Nueve figuras en la sombra controlan el futuro de la inteligencia artificial global
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Nueve figuras en la sombra controlan el futuro de la inteligencia artificial global

Mientras Elon Musk y Sam Altman acaparan titulares en los tribunales de California, el verdadero poder sobre la inteligencia artificial se decide lejos de las cámaras. Nueve individuos, desde Abu Dabi hasta Hangzhou, controlan cómo se construye, financia y gobierna la tecnología que transformará el mundo, según un análisis de El País. Estos actores manejan desde la infraestructura de chips hasta billones de dólares en inversiones, definiendo el rumbo de la IA sin conferencias de prensa ni batallas en redes sociales.

TECNOLOGÍA9 MAY 2026

El juicio tecnológico del siglo enfrenta a Elon Musk contra Sam Altman en una batalla judicial en California que tiene todos los ingredientes: dinero, traición, egos y el futuro de la inteligencia artificial (IA). Ambos dominan los titulares y sus declaraciones se vuelven virales en segundos, en parte porque son figuras singulares.

Pero la historia real de quién controla la IA no se desarrolla en ese tribunal, ni se limita a esos dos hombres, según reporta El País. Se está gestando en las salas de reuniones de Abu Dabi, en las oficinas discretas de un fondo en Hangzhou y en los centros de datos que surgen en el desierto de Texas. Hay muchos más actores, pero nueve individuos están decidiendo en silencio, lejos de conferencias de prensa y peleas en redes sociales, cómo se construye, financia y gobierna la tecnología que lo cambiará todo.

**Jensen Huang: el dueño de la infraestructura**

Nadie en la historia de la tecnología ha tenido tanto poder sobre una industria sin tener participación directa en ella, según El País. Jensen Huang, de 62 años, nacido en Tainan, Taiwán, cofundó Nvidia en 1993 en un restaurante Denny's de San José con 40.000 dólares de capital. En 1996, la compañía estaba a un mes de la quiebra. Apostó todo a un chip no probado, el RIVA 128, y salvó el negocio. Desde entonces, ha convertido esa obsesión por la supervivencia en una filosofía corporativa: dice a sus empleados que la compañía siempre está "a 30 días de quebrar".

Lo que nadie anticipó fue que los chips diseñados para videojuegos serían la infraestructura perfecta para entrenar modelos de inteligencia artificial. Cuando el mundo se dio cuenta, Nvidia valía 3.000 millones de dólares y Huang se había tatuado el logo de la compañía en el hombro izquierdo. Hoy, sin su arquitectura CUDA, que está dos décadas por delante de cualquier competidor, no existirían OpenAI, Google DeepMind, Anthropic ni DeepSeek, según la fuente. Todos los chatbots conocidos han sido entrenados en chips de silicio de Nvidia.

En 2026, Huang fue nombrado miembro del Consejo de Asesores del Presidente de Estados Unidos sobre Ciencia y Tecnología, según El País. Las principales revistas financieras lo han nombrado el mejor director ejecutivo del mundo. La chaqueta de cuero negro que usa en cada presentación se ha convertido en un símbolo de poder, como lo fue el suéter de cuello alto de Steve Jobs. Huang no escribe los algoritmos ni firma los contratos: simplemente controla la única puerta de entrada que todos necesitan usar.

**Larry Ellison: el poder de la vieja escuela**

Larry Ellison tiene 81 años y posee el tipo de paciencia que solo viene de haber construido una compañía durante casi 50 años. Fundó Oracle en 1977 con un contrato de la CIA. Durante décadas, periódicamente ocupó el puesto del hombre más rico del mundo y se hizo conocido por su estilo de vida extravagante, desde competencias de vela de la Copa América hasta comprar una isla entera, Lānai, en Hawái, según la fuente.

Cuando la IA despegó, Ellison hizo lo que siempre ha hecho: identificar la pieza de infraestructura que todos necesitarán y llegar primero. El avance llegó en septiembre de 2025: un contrato de 300.000 millones de dólares con OpenAI, el acuerdo de computación en la nube más grande jamás firmado, junto con su participación en Stargate, el proyecto de medio billón de dólares anunciado en la Casa Blanca junto a Trump, según El País. El hombre que en 2008 llamó a la computación en la nube "completa palabrería sin sentido" es ahora su arquitecto principal.

**Masayoshi Son: el apostador**

Masayoshi Son no es un inversor. Es un apostador, a escala colosal. Su biografía incluye la mayor pérdida de capital personal de la historia: durante el colapso de las puntocom, perdió 70.000 millones de dólares. Se recuperó. Luego apostó por WeWork y perdió miles de millones más. Se recuperó de nuevo, según la fuente.

Ahora preside Stargate, ha invertido 41.000 millones de dólares en OpenAI y ha propuesto un complejo de medio billón de dólares en Arizona para construir la infraestructura física y energética necesaria para la próxima generación de IA. Son ha dejado de invertir en China, "cero", dice, y se ha reinventado como el gran financiero del sueño estadounidense de la IA, según El País.

