Deportes

Mundial de fútbol 2026 implementa pausas obligatorias por calor extremo mientras petrolera saudí lo patrocina

El Mundial de fútbol que comienza este jueves será el primero en la historia en obligar a realizar dos pausas por partido para la hidratación de los jugadores debido a las amenazas de altas temperaturas en las 16 sedes repartidas por México, Estados Unidos y Canadá, según la FIFA. La competición, considerada la más larga y mercantilizada hasta la fecha, enfrenta una contradicción climática al tener como uno de sus siete patrocinadores principales a Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo y la compañía que más gases de efecto invernadero expulsa al planeta.

DEPORTES10 JUN 2026

Las pausas, que durarán tres minutos a mitad de cada tiempo, responden a los riesgos que el calor extremo representa para los deportistas en un contexto de cambio climático acelerado. El área de cambio climático de la ONU propone que locutores y periodistas empleen entre 60 y 90 segundos de esas pausas para explicar a la audiencia "qué hace el calor al cuerpo y a la intensidad y el estilo de juego" y "cómo el cambio climático está aumentando los impactos extremos", según declaraciones de la organización.

"La próxima vez que veas una pausa para beber o un partido retrasado por un calor extremo, recuerda por qué. El carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta", afirmó Simon Stiell, el máximo responsable del departamento de cambio climático de la ONU.

Sin embargo, en el mundial más mercantilizado de los celebrados hasta ahora, esos tres minutos representan oro de 24 quilates para los anuncios comerciales. La contradicción se profundiza con la presencia de Saudi Aramco como patrocinador principal, una empresa propiedad de Arabia Saudí, uno de los países que en las últimas décadas más trabas ha puesto en las conversaciones sobre cambio climático en la ONU, según la fuente.

A mediados de mayo, seis decenas de futbolistas y exfutbolistas que juegan en ligas profesionales masculinas y femeninas firmaron una carta abierta dirigida a la FIFA. Además de pedir a la organización que "actualice su marco de estrés térmico" para proteger mejor a los deportistas, solicitaron a los organizadores de la Copa que no acepten patrocinios de empresas de combustibles fósiles y que tomen "medidas serias" para "reducir" el "impacto climático" de este deporte, "incluyendo un calendario futbolístico más pequeño y regional".

Entre las firmantes figuran jugadoras profesionales como la capitana de la selección italiana, Elena Linari, y la internacional por Dinamarca y jugadora del FC Badalona, Sofie Junge Pedersen. Estas deportistas ya habían formado parte del grupo que impulsó otro escrito firmado por 106 jugadoras a finales de 2024 en el que pedían que el Mundial femenino de 2027 no fuera patrocinado por Aramco, justificándolo por las violaciones de los derechos de las mujeres en Arabia Saudí y por su contribución al cambio climático, según la fuente.

Este Mundial, que contará con más selecciones que nunca, también es considerado en algunos análisis como el más contaminante por celebrarse en tres países, multiplicando los desplazamientos, y ser el más largo. Un estudio publicado esta semana elaborado por investigadores de las universidades de Loughborough, Bristol y Manchester apuntaba a eso mismo y acusaba a "los organismos rectores del fútbol" de estar "priorizando la expansión comercial sobre las preocupaciones medioambientales", criticando que "este deporte se ha vinculado profundamente a los intereses de los combustibles fósiles y al crecimiento insostenible".

La contradicción climática también alcanza al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, país que acogerá la final del mundial en julio. La FIFA le concedió en diciembre de 2025 el Premio de la Paz por su compromiso con la paz, según la fuente. Sin embargo, Trump se ha convertido en el gran supervillano del medio ambiente dentro y fuera de su país, según el análisis. Además de desmontar toda regulación ambiental que pusiera freno a los combustibles fósiles en Estados Unidos y de atacar a su alternativa, las renovables, su Gobierno presiona en todos los foros internacionales que puede para frenar la lucha contra el cambio climático. Trump ha sacado a su país del Acuerdo de París, el pacto que rige los esfuerzos por que el calentamiento se quede dentro de los límites lo menos catastróficos posibles.

Varios estudios publicados en las semanas previas al Mundial resaltan cómo han aumentado los días de calor extremo en las ciudades que acogerán partidos debido al cambio climático. Un estudio elaborado por los científicos del World Weather Attribution advertía que alrededor del 25 por ciento de los partidos que se jugarán —26 de los 104 programados— se desarrollarán probablemente en condiciones peligrosas para la salud de los jugadores y en algunos casos de los aficionados que asistan a los estadios, según la investigación. Para llegar a esa conclusión emplearon datos históricos de temperaturas y otras variables meteorológicas.

