El caso que se juzga este martes se centra en la escuela primaria Alphonse Baudin en el distrito 11 de París, donde el animateur está acusado de tocamientos sexualizados con cinco niños, según la BBC. Un padre relató al medio británico que en abril de 2025 ya había detectado señales inusuales en su hija de cuatro años cuando otro padre reportó que su hijo había sido abusado. "Mi esposa llevó a nuestra hija al jardín y le preguntó si la habían tocado en el horario extraescolar, y ella dijo 'Sí, David me toca y me da abrazos'. Mi esposa dijo 'Muéstrame', y mi hija comenzó a acariciar su espalda de una manera extraña. Ahí fue cuando supimos que algo andaba mal", relató.
Actualmente hay investigaciones en curso en casi 100 guarderías, jardines de infancia y escuelas primarias de París donde los animateurs han sido acusados de comportamiento inapropiado, agresivo o sexualizado, según la BBC. Se llevarán a cabo juicios en otros tres casos durante el verano, y se espera un veredicto en un cuarto caso que se celebró a principios de este mes, con más casos probables en el futuro.
La semana pasada, la policía detuvo a 16 personas tras una redada en tres escuelas del distrito 7 de París, según la BBC. Tres personas fueron posteriormente acusadas de comportamiento sexualmente inapropiado hacia niños.
En París se emplean unos 15.000 asistentes escolares no docentes conocidos como animateurs, según la BBC. Estos trabajadores se encargan de cuidar a los niños pequeños durante las comidas y por las tardes después de que terminan las clases, y se supone que deben realizar diversas actividades deportivas, artesanales y de ocio.
El escándalo ha creado un clima de desconfianza y miedo entre los padres de niños pequeños en París, muchos de los cuales acusan al Ayuntamiento de la ciudad —que emplea a los animateurs— de no haber tomado en serio las denuncias inicialmente, según la BBC.
Según la asociación extraescolar SOS-Périscolaire, el principal problema ha sido la baja calidad de los animateurs, que están mal pagados y como máximo solo necesitan un certificado básico en gestión infantil para conseguir un trabajo, según la BBC. A veces la presión por contratar es tan grande que incluso ese requisito se omite.
Elisabeth Guthmann, quien fundó la asociación en 2021, dijo a la BBC que fue en respuesta al creciente número de historias que circulaban entre los padres sobre burlas, provocaciones y otros tipos de abuso de bajo nivel por parte de animateurs. Citó un caso de cuatro animateurs en una escuela primaria del distrito 16 que "montaron un club de peleas con los otros niños alrededor gritando '¡Pégale!'", según la BBC.
El nuevo alcalde de París, Emmanuel Grégoire, ha prometido reformar el sistema de contratación con 20 millones de euros (17,2 millones de libras esterlinas) para capacitación y supervisión, según la BBC. También dijo que los animateurs serían suspendidos automáticamente después de que se presentara una sola queja. Desde principios de año, casi 80 han sido suspendidos.
Los asistentes —la mayoría de los cuales tienen contratos a corto plazo— afirman que ahora ellos mismos son víctimas de sospecha generalizada y discriminación debido al escándalo, según la BBC. La semana pasada organizaron una huelga para pedir reconocimiento y más inversión en su profesión.
"Los padres han, por así decirlo, tomado el poder sobre las escuelas y comenzado a reportar cosas. Excepto que no todo lo que reportan es necesariamente preciso", dijo Carla Bonnet del sindicato FO a la BBC.
"El Ayuntamiento ya no es objetivo", dijo Rémi, un asistente extraescolar, a la BBC. "No investiga [las acusaciones]... no nos cuida. Trabajando con niños hoy en día, a la menor provocación puedes ser acusado de absolutamente cualquier cosa".
"Cuando tienes un sistema en el que los trabajadores no están debidamente pagados ni capacitados ni supervisados, y donde no hay dinero ni procedimientos adecuados para dar la alerta, no es sorprendente que las cosas se salgan de control", dijo Grégoire Ensel de la organización de padres FCPE a la BBC.
El escándalo se ha centrado en París, pero los activistas dicen que existen problemas similares en todo el país, según la BBC.
Las investigaciones y juicios en curso representan un punto de inflexión en la forma en que Francia aborda la protección infantil en entornos escolares, exponiendo fallas sistémicas en la contratación, capacitación y supervisión de personal que trabaja con menores. La respuesta del Ayuntamiento de París con inversión económica y cambios en los protocolos de suspensión busca restaurar la confianza de los padres, mientras que los sindicatos de trabajadores advierten sobre el riesgo de acusaciones infundadas en un clima de sospecha generalizada. El desenlace de los juicios en curso y la efectividad de las reformas prometidas determinarán si el sistema educativo parisino puede recuperarse de esta crisis de confianza.


