, un dispositivo cilíndrico de metal que encerraba su cuerpo y funcionaba mediante cambios de presión de aire que forzaban el aire dentro y fuera de sus pulmones, permitiéndole respirar.

A pesar de esta limitación severa, Lillard logró asistir a la escuela primaria durante dos horas diarias, completando el resto de su educación mediante tutorías. Su hermana menor, Cindy McVey, reveló a la Agencia de Prensa Asociada que los médicos le dijeron a Lillard que "no se suponía que viviera más allá de los 20 años". Sin embargo, Lillard demostró una determinación extraordinaria. "Tenía el entusiasmo y la voluntad de continuar viviendo y sacar lo mejor de su vida", recordó McVey.

La familia de Lillard hizo posible que viajara a pesar de sus limitaciones. Realizaron viajes por carretera a Misuri en un remolque personalizado después de que su padre contactara a hoteles para asegurar que sus puertas fueran lo suficientemente anchas para acomodar el pulmón de acero de su hija. Durante un período, Lillard incluso fue capaz de conducir un vehículo.

En una entrevista con la cadena NBC News en 2013, Lillard describió el primer momento en que fue colocada dentro del pulmón de acero como "un alivio". "Se siente maravilloso, en realidad, si no estás respirando bien", dijo. "Hace toda la diferencia cuando no estás respirando".

Según el certificado de defunción de Lillard, las causas de su muerte fueron insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio. Su hermana McVey cree que los efectos de un caso prolongado de COVID-19 contribuyeron a la muerte de Lillard.

El caso de Lillard forma parte de una historia más amplia sobre la polio en Estados Unidos. Antes de que las vacunas estuvieran ampliamente disponibles, la polio era una de las enfermedades más temidas en el país, con brotes anuales que dejaban a miles de personas paralizadas, la mayoría de ellas niños. Los pulmones de acero salvaron miles de vidas durante esas epidemias, aunque originalmente estaban diseñados solo para uso a corto plazo.

A medida que las campañas de vacunación se expandieron a finales de los años cincuenta, estas máquinas desaparecieron en gran medida y fueron reemplazadas por otros dispositivos respiratorios insertados directamente en la garganta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos reportan que la vacunación generalizada redujo los casos anuales de polio en el país a menos de 100 en los años sesenta y a menos de 10 en los años setenta. En 1979, la polio fue declarada eliminada en Estados Unidos, lo que significa que ya no se propagaba de manera rutinaria.

Lillard no fue la única persona que vivió décadas con un pulmón de acero. Otro paciente, identificado como Alexander en la fuente disponible, también murió a los 78 años después de ser reconocido por Guinness World Records como el "paciente de pulmón de acero más longevo" de la organización. Alexander, paralizado desde el cuello hacia abajo por la enfermedad, se convirtió en una figura inspiradora, obteniendo un título en derecho, escribiendo una memoria y creando pinturas usando un pincel sostenido en su boca.

La muerte de Lillard marca el fin de una era en la historia médica estadounidense. Su vida fue un testimonio de la capacidad humana para adaptarse y prosperar a pesar de limitaciones físicas extremas, viviendo más de cinco décadas más de lo que los expertos médicos consideraban posible cuando fue diagnosticada.

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