En esos 26 partidos los científicos determinaron que es probable que durante el transcurso del juego se superen los 26 grados Celsius WBGT. Esas siglas —que se corresponden con Wet Bulb Globe Temperature, en inglés, o temperatura de bulbo húmedo y globo, en castellano— se refieren a la unidad que suele emplearse en el mundo del deporte para medir el estrés térmico por calor que afecta al cuerpo humano. Tiene en cuenta no solo la temperatura del aire, sino también la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento. El estudio calculaba que en cinco encuentros se superarán los 28 grados Celsius WBGT, el equivalente a 38 grados de calor seco o 30 con alta humedad.

"El riesgo no se reparte de manera uniforme. Las ciudades anfitrionas del sur y del interior de Estados Unidos y México están en general más expuestas, con recintos al aire libre como Miami, Kansas City y Filadelfia mostrando un fuerte aumento en la probabilidad de alcanzar umbrales peligrosos de calor", sostiene el área de cambio climático de la ONU en un documento sobre el Mundial y el calor elaborado con motivo de la Copa de la FIFA.

Los expertos ya apuntan a un cambio en el fútbol profesional motivado por las elevadas temperaturas. "El calor extremo puede ralentizar el juego", añade Naciones Unidas. "Los jugadores pueden presionar menos, correr menos, recuperarse más despacio y gestionar su energía de forma diferente".

La Copa Mundial de Clubes 2025, celebrada también en verano en Estados Unidos, ya supuso una advertencia y motivó las protestas del sindicato mundial de futbolistas FIFPRO. Un estudio publicado en febrero de este año les daba la razón: en 31 de los partidos celebrados los jugadores sufrieron un WBGT medio superior a los 28 grados Celsius, lo que les sitúa ante un alto riesgo de dolencias por un calor que el cambio climático está volviendo más peligroso, según la investigación.

El cambio climático sigue avanzando y golpea al fútbol, como reflejan los estudios científicos. Las soluciones, según la ciencia, pasan principalmente por dejar atrás los combustibles fósiles, precisamente el sector que representa uno de los principales patrocinadores de este Mundial. La contradicción entre las medidas de protección adoptadas por la FIFA y sus alianzas comerciales plantea interrogantes sobre la coherencia de las políticas deportivas frente a la crisis climática global.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE DEPORTES
ColGlobal
Deportes

Mundial de fútbol 2026 implementa pausas obligatorias por calor extremo mientras petrolera saudí lo patrocina

El Mundial de fútbol que comienza este jueves será el primero en la historia en obligar a realizar dos pausas por partido para la hidratación de los jugadores debido a las amenazas de altas temperaturas en las 16 sedes repartidas por México, Estados Unidos y Canadá, según la FIFA. La competición, considerada la más larga y mercantilizada hasta la fecha, enfrenta una contradicción climática al tener como uno de sus siete patrocinadores principales a Saudi Aramco, la mayor petrolera del mundo y la compañía que más gases de efecto invernadero expulsa al planeta.

10 jun 2026
Tamaño de texto

Las pausas, que durarán tres minutos a mitad de cada tiempo, responden a los riesgos que el calor extremo representa para los deportistas en un contexto de cambio climático acelerado. El área de cambio climático de la ONU propone que locutores y periodistas empleen entre 60 y 90 segundos de esas pausas para explicar a la audiencia "qué hace el calor al cuerpo y a la intensidad y el estilo de juego" y "cómo el cambio climático está aumentando los impactos extremos", según declaraciones de la organización.

"La próxima vez que veas una pausa para beber o un partido retrasado por un calor extremo, recuerda por qué. El carbón, el petróleo y el gas están calentando nuestro planeta", afirmó Simon Stiell, el máximo responsable del departamento de cambio climático de la ONU.

Sin embargo, en el mundial más mercantilizado de los celebrados hasta ahora, esos tres minutos representan oro de 24 quilates para los anuncios comerciales. La contradicción se profundiza con la presencia de Saudi Aramco como patrocinador principal, una empresa propiedad de Arabia Saudí, uno de los países que en las últimas décadas más trabas ha puesto en las conversaciones sobre cambio climático en la ONU, según la fuente.

A mediados de mayo, seis decenas de futbolistas y exfutbolistas que juegan en ligas profesionales masculinas y femeninas firmaron una carta abierta dirigida a la FIFA. Además de pedir a la organización que "actualice su marco de estrés térmico" para proteger mejor a los deportistas, solicitaron a los organizadores de la Copa que no acepten patrocinios de empresas de combustibles fósiles y que tomen "medidas serias" para "reducir" el "impacto climático" de este deporte, "incluyendo un calendario futbolístico más pequeño y regional".

