Países Bajos pide perdón a 14.000 madres forzadas a entregar a sus hijos en adopción entre 1956 y 1984
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Países Bajos pide perdón a 14.000 madres forzadas a entregar a sus hijos en adopción entre 1956 y 1984

El Gobierno neerlandés reconoció este jueves el daño causado a cerca de 14.000 mujeres, en su mayoría jóvenes solteras, que fueron obligadas a dar en adopción a unos 15.000 bebés durante casi tres décadas debido a presiones familiares, de servicios sociales, instituciones públicas y las iglesias católica y protestante. Es la primera vez que el Ejecutivo admite el trauma infligido tanto a las madres como a los hijos, cuyas vidas quedaron marcadas por estas separaciones forzadas.

INTERNACIONAL2 JUL 2026

El Gobierno de Países Bajos pidió perdón este jueves a las madres que se vieron obligadas a dar a sus hijos en adopción entre 1956 y 1984, según informó el diario El País. Las estimaciones oficiales cifran en cerca de 14.000 las mujeres forzadas a entregar a unos 15.000 bebés debido a las presiones familiares, y también de los servicios sociales, instituciones públicas como el Consejo de Protección de la Infancia y la Iglesia católica y protestante, según las mismas fuentes.

La ruta para verse conminadas a dejar a sus hijos era similar en la mayoría de los casos, según el reporte. Adolescentes y jóvenes solteras neerlandesas se quedaban embarazadas, y sus familias querían evitar la vergüenza social de un niño nacido en una situación considerada indecente. Una vez sacadas de su hogar, eran alojadas en centros de acogida o residencias para madres que estuvieran alejadas de su entorno, según la información disponible. Allí vivían hasta el momento del parto, durante el que podían taparles la cara con un paño para que no vieran a sus hijos. La criatura era adoptada de inmediato, o bien permanecía con su madre unos pocos meses hasta que se eligiera un matrimonio dispuesto a cuidarla.

Will van Sebille experimentó este proceso en 1967, cuando tenía 17 años y llevaba tres con su novio, según su testimonio. Cuando se quedó embarazada, sus padres la mandaron a Suiza y luego a un centro para que diera a luz. Tuvo que renunciar a su hijo, que fue adoptado y al que encontró cuando ya era adulto. Van Sebille declaró que tiene "sentimientos encontrados" y espera "una disculpa sincera y que haya algo más después; que sea el principio de la sanación". "Muchas madres quieren una compensación, pero no sé cuánto dinero tendrían que pagar por una vida destrozada", dijo. Le parece que sería bueno "contar con apoyo psicológico y que fuera reembolsado".

Van Sebille asistió a la ceremonia con una hija, pero "mi hijo no viene porque está muy ocupado", según sus palabras. "Creo que lo encuentra muy estresante". Otra de sus hijas lo siguió por televisión porque estaba de vacaciones. Las dos chicas nacieron años después de él. Lo sucedido sigue pesando en la familia de Will, que solo ha informado a uno de sus hermanos. "El resto debe saberlo, pero nadie me ha contestado", afirmó.

En 1956, la Ley de Adopción facilitó la práctica en nombre del interés del menor, que pesaba más que el vínculo entre las madres y sus hijos solo porque no estaban casadas, según el contexto histórico proporcionado. A los padres biológicos también se les negó cualquier oportunidad de participar.

El trauma posterior fue para todos los afectados, y muchos de los hijos crecieron sin saber la verdad de lo ocurrido, según el reporte. A sus problemas de identidad se sumó después la dificultad de acceder a sus expedientes por falta de transparencia institucional. Van Sebille añadió que los hijos "tienen una perspectiva distinta a la de sus madres". Muchos de ellos, indicó, "siguen sin poder ponerse en contacto con sus madres y están enfadados". Aseguró que lo entiende, pero también comprende a las madres que no han desvelado su caso. "Han guardado este secreto durante tanto tiempo que, si lo cuentan, quién sabe lo que les pasaría… tienen todas más de setenta años".

