Netanyahu aprueba legislación controversial para mantener su coalición política antes de elecciones en Israel
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Netanyahu aprueba legislación controversial para mantener su coalición política antes de elecciones en Israel

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu impulsó una batería de leyes polémicas en los últimos días de su gobierno antes de las elecciones del 27 de octubre, priorizando la lealtad de sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha sobre la oposición pública. La legislación más controvertida legaliza la evasión masiva del servicio militar obligatorio para jóvenes ultraortodoxos, una medida que enfrenta desafíos legales inmediatos y rechazo del 66% de los israelíes, según encuestas recientes.

INTERNACIONAL17 JUL 2026

Una ola de abucheos recibió a Netanyahu cuando el parlamento israelí se preparaba para una avalancha de legislación controversial en los últimos días del gobierno, según reportes de CNN. Decenas de diputados de la oposición gritaban "¡Vergüenza, vete, lárgate!" el martes pasado. El alboroto fue tan intenso que Netanyahu abandonó la cámara, ausentándose completamente de la votación. La ley pasó de todas formas.

La ausencia de Netanyahu no frenó el impulso legislativo que su coalición aceleró esta semana, antes de que la Knesset se disolviera el viernes previo a las elecciones del 27 de octubre. Un conjunto de proyectos de ley contenciosos fueron finalizados rápidamente, diseñados principalmente para satisfacer las demandas de sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha, según analistas.

En esencia, el empuje legislativo busca preservar el bloque político de Netanyahu. Después de casi cuatro años turbulentos, marcados por protestas masivas, el ataque del 7 de octubre y una prolongada guerra en múltiples frentes, su gobierno logró un hito raro: completar un mandato completo, algo que ningún gobierno israelí ha hecho desde 1988. También es algo que Netanyahu mismo, a pesar de ser el primer ministro con más tiempo en el cargo en la historia de Israel, nunca había logrado anteriormente.

Esa durabilidad se basó en una estrategia consistente: mantener satisfechos a sus socios de coalición en casi cada momento. El empuje legislativo de fin de mandato de esta semana es una continuación de esa lógica. "Netanyahu está luchando por su supervivencia política, y los partidos Haredi son esenciales para ello", escribió el analista político Nadav Eyal. El objetivo, dijo, es "mostrar a sus socios Haredi que es el único político que entregará para ellos".

El elemento más políticamente cargado del paquete fue la legislación que legaliza la evasión masiva del servicio militar de jóvenes ultraortodoxos, o Haredi. Aunque la ley israelí requiere que todos los jóvenes de 18 años sirvan, los hombres ultraortodoxos han sido históricamente exentos bajo arreglos que la Corte Suprema ha rechazado repetidamente.

El problema se volvió particularmente agudo durante la guerra: las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) dicen que les faltan al menos 12.000 soldados. Mientras tanto, se estima que 72.000 hombres ultraortodoxos elegibles no están alistados, dejando que los soldados conscriptos y de reserva carguen con el peso. Enfrentando una feroz oposición pública a una ley de exención general, Netanyahu avanzó con una solución alternativa para satisfacer a sus aliados ultraortodoxos.

Una ley consagra el estudio de la Torá como un valor estatal fundamental en una Ley Básica, un movimiento que los críticos dicen sienta las bases constitucionales para que las exenciones sobrevivan a futuros desafíos de la Corte Suprema. Un segundo proyecto de ley otorga inmunidad temporal a decenas de miles de evasores de reclutamiento ultraortodoxos hasta finales de enero de 2027.

Antes de la votación, el Jefe de Estado Mayor de las IDF, Teniente General Eyal Zamir, emitió una advertencia pública inusual, llamando a la legislación "inconcebible" e "inconsistente" con las necesidades del ejército, mientras advertía que podría erosionar la confianza entre quienes sí sirven. La carta provocó una fuerte reacción de los aliados de Netanyahu, con algunos diputados del Likud pidiendo el despido de Zamir, y Aryeh Deri, presidente del partido ultraortodoxo Shas, acusándolo de "meterse en política".