Entre las firmantes figuran jugadoras profesionales como la capitana de la selección italiana, Elena Linari, y la internacional por Dinamarca y jugadora del FC Badalona, Sofie Junge Pedersen. Estas deportistas ya habían formado parte del grupo que impulsó otro escrito firmado por 106 jugadoras a finales de 2024 en el que pedían que el Mundial femenino de 2027 no fuera patrocinado por Aramco, justificándolo por las violaciones de los derechos de las mujeres en Arabia Saudí y por su contribución al cambio climático, según la fuente.

Este Mundial, que contará con más selecciones que nunca, también es considerado en algunos análisis como el más contaminante por celebrarse en tres países, multiplicando los desplazamientos, y ser el más largo. Un estudio publicado esta semana elaborado por investigadores de las universidades de Loughborough, Bristol y Manchester apuntaba a eso mismo y acusaba a "los organismos rectores del fútbol" de estar "priorizando la expansión comercial sobre las preocupaciones medioambientales", criticando que "este deporte se ha vinculado profundamente a los intereses de los combustibles fósiles y al crecimiento insostenible".

La contradicción climática también alcanza al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, país que acogerá la final del mundial en julio. La FIFA le concedió en diciembre de 2025 el Premio de la Paz por su compromiso con la paz, según la fuente. Sin embargo, Trump se ha convertido en el gran supervillano del medio ambiente dentro y fuera de su país, según el análisis. Además de desmontar toda regulación ambiental que pusiera freno a los combustibles fósiles en Estados Unidos y de atacar a su alternativa, las renovables, su Gobierno presiona en todos los foros internacionales que puede para frenar la lucha contra el cambio climático. Trump ha sacado a su país del Acuerdo de París, el pacto que rige los esfuerzos por que el calentamiento se quede dentro de los límites lo menos catastróficos posibles.

Varios estudios publicados en las semanas previas al Mundial resaltan cómo han aumentado los días de calor extremo en las ciudades que acogerán partidos debido al cambio climático. Un estudio elaborado por los científicos del World Weather Attribution advertía que alrededor del 25 por ciento de los partidos que se jugarán —26 de los 104 programados— se desarrollarán probablemente en condiciones peligrosas para la salud de los jugadores y en algunos casos de los aficionados que asistan a los estadios, según la investigación. Para llegar a esa conclusión emplearon datos históricos de temperaturas y otras variables meteorológicas.

En esos 26 partidos los científicos determinaron que es probable que durante el transcurso del juego se superen los 26 grados Celsius WBGT. Esas siglas —que se corresponden con Wet Bulb Globe Temperature, en inglés, o temperatura de bulbo húmedo y globo, en castellano— se refieren a la unidad que suele emplearse en el mundo del deporte para medir el estrés térmico por calor que afecta al cuerpo humano. Tiene en cuenta no solo la temperatura del aire, sino también la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento. El estudio calculaba que en cinco encuentros se superarán los 28 grados Celsius WBGT, el equivalente a 38 grados de calor seco o 30 con alta humedad.

"El riesgo no se reparte de manera uniforme. Las ciudades anfitrionas del sur y del interior de Estados Unidos y México están en general más expuestas, con recintos al aire libre como Miami, Kansas City y Filadelfia mostrando un fuerte aumento en la probabilidad de alcanzar umbrales peligrosos de calor", sostiene el área de cambio climático de la ONU en un documento sobre el Mundial y el calor elaborado con motivo de la Copa de la FIFA.

Los expertos ya apuntan a un cambio en el fútbol profesional motivado por las elevadas temperaturas. "El calor extremo puede ralentizar el juego", añade Naciones Unidas. "Los jugadores pueden presionar menos, correr menos, recuperarse más despacio y gestionar su energía de forma diferente".

La Copa Mundial de Clubes 2025, celebrada también en verano en Estados Unidos, ya supuso una advertencia y motivó las protestas del sindicato mundial de futbolistas FIFPRO. Un estudio publicado en febrero de este año les daba la razón: en 31 de los partidos celebrados los jugadores sufrieron un WBGT medio superior a los 28 grados Celsius, lo que les sitúa ante un alto riesgo de dolencias por un calor que el cambio climático está volviendo más peligroso, según la investigación.

El cambio climático sigue avanzando y golpea al fútbol, como reflejan los estudios científicos. Las soluciones, según la ciencia, pasan principalmente por dejar atrás los combustibles fósiles, precisamente el sector que representa uno de los principales patrocinadores de este Mundial. La contradicción entre las medidas de protección adoptadas por la FIFA y sus alianzas comerciales plantea interrogantes sobre la coherencia de las políticas deportivas frente a la crisis climática global.

FUENTES
SIGUE LEYENDO