Eugénie Smits van Waesberghe fue adoptada de esta manera en 1970, y reconoció que está muy emocionada con las disculpas del Gobierno, según su testimonio. "Para mí y para mis padres", dijo. "Me siento muy orgullosa de poder hacerlo; hay muchos que ya no viven". Como a Van Sebille, el gesto gubernamental le parece "el principio de algo para lo que se necesitan luego hechos". Ella ha podido recomponer su árbol genealógico, "porque conozco a mi familia y mi ADN, pero hay mucha gente que no lo sabe". Le parece que todos los expedientes del periodo "deberían reunirse en un solo sitio para su libre acceso, porque hay hojas que siguen tachadas por la protección de datos personales".

Los padres adoptivos también se enfrentaron a las consecuencias de una entrega del bebé que había sido forzada desde antes del parto, según el análisis disponible. En junio de 2025, una comisión independiente de expertos pidió al Gobierno reconocimiento y apoyo para estas madres y que se incluyera lo sucedido en el Canon histórico nacional, según el reporte. El Canon es el libro que recoge los 50 temas que deben tratarse en las escuelas entre los 8 y los 14 años, y que incluye episodios como el pasado colonial y esclavista del país. El pedagogo Micha de Winter, que encabezó la investigación, dijo que "el Estado y la sociedad son responsables de forzar a las madres a desprenderse de sus pequeños". No se olvidó de los abuelos biológicos que no apoyaron a sus hijas, por vergüenza, y "a veces porque tenían un comercio y pesó más la posible pérdida de clientela".

El reconocimiento político no ha sido fácil de lograr, ya que durante décadas ha habido silencio y estas madres se han sentido abandonadas por parte del Gobierno y de las instituciones, según la información disponible. Con el tiempo, han creado dos fundaciones para defender sus intereses: Verleden in Zicht (El pasado a la vista), para los hijos, y De Nederlandse Afstandsmoeders (Las madres neerlandesas ausentes). Este último adjetivo es rechazado por las propias mujeres, puesto que induce a pensar que ellas se marcharon cuando no fue así, según las fundaciones. También piden diligencia porque el acceso a los expedientes sigue siendo complejo y ello dificulta la búsqueda de la familia biológica. Ambas fundaciones consideran que a las disculpas del Gobierno deberían sumarse todas las partes implicadas, desde los psicólogos y el Consejo de Protección de la Infancia a las iglesias que contribuyeron a las separaciones.

En un encuentro con las afectadas en el centro cultural Amare, en La Haya, Claudia van Bruggen, secretaria de Estado de Justicia y Seguridad, subrayó que se avergonzaba de "la pérdida, tristeza y soledad de las adopciones forzadas que llevó al silencio a muchas madres", según sus declaraciones. Otras buscaron a sus hijos, "pero ha faltado el reconocimiento del Gobierno por este doloroso pasado, y la gran pena es que hay madres que ya han fallecido", dijo. "El Ejecutivo podría haber hecho mucho más, pero se os dejó solos y por eso pedimos disculpas". La petición de perdón irá acompañada de medidas de apoyo que serán anunciadas más adelante, según anunció la funcionaria.

Van Bruggen se dirigió también a los hijos presentes en la sala, porque "perdieron el lazo más intenso y natural: el de una madre con su bebé", según sus palabras. "Ha habido estigma y una vida entera de búsqueda de quienes eráis y ha habido falta de protección y de información sobre vosotros mismos, y por el lazo perdido", dijo. Luego llegó el turno de los padres, "muchos de los cuales querían ejercer la paternidad y no les dejaron" y tampoco se les ha atendido adecuadamente, según la secretaria de Estado.

Este reconocimiento oficial marca un punto de inflexión en la historia de Países Bajos, donde durante décadas miles de familias vivieron con el trauma de separaciones forzadas que respondían a prejuicios sociales sobre la maternidad fuera del matrimonio. Las medidas de apoyo que el Gobierno anunciará próximamente determinarán si esta disculpa se traduce en acciones concretas para las víctimas sobrevivientes y sus familias, muchas de las cuales aún buscan acceso completo a sus expedientes y la posibilidad de reunificación familiar.

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