El proyecto de ley pasó de todas formas pero ya enfrenta desafíos legales. Horas después de la votación, los partidos de oposición presentaron peticiones ante la Corte Suprema de Justicia, que emitió una orden judicial temporal congelando su implementación.

Las leyes relacionadas con el reclutamiento son solo una parte de un intercambio de coalición más amplio. Los partidos ultraortodoxos apoyaron varias de las propias prioridades de Netanyahu, incluida la legislación que limita la autoridad del fiscal general, un componente clave de la reforma judicial más amplia del gobierno. La medida podría permitir que el gobierno anule interpretaciones legales y potencialmente reabriera esfuerzos para remover a la Fiscal General Gali Baharav-Miara, un intento bloqueado por la Corte Suprema hasta ahora.

Un proyecto de ley separado que revisa la regulación de radiodifusión, que los críticos dicen expande la influencia del gobierno sobre los medios y amenaza la libertad de prensa, también pasó esta semana, al igual que la legislación que expande programas académicos segregados por género. Este último atrajo una fuerte denuncia de universidades y grupos de mujeres, quienes argumentan que excluye a las mujeres, socava la igualdad y amenaza los estándares académicos.

Otros socios de coalición han aprovechado el momento para avanzar sus propias agendas. El Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich anunció un paquete de financiamiento de asentamientos en Cisjordania ocupada, incluyendo aproximadamente 2.400 millones de shekels (aproximadamente 790 millones de dólares) para nuevos "barrios pioneros" y carreteras de acceso, junto con la divulgación de una decisión anterior de legalizar 34 nuevos puestos de avanzada. Smotrich dijo que estos movimientos llevarían el número total de nuevos asentamientos aprobados bajo el gobierno actual a 104.

La opinión pública parece fuertemente opuesta al núcleo del empuje legislativo. Una encuesta de julio del Canal 12 sugirió que el 66% de los israelíes se opone a la ley básica de estudio de la Torá, mientras que el 61% preferiría ver que el próximo gobierno excluya completamente a los partidos ultraortodoxos.

Sintiendo el sentimiento público, los opositores de Netanyahu han aprovechado el tema como un tema de campaña importante. Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar que actualmente se perfila como el principal rival de Netanyahu, denunció lo que llamó "un acuerdo imprudente: un bloque a cambio de un estado". El ex Primer Ministro Naftali Bennett lo llamó un "momento bajo, anti-sionista", acusando al gobierno de "mostrar desprecio por los soldados, sus familias y el público al que sirven".

Netanyahu parece estar apostando a que los costos políticos se desvanecerán. "La memoria pública es corta", dijo un informante del Likud. "Preservar un bloque unificado importa más que la impopularidad de cualquier ley individual, y el daño ya está incluido en su posición", dijo la fuente, presentando un cálculo directo. "¿Las personas que se mantuvieron con él después de la reforma judicial, después del 7 de octubre y después de la guerra, van a abandonarlo ahora?"

Netanyahu, agregó la fuente, está "despreocupado" incluso si los tribunales intervienen, ya que una batalla legal puede reforzar el mensaje anti-judicial ya central en su campaña.

El contexto más amplio revela las tensiones fundamentales en la política israelí. El gobierno de Netanyahu ha completado un mandato completo, un logro raro en la historia política israelí reciente, pero a costa de concesiones significativas a sus socios de coalición. La legislación sobre el servicio militar ultraortodoxo es particularmente divisiva porque afecta directamente la carga de defensa nacional en un país donde el servicio militar es obligatorio y central para la identidad nacional.

