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Nueva investigación revela detalles ocultos del asesinato de niña irlandesa por soldado estadounidense en 1944

Annie Kalotschke, sobrina de Patricia Wylie, ha completado tras 31 años de investigación un libro que arroja luz sobre el asesinato de su tía de siete años a manos del soldado estadounidense William Harrison en el condado de Tyrone, Irlanda del Norte, el 25 de septiembre de 1944. La investigación revela que el verdugo tardó 20 minutos en ejecutar a Harrison, que rumores falsos atormentaron a la familia durante décadas y que el trauma generacional afectó a tres generaciones.

INTERNACIONAL10 MAY 2026

El 25 de septiembre de 1944, William Harrison, un soldado estadounidense de 22 años estacionado en Irlanda del Norte, visitó la casa de la familia Wylie en Killycolpy, condado de Tyrone, y ofreció comprar golosinas para los niños, según documenta una nueva investigación publicada por The Guardian. Harrison había visitado la casa anteriormente y era conocido por la familia. Mary Wylie permitió que se llevara a su hija de siete años, Patricia, conocida como Patsy, a través de los campos hasta las tiendas.

Lo que sucedió después fue un crimen que conmocionó incluso a una sociedad acostumbrada a la guerra. Harrison violó, golpeó y estranguló a Patsy, según consta en los registros del juicio. Dejó su cuerpo detrás de un pajar y se fue al pub. Posteriormente confesó el crimen, fue juzgado, condenado y ejecutado.

El caso entró en la memoria colectiva de Irlanda del Norte y en los registros militares estadounidenses como una nota al pie de la Segunda Guerra Mundial, un caso atroz pero aparentemente cerrado. Sin embargo, más de ocho décadas después, una nueva investigación ha arrojado luz sobre aspectos desconocidos de la historia y revelado que no terminó cuando el verdugo accionó la palanca.

Annie Kalotschke, sobrina de Patsy, recopiló testimonios, investigó la tradición familiar y examinó archivos, incluida la transcripción del juicio de 660 páginas, para reconstruir una tragedia que aún resuena a ambos lados del Atlántico, según declaró esta semana desde su hogar en Nueva York.

"He estado investigando este caso, de forma intermitente, durante 31 años", dijo Kalotschke. "Decidí desde el principio que esta horrible historia necesitaba ser escrita para que la verdad pueda ser conocida por todos. La peor parte para nuestra familia, la causa principal del trauma generacional, han sido los mitos que todavía existen hoy".

El resultado es un libro aún no publicado, titulado "Never Speak of Rope" (Nunca hables de la cuerda), y una nueva comprensión del asesinato y sus consecuencias.

Una familia abusiva y disfuncional en Ohio produjo a Harrison, según la investigación. Su madre era alcohólica y él peleaba con su padre de mal genio, lo que resultó en un "pequeño tipo triste" con dependencia del alcohol, según describe Kalotschke.

Después de alistarse en el ejército estadounidense, Harrison fue disciplinado por embriaguez y tratado por amnesia, pero en lugar de ser dado de baja fue destinado a una unidad de combate de reserva en el aeródromo de Cluntoe en Ardboe, condado de Tyrone, según los registros militares. Más de 2 millones de personal estadounidense estuvieron basados en el Reino Unido durante la guerra.

En el verano de 1944, Patrick Wylie, un granjero, conoció al soldado de 22 años en un pub. Notando su soledad, lo invitó a la casa familiar para tomar una taza de té, según la investigación. Harrison se quedó dos días, una ausencia no autorizada de la base que le valió tres meses de detención.

El 25 de septiembre de 1944, Harrison bebió en exceso antes de ir a la casa de los Wylie y marcharse con Patsy, ostensiblemente para comprar refrescos y dulces. La pareja se encontró con Sadie, la hermana de nueve años de Patsy, que estaba haciendo un recado y declinó la invitación de unirse a ellos.

Harrison declaró posteriormente que mató a Patsy porque ella amenazó con contarle a su madre sobre la agresión sexual, lo que lo puso "furioso", según consta en la transcripción del juicio.

La atrocidad fue extremadamente rara: uno de cuatro asesinatos con violación en el Reino Unido atribuidos a personal estadounidense, según Alan Freeburn, historiador de Irlanda del Norte. "El soldado William Harrison fue el único estadounidense condenado por asesinato infantil y uno de tres ahorcados por violación infantil en el Teatro Europeo de Operaciones durante la Segunda Guerra Mundial", dijo Freeburn.

