

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, convocó este lunes en Bruselas a los máximos responsables de las principales empresas de defensa de la Alianza para exigirles que aceleren la producción militar y conviertan el histórico aumento del gasto en capacidades reales. La reunión, celebrada días antes de la cumbre de Ankara del 7 y 8 de julio, busca demostrar que el compromiso de destinar el 5% del PIB a defensa se traduce en fábricas, misiles y munición, en un contexto de presión del presidente estadounidense Donald Trump para que Europa asuma más peso en su propia defensa.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reunió este lunes en su residencia oficial de Bruselas a un grupo reducido de máximos responsables de las principales empresas de defensa de la Alianza, según informó El País. Entre las compañías convocadas figuran Rheinmetall, Airbus, Saab, Leonardo y la española Indra, en una cita que sitúa a la industria en el centro de la estrategia de la organización.
La convocatoria llega días antes de la cumbre que la OTAN celebrará en Ankara, Turquía, el 7 y 8 de julio, y responde a la necesidad de demostrar que el histórico aumento del gasto militar no se queda en los presupuestos, sino que se convierte en capacidad militar tangible mediante inversiones, innovación y producción acelerada, según la fuente.
"No hay una defensa fuerte sin una industria de defensa fuerte", escribió Rutte en una carta remitida a los directivos, a la que tuvo acceso El País. "Confiamos en su crecimiento e innovación para tener éxito", añadió el secretario general en la misiva, en la que recordó que el compromiso adquirido por los aliados en la cumbre de La Haya de destinar el 5% del PIB a defensa debe traducirse ahora en capacidades tangibles.
**Presión de Trump y el "billón de dólares"**
El compromiso del 5% del PIB, aprobado por los aliados el año pasado en La Haya, supuso un giro histórico tras años de presiones de Washington para que Europa asumiera más carga, según la fuente. España fue la excepción, asegurando que puede cumplir con su compromiso gastando el 2,1%, según informó El País.
Durante la visita de Rutte a la Casa Blanca el pasado miércoles, el secretario general de la OTAN bautizó el aumento de la inversión como "el billón de Trump", según la fuente. Un billón que también se destinará, dejó caer el responsable de la OTAN en el Despacho Oval, en contratos para la industria estadounidense.
Trump ha vuelto a vincular el compromiso estadounidense con el esfuerzo financiero de sus socios y ha reprochado en varias ocasiones la falta de "lealtad" de algunos aliados en asuntos de política exterior, según El País. Mientras exige a Europa que asuma un mayor peso militar, Washington mantiene abiertas varias revisiones sobre el despliegue de sus fuerzas en el continente, según la fuente.
**Anuncios de contratos en Ankara**
Rutte animó expresamente a las empresas a aprovechar la cumbre de Ankara —en la que se celebrará un foro con el sector de la defensa— para anunciar importantes contratos que envíen un "mensaje concreto de disuasión industrial" a quienes amenacen a la Alianza, según la carta a la que tuvo acceso El País. También busca demostrar ante la opinión pública el denominado "defence dividend", el impacto económico positivo que, según la OTAN, puede generar el aumento del gasto en defensa en forma de empleo, innovación e inversión.
La Alianza enmarca la cita de este lunes como una de las reuniones frecuentes del secretario general con las compañías, según explicó una portavoz citada por El País. Pero el protagonismo concedido al sector refleja que la organización, tras décadas centrada en fijar objetivos de gasto para los gobiernos, busca acelerar la capacidad de producción de su base industrial.
"Los fondos comprometidos no servirán de mucho si la industria no es capaz de fabricar más deprisa, reducir los plazos de entrega y aumentar la producción de sistemas de armas, munición y componentes estratégicos", señalaron fuentes diplomáticas europeas citadas por la fuente.
**Contexto de rearme y tensión con Rusia**
La cumbre de Ankara llega en un momento especialmente delicado para la Alianza, con Rusia intensificando su rearme y Estados Unidos redefiniendo su papel en Europa, según El País. El ambiente entre Estados Unidos y varios aliados europeos tampoco atraviesa su mejor momento, según la fuente. Las diferencias no se limitan al gasto: también afectan al papel que debe desempeñar Europa dentro de la Alianza y al desarrollo de una base industrial de defensa cada vez más autónoma.
**Transformación de la industria europea**
La industria europea de defensa ha pasado de ocupar un papel secundario a convertirse en un actor estratégico, según El País. Empresas que hace apenas unos años afrontaban recortes presupuestarios trabajan ahora con carteras de pedidos récord y anuncian ampliaciones de fábricas y nuevas líneas de producción, según la fuente.
El reto, sin embargo, sigue siendo enorme, reconocen fuentes del sector citadas por El País, porque Europa continúa fragmentada, con múltiples modelos de armamento, procesos de adquisición nacionales y capacidades industriales desiguales.
El fracasado programa FCAS para construir un avión militar europeo —impulsado por Francia y Alemania y al que se había unido España— simboliza esas dificultades para lanzar grandes proyectos multinacionales en un sector dominado por intereses nacionales, según la fuente.
**Proyectos en marcha**
Frente a ese ejemplo, otros proyectos avanzan a mayor velocidad, según El País. La Iniciativa Europea del Escudo Aéreo (European Sky Shield Initiative) busca reforzar la defensa antimisiles del continente mediante adquisiciones conjuntas y sistemas interoperables. El programa Eurodrone continúa su desarrollo como apuesta europea por las capacidades no tripuladas, mientras numerosos países han incrementado de forma coordinada la producción de proyectiles de 155 milímetros para reponer arsenales y mantener el apoyo militar a Ucrania, según la fuente.
A ello se suman nuevos programas para reforzar la fabricación de misiles, radares, sistemas de defensa aérea, capacidades espaciales y tecnologías de inteligencia artificial aplicadas a la defensa, según El País.
**Movilización de recursos de la Unión Europea**
La Unión Europea ha marcado en 2030 la meta para reforzar la seguridad del continente, según fuentes comunitarias citadas por la fuente. Bruselas quiere movilizar hasta 800.000 millones de euros para impulsar la producción militar conjunta y favorecer las compras coordinadas entre Estados miembros, según El País. Para ello, ha aprobado un nuevo instrumento de préstamo con 150.000 millones de euros, según la fuente.
**Implicaciones**
La reunión de Rutte con los líderes de la industria de defensa marca un cambio de estrategia de la OTAN, que pasa de centrarse exclusivamente en objetivos de gasto gubernamental a presionar directamente al sector privado para que acelere la producción. La cumbre de Ankara será la prueba de fuego para demostrar si el compromiso político de aumentar el gasto militar se traduce en capacidades reales de disuasión frente a Rusia y en una mayor autonomía europea en materia de defensa, reduciendo la dependencia de Estados Unidos en un momento en que Trump cuestiona el compromiso estadounidense con la seguridad del continente.