Las implicaciones futuras son significativas. Si la Corte Suprema anula la legislación, como sugieren los desafíos legales inmediatos, Netanyahu enfrentará una crisis de coalición potencial. Si la legislación se mantiene, podría establecer un precedente para futuras exenciones y profundizar las divisiones sobre quién debe servir en el ejército. Las elecciones del 27 de octubre determinarán si Netanyahu puede mantener su poder político o si los votantes israelíes optan por un cambio de dirección.

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17 jul 2026
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Una ola de abucheos recibió a Netanyahu cuando el parlamento israelí se preparaba para una avalancha de legislación controversial en los últimos días del gobierno, según reportes de CNN. Decenas de diputados de la oposición gritaban "¡Vergüenza, vete, lárgate!" el martes pasado. El alboroto fue tan intenso que Netanyahu abandonó la cámara, ausentándose completamente de la votación. La ley pasó de todas formas.

La ausencia de Netanyahu no frenó el impulso legislativo que su coalición aceleró esta semana, antes de que la Knesset se disolviera el viernes previo a las elecciones del 27 de octubre. Un conjunto de proyectos de ley contenciosos fueron finalizados rápidamente, diseñados principalmente para satisfacer las demandas de sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha, según analistas.

En esencia, el empuje legislativo busca preservar el bloque político de Netanyahu. Después de casi cuatro años turbulentos, marcados por protestas masivas, el ataque del 7 de octubre y una prolongada guerra en múltiples frentes, su gobierno logró un hito raro: completar un mandato completo, algo que ningún gobierno israelí ha hecho desde 1988. También es algo que Netanyahu mismo, a pesar de ser el primer ministro con más tiempo en el cargo en la historia de Israel, nunca había logrado anteriormente.

Esa durabilidad se basó en una estrategia consistente: mantener satisfechos a sus socios de coalición en casi cada momento. El empuje legislativo de fin de mandato de esta semana es una continuación de esa lógica. "Netanyahu está luchando por su supervivencia política, y los partidos Haredi son esenciales para ello", escribió el analista político Nadav Eyal. El objetivo, dijo, es "mostrar a sus socios Haredi que es el único político que entregará para ellos".

El elemento más políticamente cargado del paquete fue la legislación que legaliza la evasión masiva del servicio militar de jóvenes ultraortodoxos, o Haredi. Aunque la ley israelí requiere que todos los jóvenes de 18 años sirvan, los hombres ultraortodoxos han sido históricamente exentos bajo arreglos que la Corte Suprema ha rechazado repetidamente.

El problema se volvió particularmente agudo durante la guerra: las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) dicen que les faltan al menos 12.000 soldados. Mientras tanto, se estima que 72.000 hombres ultraortodoxos elegibles no están alistados, dejando que los soldados conscriptos y de reserva carguen con el peso. Enfrentando una feroz oposición pública a una ley de exención general, Netanyahu avanzó con una solución alternativa para satisfacer a sus aliados ultraortodoxos.

Una ley consagra el estudio de la Torá como un valor estatal fundamental en una Ley Básica, un movimiento que los críticos dicen sienta las bases constitucionales para que las exenciones sobrevivan a futuros desafíos de la Corte Suprema. Un segundo proyecto de ley otorga inmunidad temporal a decenas de miles de evasores de reclutamiento ultraortodoxos hasta finales de enero de 2027.

Antes de la votación, el Jefe de Estado Mayor de las IDF, Teniente General Eyal Zamir, emitió una advertencia pública inusual, llamando a la legislación "inconcebible" e "inconsistente" con las necesidades del ejército, mientras advertía que podría erosionar la confianza entre quienes sí sirven. La carta provocó una fuerte reacción de los aliados de Netanyahu, con algunos diputados del Likud pidiendo el despido de Zamir, y Aryeh Deri, presidente del partido ultraortodoxo Shas, acusándolo de "meterse en política".

El proyecto de ley pasó de todas formas pero ya enfrenta desafíos legales. Horas después de la votación, los partidos de oposición presentaron peticiones ante la Corte Suprema de Justicia, que emitió una orden judicial temporal congelando su implementación.

