Ola de calor de junio causa al menos 5.120 muertes en Alemania, la mayoría en mayores de 75 años
Alemania registró al menos 5.120 muertes relacionadas con el calor durante el primer semestre de 2026, la mayoría de ellas concentradas en la ola de calor de junio que paralizó Europa durante más de una semana, según anunció el Instituto Robert Koch, principal institución de salud pública del país. Alrededor de 4.270 de esas muertes correspondieron a personas mayores de 75 años, revelando la vulnerabilidad de la población anciana ante temperaturas extremas que alcanzaron más de 40 grados Celsius en algunas regiones alemanas.
El Instituto Robert Koch (RKI) de Alemania confirmó el jueves que el país experimentó al menos 5.120 muertes por calor durante lo que va de 2026, siendo la mayoría de ellas registradas durante la ola de calor de junio que afectó a toda Europa. De estas muertes, aproximadamente 4.270 correspondieron a personas de 75 años o más, según informó la institución.
Durante finales de junio, las temperaturas en partes de Alemania superaron los 40 grados Celsius, equivalentes a 104 grados Fahrenheit. Esta situación expuso una vulnerabilidad crítica en la infraestructura alemana: la mayoría de los edificios del país no fueron diseñados para soportar temperaturas tan extremas. Esto incluye muchos hospitales y hogares de cuidado que aún carecen de sistemas de aire acondicionado, dejando a los pacientes y residentes expuestos a condiciones potencialmente letales.
El impacto de la ola de calor de junio no se limitó a Alemania. Las autoridades nacionales de Francia también reportaron miles de muertes por exceso de calor durante el mismo período. España, los Países Bajos y Bélgica registraron cientos de muertes adicionales, demostrando que la crisis de calor extremo fue un fenómeno paneuropeo de magnitud considerable.
El mismo día en que el RKI anunció estas cifras, el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea publicó un informe confirmando que junio de 2026 fue el mes más caluroso jamás registrado en la historia de la UE. Las temperaturas fueron más de 3 grados Celsius superiores al promedio del período 1991-2020, marcando un nuevo récord histórico.
Samantha Burgess, responsable estratégica de cambio climático en Copernicus, enfatizó que el aumento continuo de las temperaturas del aire y los océanos seguirá creando "domos de calor" atrapados en la atmósfera. Estos fenómenos resultarán en olas de calor más prolongadas, más intensas y más mortales en el futuro próximo.
La comunidad científica internacional ha establecido un vínculo directo entre estos eventos extremos y el cambio climático inducido por el ser humano. Según los científicos, el calor récord registrado en junio habría sido "prácticamente imposible" sin el cambio climático causado por la quema de combustibles fósiles. Esta conclusión subraya que los eventos climáticos extremos actuales no son anomalías naturales, sino consecuencias directas de la actividad humana acumulada durante décadas.
Las implicaciones de estos hallazgos son profundas. La vulnerabilidad de la infraestructura europea ante temperaturas extremas, combinada con una población envejecida en muchos países del continente, crea un escenario de riesgo creciente. Los sistemas de salud pública, los edificios residenciales y los espacios públicos no están preparados para las nuevas realidades climáticas. Sin inversiones significativas en adaptación, incluyendo la instalación generalizada de sistemas de refrigeración en hospitales y hogares de cuidado, futuras olas de calor podrían resultar en cifras de mortalidad aún más altas.

