Organismo europeo de derechos humanos cuestiona integridad del Mundial y pide a FIFA proteger torneo de 2030
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Organismo europeo de derechos humanos cuestiona integridad del Mundial y pide a FIFA proteger torneo de 2030

El Consejo de Europa, máximo organismo de derechos humanos del continente, cuestionó públicamente la integridad de la Copa Mundial de Fútbol 2026 y exigió a la FIFA establecer un marco de protección antes del torneo de 2030 que se disputará principalmente en España y Portugal. El presidente del Consejo, Alain Berset, denunció que la FIFA suspendió una sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun bajo presión del presidente Donald Trump y alertó sobre riesgos de fraude en acuerdos comerciales con casas de apuestas, argumentando que "cuando las reglas se doblan bajo presión, cada resultado queda abierto a la duda".

DEPORTES19 JUL 2026

En una carta abierta dirigida a la FIFA el domingo 18 de julio de 2026, horas antes de la final entre España y Argentina en Nueva Jersey, Berset escribió que "la próxima crisis ya ha comenzado. Tiene dos nombres: dinero y poder", según reportó la agencia de noticias AP.

El político suizo, quien fue presidente de la FIFA en dos ocasiones durante su mandato en Suiza, identificó dos problemas específicos que comprometen la integridad del torneo actual. Primero, la suspensión de la sanción a Balogun, delantero de Estados Unidos, que le permitió jugar contra Bélgica en octavos de final cuando debería haber cumplido una suspensión obligatoria de un partido. Bélgica ganó ese encuentro 4-1 el lunes 6 de julio de 2026 en Seattle, eliminando a Estados Unidos de la competencia.

"La sanción suspendida a mitad del torneo llegó después de que un jefe de estado llamara al presidente de la FIFA", escribió Berset, refiriéndose directamente a la intervención del presidente Trump. El delantero Balogun estaba en riesgo de perder su participación en un partido crucial de octavos de final, pero la FIFA revirtió la decisión bajo presión política estadounidense.

La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, criticó ferozmente esta decisión, afirmando que "cruzó una línea roja" en cuanto a la supremacía de la ley y la transparencia en el fútbol. Hasta la fecha, la FIFA no ha publicado documentos que expliquen el razonamiento del juez disciplinario de los Emiratos Árabes Unidos que tomó esta decisión.

El segundo problema identificado por Berset involucra acuerdos comerciales problemáticos. La FIFA firmó en abril de 2026 un contrato de patrocinio con una casa de apuestas de predicción llamada ADI Predictstreet por un monto reportado de 150 millones de dólares. La empresa, respaldada por inversores de Abu Dabi, fue creada formalmente apenas una semana antes de firmar el acuerdo con la FIFA.

Las apuestas de predicción han sido criticadas por permitir ganancias derivadas de operaciones con información privilegiada. Berset señaló que en el fútbol estas apuestas permiten hacer wagers sobre "momentos que un solo jugador puede producir sin cambiar el marcador", lo que abre la puerta a manipulación de resultados. "Es una puerta abierta al fraude", escribió el presidente del Consejo de Europa. "Y este Mundial ha abierto la puerta más ampliamente".

La FIFA también mantiene otros acuerdos comerciales con la industria de las apuestas durante este torneo de 2026, que es el primero en expandirse a 48 equipos y 104 partidos, aumentando significativamente las oportunidades para apuestas y potencial fraude.

Berset enumeró otras preocupaciones sobre la integridad del torneo actual: "La autoridad de los árbitros cuestionada. Abuso racista de jugadores, parte de él proveniente de funcionarios electos. Apuestas en cada pase, cada tarjeta, cada córner".

El Consejo de Europa, organismo intergubernamental de 46 naciones que creó la Convención Europea de Derechos Humanos, tiene una misión declarada de "promover la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho en Europa y más allá". A pesar de tener un acuerdo formal de trabajo con la FIFA firmado por el presidente Gianni Infantino en 2018, el Consejo decidió hacer públicas sus preocupaciones.

Cuando se firmó el memorándum de entendimiento entre FIFA y Consejo de Europa hace ocho años, Infantino declaró: "Es una relación natural, ya que compartimos valores y objetivos comunes: transparencia, responsabilidad, integridad, seguridad en el deporte y respeto por los derechos humanos, por los derechos de los niños". Infantino y Berset se reunieron en 2024 en los márgenes de la asamblea general de las Naciones Unidas en Nueva York.

Berset propuso un camino hacia adelante: "Aquí está mi propuesta a la FIFA. Un diálogo de trabajo que comience esta noche, para construir el marco de integridad de la Copa Mundial de 2030 antes de que se juegue".

El próximo Mundial masculino se disputará principalmente en Europa, con Marruecos como coanfitrión. Tres vecinos sudamericanos —Argentina, Paraguay y Uruguay— están programados actualmente para albergar un partido cada uno al inicio de la edición del centenario en junio de 2030, para conmemorar que Uruguay fue el anfitrión original del primer Mundial en 1930.

