Níger formaliza su retiro de la Corte Penal Internacional tras acusarla de neocolonialismo
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Níger formaliza su retiro de la Corte Penal Internacional tras acusarla de neocolonialismo

Níger presentó oficialmente su solicitud de retiro de la Corte Penal Internacional el 18 de junio de 2026, nueve meses después de anunciar su intención de abandonar el tribunal junto a Mali y Burkina Faso, según confirmó la CPI. Los tres países del Sahel, gobernados por juntas militares, calificaron al organismo como un "instrumento de represión neocolonialista" y buscan establecer mecanismos propios de justicia.

INTERNACIONAL23 JUN 2026

Níger ha dado un paso formal en su separación de la Corte Penal Internacional (CPI) al presentar su "instrumento de retiro" el 18 de junio, según un comunicado del tribunal visto por la agencia AFP. La salida se hará efectiva un año después de la notificación, lo que significa que Níger dejará de ser miembro del organismo en junio de 2027.

La CPI, con sede en La Haya, Países Bajos, indicó que Níger debe cumplir con sus obligaciones hacia el tribunal hasta que se complete el proceso de retiro, según el comunicado emitido el martes.

El anuncio de intención de retiro se produjo en septiembre de 2025, cuando Níger, Mali y Burkina Faso emitieron una declaración conjunta en la que afirmaron que no reconocerían la autoridad de la CPI. Los tres países, todos bajo gobierno militar, describieron al tribunal como un "instrumento de represión neocolonialista".

En su declaración del año pasado, las tres naciones del Sahel expresaron su deseo de establecer "mecanismos indígenas para la consolidación de la paz y la justicia", según reportó la BBC.

El comunicado de la CPI del martes no hizo mención alguna de Mali o Burkina Faso, lo que deja en incertidumbre si estos países han presentado también sus instrumentos formales de retiro.

La CPI fue establecida en 2002 con el mandato de perseguir casos de genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y agresión. Actualmente cuenta con 125 estados miembros, según la fuente.

El retiro de Níger se produce en un contexto de creciente aislamiento de estos países respecto a Occidente. En 2025, Níger, Mali y Burkina Faso también se retiraron simultáneamente de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), el bloque regional, y crearon la Confederación de Estados del Sahel para las tres naciones, según la BBC.

Las juntas militares han controlado estos países tras golpes de Estado ocurridos a principios de esta década. Los ejércitos de las tres naciones han enfrentado acusaciones de crímenes contra civiles, mientras la violencia se ha intensificado en la región en el combate contra grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y el Estado Islámico, según la fuente.

En años recientes, los tres países, que son antiguas colonias francesas, se han aislado cada vez más de Occidente y han fortalecido sus vínculos con Rusia, según reportó la BBC.

Este contexto cobra relevancia adicional considerando que existe una orden de arresto pendiente emitida por la CPI contra el presidente ruso Vladimir Putin por presuntos crímenes de guerra en Ucrania, según la fuente.

Rusia, al igual que países como Estados Unidos, Israel y China, no forma parte de los 125 estados miembros del tribunal, según la BBC.

Con su salida, Níger se convertirá en el tercer país en abandonar la CPI, después de Filipinas y Burundi, según la fuente.

El retiro de estos países africanos plantea interrogantes sobre la efectividad y alcance de la justicia penal internacional, particularmente en regiones donde los gobiernos militares enfrentan acusaciones de violaciones a los derechos humanos. La decisión también refleja las tensiones persistentes entre instituciones internacionales establecidas después de la Segunda Guerra Mundial y países que las perciben como herramientas de influencia de las antiguas potencias coloniales.

La ausencia de estos tres países del Sahel del sistema de justicia internacional podría dificultar futuros esfuerzos de rendición de cuentas por crímenes graves cometidos en la región, donde el conflicto con grupos extremistas continúa cobrando vidas de civiles y combatientes. Sin embargo, los gobiernos militares de Níger, Mali y Burkina Faso han argumentado que buscan desarrollar sus propios sistemas de justicia más acordes con sus realidades locales y libres de lo que consideran interferencia externa.

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