**Marc Andreessen: el ideólogo**

Marc Andreessen no construye modelos, chips ni centros de datos. Hace algo más difícil: escribe el guion mental que muchos de los multimillonarios de la IA usan para decidir dónde poner su dinero. Cofundó Netscape, el primer navegador de internet, y luego creó Andreessen Horowitz (a16z), el fondo que ha financiado Facebook, Airbnb y las principales startups de IA de la última década, según la fuente.

En 2023, publicó su Manifiesto Tecno-Optimista, un documento de 5.000 palabras que declara que detener la IA equivale a "una forma de asesinato". También nombró a los "santos patronos" del movimiento, listando figuras como Nick Land, el padre del aceleracionismo oscuro, una corriente filosófica abiertamente antidemocrática. Andreessen había sido votante demócrata durante décadas. Pero la propuesta de Biden de un impuesto mínimo a los multimillonarios lo empujó hacia Trump, a quien financió activamente en 2024, según El País. Sus reflexiones sobre cómo el capitalismo debería desmantelar la democracia a través de la tecnología son abrazadas, más o menos explícitamente, por muchos de los principales líderes en IA.

**Peter Thiel: el arquitecto del caos**

Peter Thiel muestra un rasgo inusual en Silicon Valley, al menos como solía ser: no necesita caer bien. En una película de James Bond, él y su socio Alex Karp serían más villanos que el villano. Respaldó a Trump cuando era lo más impopular que un magnate tecnológico podía hacer, lanzó la carrera política de JD Vance con una donación récord de 15 millones de dólares y colocó a su ex jefe de gabinete como asesor clave del presidente, según la fuente. La política de IA de la Casa Blanca hoy refleja sus obsesiones: desregulación radical, escepticismo hacia cualquier organismo que pueda poner límites a la tecnología y un impulso sin disculpas hacia una visión militarizada y antidemocrática de la IA.

Cofundó PayPal con Musk y luego creó Palantir, una compañía de análisis de datos para gobiernos y militares, inicialmente financiada por el brazo de capital de riesgo de la CIA y ahora considerada uno de los mayores riesgos para los derechos humanos en la historia de la tecnología, según El País.

Lo notable de Thiel no es su dinero: es la efectividad con la que ha exportado su ideología. Su socio de PayPal, David Sacks, es ahora el zar de IA de Trump. Y él y Karp publicaron recientemente un manifiesto pidiendo que la IA se coloque directamente al servicio de la defensa y la "supremacía tecnológica" de Occidente. Thiel no construye chips ni entrena modelos. Construye el marco mental y político dentro del cual todos los demás operan.

**Reid Hoffman: el conector**

Es el hombre que todos conocen y todos llaman. Cofundó LinkedIn, fue vicepresidente de PayPal, inversor temprano en Facebook y Airbnb, y uno de los primeros financiadores de OpenAI, donde sirvió en la junta durante cinco años. Su valor no estaba en ninguna compañía en particular, sino en ser el centro al que todo el ecosistema acudía para consejos y conexiones, según la fuente.

Sin embargo, en 2025, perdió su asiento en OpenAI debido a conflictos de interés: su startup, Inflection AI, fue adquirida por Microsoft. Sus inclinaciones demócratas lo dejaron sin influencia en la administración Trump. Ahora está aislado del nuevo eje de poder (Trump, Musk y Thiel), según El País. La pregunta que Hoffman encarna mejor que nadie es si el poder de las redes tiene fecha de vencimiento cuando la red cambia su estructura e ideología.

**Daniela Amodei: el poder invisible**

En una industria donde los fundadores de los principales laboratorios de IA tienen doctorados en física computacional, Daniela Amodei llegó con un título en literatura inglesa. En 2018, se unió a OpenAI como vicepresidenta de seguridad y política. En 2021, cuando su hermano Dario y varios colegas concluyeron que el ritmo de comercialización era incompatible con una IA verdaderamente segura, fundaron Anthropic. Ella es la presidenta. Dario es el director ejecutivo, según la fuente.

Hoy, Anthropic genera 4.000 millones de dólares en ingresos anuales y es la IA de elección para las principales corporaciones. En 2025, el Pentágono la excluyó de sus contratos de IA, desencadenando una batalla política y empresarial que convirtió a Anthropic en el epicentro de la guerra por el futuro de la IA militar. Daniela Amodei lidera todo lo que no es investigación pura: operaciones, estrategia, cultura, asociaciones y talento. En 2025, Forbes la incluyó en su lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo, según El País. Su nombre aparece con mucha menos frecuencia que el de su hermano en los medios, pero es, en palabras de un inversor temprano, "el motor de ejecución que hace funcionar el laboratorio".

**Jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan: los petrodólares**

Su nombre no aparece en discusiones sobre regulación de IA. No da entrevistas. No tiene perfil en redes sociales. Y sin embargo, el jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y asesor de seguridad nacional, controla más de 1,4 billones de dólares en activos, según la fuente.

En 2024, lanzó MGX, que en menos de dos años se ha convertido en uno de los mayores financiadores de IA global: ha invertido en OpenAI, Anthropic, xAI y Binance, y es socio fundador de Stargate. La dimensión más inquietante de su poder es la que nadie discute abiertamente: una de sus compañías (G42) ha sido acusada de desarrollar herramientas de espionaje para los EAU, y las negociaciones para crear una versión personalizada de ChatGPT para los EAU incluyen contenido adaptado "a la línea política de la monarquía", según El País.

**Liang Wenfeng: el poder chino**

El 27 de enero de 2025, las acciones de Nvidia se desplomaron 589.000 millones de dólares en un solo día, la mayor destrucción de valor de mercado de la historia. Sucedió por culpa de un hombre de 40 años con "un corte de pelo terrible", como lo describió uno de sus asociados al conocerlo, según la fuente.

En 2021, cuando las sanciones estadounidenses restringieron el acceso de China a chips de alta gama, compró miles de GPU permitidas y comenzó un proyecto de IA. El resultado fue DeepSeek R1: un modelo entrenado en 2.048 chips con un presupuesto de 5,6 millones de dólares que rivalizó con GPT-4 y demostró que las sanciones occidentales sobre tecnología no funcionan como se esperaba. Es el hombre que más miedo infundió en Silicon Valley y la Casa Blanca en 2025, según El País. Casi nadie sabe cómo pronunciar su nombre, pero el de Wenfeng es probablemente el que más se escuchará de toda esta lista en los próximos años.

**El proyecto de energía privada más grande del mundo**

Paralelamente, el mayor proyecto privado de energía para IA del mundo se encuentra a cinco horas del aeropuerto principal más cercano, rodeado de 7.500 acres de matorrales en Texas Panhandle, según MarketWise. Cuando termine la construcción, el sitio generará 17 gigavatios de electricidad, suficiente para iluminar más de 8 millones de hogares.

Sin embargo, ninguna de esa energía llegará a una sola ciudad estadounidense. No estará "en la red" en absoluto. Cada vatio irá hacia los modelos de inteligencia artificial que están construyendo OpenAI, Microsoft, Oracle, Meta Platforms, Alphabet y xAI de Elon Musk, según la fuente.

Joel Litman, asesor senior de Fermi America, el desarrollador detrás de este proyecto de "Energía Oscura", explicó que el problema es que la red eléctrica estadounidense no puede mantenerse al día con las demandas de electricidad de la IA. La Corporación Norteamericana de Confiabilidad Eléctrica (NERC) ha advertido sobre riesgos crecientes de apagones generalizados. El Departamento de Energía también proyecta aumentos pronunciados en el riesgo de apagones para 2030, según MarketWise.

Mientras tanto, la demanda de IA se dispara. La inversión en IA de los hiperescaladores está lista para aumentar un 71% este año, pasando de aproximadamente 380.000 millones de dólares en 2025 a unos 650.000 millones de dólares estimados en 2026, según la fuente. Los actores clave (Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta Platforms y Oracle) se espera que gasten en conjunto aproximadamente el 90% de su flujo de efectivo operativo en gastos de capital en 2026, según Bank of America, frente al 65% en 2025.

La "Energía Oscura" se refiere a una solución in situ perfectamente adecuada para las compañías que van "detrás del medidor" para generar su propia energía de centros de datos. Es una clase de turbinas de gas natural, esencialmente un motor a reacción adaptado a un generador eléctrico. Comienzan en minutos, funcionan con gas natural en lugar de combustible para aviones y pueden producir decenas de megavatios de energía por unidad, según MarketWise.

Estos dispositivos han existido durante décadas. Han alimentado tanques, barcos y campos petroleros remotos. Pero hasta hace poco, nadie los usaba a escala para alimentar los laboratorios de IA más avanzados del mundo. Ahora que lo hacen, los proveedores que los construyen están agotados durante años, según la fuente.

Los centros de datos de IA y los hiperescaladores se están enfocando en estas turbinas de Energía Oscura por velocidad (pueden instalarse en meses), confiabilidad (99,7% de tiempo de actividad) y escala (25 a 50 megavatios cada una). Son prácticamente la única forma en que los laboratorios de IA pueden obtener energía ahora, en lugar de en cinco a diez años, según MarketWise.

Estas nueve figuras, junto con los proyectos de infraestructura energética que están surgiendo, están definiendo el futuro de la inteligencia artificial lejos de los reflectores mediáticos, controlando desde la fabricación de chips hasta billones de dólares en inversiones y la infraestructura energética que hará posible la próxima generación de IA.

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