La carta de Berset representa una ruptura significativa en la relación formal entre el Consejo de Europa y la FIFA, evidenciando tensiones crecientes sobre cómo la organización del fútbol mundial maneja cuestiones de gobernanza, transparencia y protección de la integridad competitiva. Las críticas del Consejo de Europa, respaldadas por su autoridad en derechos humanos, añaden presión internacional sobre la FIFA para implementar reformas antes del torneo de 2030.

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19 jul 2026
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En una carta abierta dirigida a la FIFA el domingo 18 de julio de 2026, horas antes de la final entre España y Argentina en Nueva Jersey, Berset escribió que "la próxima crisis ya ha comenzado. Tiene dos nombres: dinero y poder", según reportó la agencia de noticias AP.

El político suizo, quien fue presidente de la FIFA en dos ocasiones durante su mandato en Suiza, identificó dos problemas específicos que comprometen la integridad del torneo actual. Primero, la suspensión de la sanción a Balogun, delantero de Estados Unidos, que le permitió jugar contra Bélgica en octavos de final cuando debería haber cumplido una suspensión obligatoria de un partido. Bélgica ganó ese encuentro 4-1 el lunes 6 de julio de 2026 en Seattle, eliminando a Estados Unidos de la competencia.

"La sanción suspendida a mitad del torneo llegó después de que un jefe de estado llamara al presidente de la FIFA", escribió Berset, refiriéndose directamente a la intervención del presidente Trump. El delantero Balogun estaba en riesgo de perder su participación en un partido crucial de octavos de final, pero la FIFA revirtió la decisión bajo presión política estadounidense.

La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, criticó ferozmente esta decisión, afirmando que "cruzó una línea roja" en cuanto a la supremacía de la ley y la transparencia en el fútbol. Hasta la fecha, la FIFA no ha publicado documentos que expliquen el razonamiento del juez disciplinario de los Emiratos Árabes Unidos que tomó esta decisión.

El segundo problema identificado por Berset involucra acuerdos comerciales problemáticos. La FIFA firmó en abril de 2026 un contrato de patrocinio con una casa de apuestas de predicción llamada ADI Predictstreet por un monto reportado de 150 millones de dólares. La empresa, respaldada por inversores de Abu Dabi, fue creada formalmente apenas una semana antes de firmar el acuerdo con la FIFA.

Las apuestas de predicción han sido criticadas por permitir ganancias derivadas de operaciones con información privilegiada. Berset señaló que en el fútbol estas apuestas permiten hacer wagers sobre "momentos que un solo jugador puede producir sin cambiar el marcador", lo que abre la puerta a manipulación de resultados. "Es una puerta abierta al fraude", escribió el presidente del Consejo de Europa. "Y este Mundial ha abierto la puerta más ampliamente".

La FIFA también mantiene otros acuerdos comerciales con la industria de las apuestas durante este torneo de 2026, que es el primero en expandirse a 48 equipos y 104 partidos, aumentando significativamente las oportunidades para apuestas y potencial fraude.

Berset enumeró otras preocupaciones sobre la integridad del torneo actual: "La autoridad de los árbitros cuestionada. Abuso racista de jugadores, parte de él proveniente de funcionarios electos. Apuestas en cada pase, cada tarjeta, cada córner".

El Consejo de Europa, organismo intergubernamental de 46 naciones que creó la Convención Europea de Derechos Humanos, tiene una misión declarada de "promover la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho en Europa y más allá". A pesar de tener un acuerdo formal de trabajo con la FIFA firmado por el presidente Gianni Infantino en 2018, el Consejo decidió hacer públicas sus preocupaciones.

Cuando se firmó el memorándum de entendimiento entre FIFA y Consejo de Europa hace ocho años, Infantino declaró: "Es una relación natural, ya que compartimos valores y objetivos comunes: transparencia, responsabilidad, integridad, seguridad en el deporte y respeto por los derechos humanos, por los derechos de los niños". Infantino y Berset se reunieron en 2024 en los márgenes de la asamblea general de las Naciones Unidas en Nueva York.

Berset propuso un camino hacia adelante: "Aquí está mi propuesta a la FIFA. Un diálogo de trabajo que comience esta noche, para construir el marco de integridad de la Copa Mundial de 2030 antes de que se juegue".

El próximo Mundial masculino se disputará principalmente en Europa, con Marruecos como coanfitrión. Tres vecinos sudamericanos —Argentina, Paraguay y Uruguay— están programados actualmente para albergar un partido cada uno al inicio de la edición del centenario en junio de 2030, para conmemorar que Uruguay fue el anfitrión original del primer Mundial en 1930.

La carta de Berset representa una ruptura significativa en la relación formal entre el Consejo de Europa y la FIFA, evidenciando tensiones crecientes sobre cómo la organización del fútbol mundial maneja cuestiones de gobernanza, transparencia y protección de la integridad competitiva. Las críticas del Consejo de Europa, respaldadas por su autoridad en derechos humanos, añaden presión internacional sobre la FIFA para implementar reformas antes del torneo de 2030.

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