Nueva Zelanda atraviesa una fuga de cerebros significativa hacia Australia, fenómeno que se intensificó tras la decisión de la ex primera ministra Jacinda Ardern de mudarse al país vecino, según reportó France 24. La migración de profesionales calificados ocurre en un contexto de estancamiento económico y un costo de vida en aumento que dificulta la retención de talento en el país insular.