Kalotschke descubrió que los padres de Harrison presentaron una petición a la Casa Blanca en vano para salvar a su hijo, según documentos oficiales. También reveló que el verdugo, Thomas Pierrepoint, ejecutó mal el trabajo. En lugar de una médula espinal rota y una muerte rápida, los presentes en la prisión de Shepton Mallet en Somerset el 7 de abril de 1945 vieron cómo la cuerda estrangulaba a Harrison durante 20 minutos. Pierrepoint estaba cerca de la jubilación y quizás enfermo, pero Kalotschke sospecha venganza. "¿Fue porque sabía de qué era culpable Harrison?", se pregunta.

En Irlanda del Norte, se difundieron rumores de que el asesino había sido perdonado y enviado a luchar en Francia, o que había sido visto en un barco con destino a Estados Unidos, según Kalotschke.

Algunos lugareños culparon a los Wylie por lo sucedido. "Había tal estigma sobre el crimen. Hombres en un autobús le dijeron a mi abuela: 'Es una pena lo de esa niña, pero eso es lo que obtienes cuando eres una amante de los yanquis'. Absolutamente devastador", relató Kalotschke.

La depresión consumió a Mary hasta que su hija asesinada apareció en un sueño y le instó a continuar por el bien de los otros cuatro hijos, según el testimonio familiar.

Sin embargo, Sadie, afligida por la culpa del sobreviviente, no podía soportar pasar por el campo donde murió su hermana. Emigró a Nueva York y rara vez habló del crimen, pero el trauma la afectó a ella y a sus propios hijos, incluida Kalotschke, quien vincula esa "sombra" a su decisión de convertirse en terapeuta de salud mental.

El mes pasado, Kalotschke dio una charla en Shepton Mallet y, con familiares, entró en la cámara de ejecución. Se sintieron triunfantes, dijo. "Ayudo a mis clientes a encontrar cierre en medio del trauma. Bueno, puedo decirles que sentimos cierre. Le dimos justicia a Patsy y le devolvimos su voz. Ya no es solo un nombre en una lápida", declaró Kalotschke.

La investigación de Kalotschke, que abarca 31 años de trabajo intermitente, representa un esfuerzo por documentar no solo el crimen en sí, sino sus consecuencias a largo plazo en múltiples generaciones de la familia Wylie. El libro "Never Speak of Rope" busca desmentir los mitos que han circulado durante décadas y proporcionar un registro histórico preciso de los eventos.

El caso de William Harrison fue uno de los pocos casos de personal militar estadounidense ejecutado por crímenes cometidos contra civiles durante la Segunda Guerra Mundial en el Teatro Europeo de Operaciones. Los registros militares documentan que Harrison fue uno de solo tres soldados estadounidenses ahorcados por violación infantil durante el conflicto en Europa.

La ejecución en la prisión de Shepton Mallet, que funcionó como centro de detención militar estadounidense durante la guerra, fue presenciada por oficiales militares según el protocolo de la época. La duración inusualmente larga de la ejecución, 20 minutos en lugar de la muerte casi instantánea esperada, quedó registrada en los documentos oficiales pero no fue ampliamente conocida hasta la investigación de Kalotschke.

El impacto del crimen en la comunidad local de Killycolpy fue profundo y duradero. El estigma social que enfrentó la familia Wylie refleja las actitudes de la época hacia las familias que fraternizaban con las tropas estadounidenses estacionadas en Irlanda del Norte. La presencia de más de 2 millones de soldados estadounidenses en el Reino Unido durante la guerra generó tanto cooperación como tensiones con las comunidades locales.

La decisión de Sadie de emigrar a Nueva York y su silencio sobre el crimen ilustran cómo el trauma puede manifestarse en decisiones de vida y patrones de comportamiento que se transmiten a través de generaciones. Kalotschke identifica su propia carrera como terapeuta de salud mental como una consecuencia directa del trauma no resuelto que afectó a su madre.

La visita reciente de Kalotschke y sus familiares a la cámara de ejecución en Shepton Mallet representa un intento de cierre después de más de ocho décadas. La prisión, que ya no funciona como tal, ha preservado la cámara de ejecución como parte de su historia.

La investigación de Kalotschke también arroja luz sobre el sistema de justicia militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y cómo manejaba los crímenes graves cometidos por su personal contra civiles en territorios aliados. El juicio de Harrison, documentado en 660 páginas de transcripciones, siguió los procedimientos militares de la época y resultó en una condena rápida y ejecución.

Los rumores falsos sobre el destino de Harrison que circularon en Irlanda del Norte durante décadas demuestran cómo la desinformación puede agravar el trauma de las familias afectadas por crímenes violentos. La creencia de que el asesino había escapado de la justicia añadió una capa adicional de sufrimiento a la familia Wylie.

El libro de Kalotschke, cuando sea publicado, proporcionará el primer relato completo y documentado del caso, basado en archivos militares, transcripciones judiciales, testimonios familiares y registros históricos. Su objetivo es preservar la memoria de Patricia Wylie no solo como víctima, sino como persona, y documentar las consecuencias a largo plazo del crimen en su familia.

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