Las leyes relacionadas con el reclutamiento son solo una parte de un intercambio de coalición más amplio. Los partidos ultraortodoxos apoyaron varias de las propias prioridades de Netanyahu, incluida la legislación que limita la autoridad del fiscal general, un componente clave de la reforma judicial más amplia del gobierno. La medida podría permitir que el gobierno anule interpretaciones legales y potencialmente reabriera esfuerzos para remover a la Fiscal General Gali Baharav-Miara, un intento bloqueado por la Corte Suprema hasta ahora.

Un proyecto de ley separado que revisa la regulación de radiodifusión, que los críticos dicen expande la influencia del gobierno sobre los medios y amenaza la libertad de prensa, también pasó esta semana, al igual que la legislación que expande programas académicos segregados por género. Este último atrajo una fuerte denuncia de universidades y grupos de mujeres, quienes argumentan que excluye a las mujeres, socava la igualdad y amenaza los estándares académicos.

Otros socios de coalición han aprovechado el momento para avanzar sus propias agendas. El Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich anunció un paquete de financiamiento de asentamientos en Cisjordania ocupada, incluyendo aproximadamente 2.400 millones de shekels (aproximadamente 790 millones de dólares) para nuevos "barrios pioneros" y carreteras de acceso, junto con la divulgación de una decisión anterior de legalizar 34 nuevos puestos de avanzada. Smotrich dijo que estos movimientos llevarían el número total de nuevos asentamientos aprobados bajo el gobierno actual a 104.

La opinión pública parece fuertemente opuesta al núcleo del empuje legislativo. Una encuesta de julio del Canal 12 sugirió que el 66% de los israelíes se opone a la ley básica de estudio de la Torá, mientras que el 61% preferiría ver que el próximo gobierno excluya completamente a los partidos ultraortodoxos.

Sintiendo el sentimiento público, los opositores de Netanyahu han aprovechado el tema como un tema de campaña importante. Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar que actualmente se perfila como el principal rival de Netanyahu, denunció lo que llamó "un acuerdo imprudente: un bloque a cambio de un estado". El ex Primer Ministro Naftali Bennett lo llamó un "momento bajo, anti-sionista", acusando al gobierno de "mostrar desprecio por los soldados, sus familias y el público al que sirven".

Netanyahu parece estar apostando a que los costos políticos se desvanecerán. "La memoria pública es corta", dijo un informante del Likud. "Preservar un bloque unificado importa más que la impopularidad de cualquier ley individual, y el daño ya está incluido en su posición", dijo la fuente, presentando un cálculo directo. "¿Las personas que se mantuvieron con él después de la reforma judicial, después del 7 de octubre y después de la guerra, van a abandonarlo ahora?"

Netanyahu, agregó la fuente, está "despreocupado" incluso si los tribunales intervienen, ya que una batalla legal puede reforzar el mensaje anti-judicial ya central en su campaña.

El contexto más amplio revela las tensiones fundamentales en la política israelí. El gobierno de Netanyahu ha completado un mandato completo, un logro raro en la historia política israelí reciente, pero a costa de concesiones significativas a sus socios de coalición. La legislación sobre el servicio militar ultraortodoxo es particularmente divisiva porque afecta directamente la carga de defensa nacional en un país donde el servicio militar es obligatorio y central para la identidad nacional.

Las implicaciones futuras son significativas. Si la Corte Suprema anula la legislación, como sugieren los desafíos legales inmediatos, Netanyahu enfrentará una crisis de coalición potencial. Si la legislación se mantiene, podría establecer un precedente para futuras exenciones y profundizar las divisiones sobre quién debe servir en el ejército. Las elecciones del 27 de octubre determinarán si Netanyahu puede mantener su poder político o si los votantes israelíes optan por un cambio de dirección.

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