Países bálticos reclaman ayuda urgente a la UE ante escalada de crisis de drones y guerra híbrida rusa
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Países bálticos reclaman ayuda urgente a la UE ante escalada de crisis de drones y guerra híbrida rusa

Lituania, Estonia y Letonia solicitaron este martes más fondos y apoyo a la Comisión Europea para enfrentar una crisis de seguridad provocada por incidentes con drones ucranios supuestamente desviados por Rusia, según informaron los presidentes de los tres países en una comparecencia conjunta con Ursula von der Leyen en Vilnius. Los sucesos, que han obligado a cerrar aeropuertos y movilizar cazas de la OTAN, forman parte de una intensificación de la guerra híbrida del Kremlin contra el flanco oriental europeo por su apoyo a Kiev.

INTERNACIONAL27 MAY 2026

La crisis de los drones en los países bálticos ha escalado dramáticamente, dejando al descubierto vulnerabilidades críticas en la defensa aérea del flanco oriental de la Unión Europea. Los presidentes de Lituania, Estonia y Letonia se reunieron este martes con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para reclamar más ayuda financiera y operativa ante lo que califican como una guerra híbrida cada vez más intensa del Kremlin.

"Rusia está fracasando [en Ucrania] y por eso se está desesperando y volviéndose más peligrosa", alertó el presidente letón Edgar Rincevics durante la comparecencia en Vilnius, según reportó El País. Los incidentes con drones ucranios, que según los gobiernos bálticos han sido desviados deliberadamente por Rusia hacia su espacio aéreo, han movilizado cazas de la OTAN y provocado el cierre temporal de aeropuertos como el de Vilnius, además de obligar a las autoridades a emitir alertas para que la ciudadanía se refugie.

La crisis ha tenido consecuencias políticas inmediatas. En Letonia, la gestión de los incidentes con drones provocó la caída del Gobierno tras una intensa disputa política sobre cómo responder a aeronaves no tripuladas procedentes de un país aliado, Ucrania, según informó El País. El presidente lituano Gitanas Nauseda reconoció abiertamente las deficiencias en la defensa del flanco este: "El espacio aéreo sobre los Estados bálticos no es suficientemente seguro", admitió.

"Estos no son incidentes aislados", afirmó el presidente estonio Alar Karis. "Junto con la presión migratoria, las provocaciones fronterizas y las operaciones de desinformación, estas violaciones del espacio aéreo forman parte de un patrón fronterizo destinado a intimidarnos, poner a prueba nuestra capacidad de respuesta y generar incertidumbre", explicó el mandatario.

Los tres países bálticos niegan tajantemente las acusaciones rusas de permitir que Ucrania utilice su espacio aéreo para lanzar ataques. El Kremlin ha prometido represalias contra Tallin, Vilnius y Riga por los incidentes, según reportó El País.

Von der Leyen respondió a las peticiones bálticas con un paquete de medidas concretas. La presidenta de la Comisión Europea anunció una nueva partida de fondos a cargo del programa de préstamos para defensa y la reasignación de 1.500 millones de euros de los fondos de cohesión para apoyar la preparación de la defensa, la vigilancia fronteriza y la seguridad económica de los países bálticos.

"Cuando los países bálticos se enfrentan a una prueba, Europa en su conjunto se enfrenta a una prueba", declaró la conservadora alemana. "Esta es la realidad de la frontera oriental de Europa en 2026", añadió Von der Leyen, quien prometió mantener "el mismo enfoque" en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE.

La jefa del Ejecutivo comunitario también anunció el lanzamiento de un protocolo europeo para incidentes híbridos, que incluirá ciberataques, injerencia extranjera y campañas de desinformación. Este protocolo permitirá movilizar rápidamente los instrumentos de la UE, incluidos fondos, en situaciones de crisis.

Los líderes bálticos solicitaron específicamente más fondos europeos para programas de vigilancia y que Bruselas flexibilice las normas para permitir que gasten fondos de cohesión en defensa, según informó El País.

"Hoy debemos hablar no solo de incidentes aislados, sino de una nueva realidad de seguridad en Europa", señaló Nauseda. El presidente lituano subrayó que mientras los ataques de Rusia se recrudecen en Ucrania, los bálticos experimentan que la guerra, que ha entrado en su quinto año, les afecta cada vez más de manera directa.

La crisis de los drones se produce en un contexto más amplio de tensiones en Europa del Este. En Polonia, país fronterizo con Ucrania y aliado clave en el apoyo a Kiev, las relaciones bilaterales se han visto afectadas por campañas masivas de desinformación que han erosionado el apoyo público a los refugiados ucranios.

Según datos de CBOS, la agencia de estadística polaca, el apoyo a los refugiados ucranios de zonas de conflicto cayó del 84% en abril de 2022 al 48% en diciembre de 2025. "Estos son los peores resultados en la historia de nuestras mediciones", afirmaron los autores del informe, según reportó El País.

Michal Fedorowicz, director de Res Futura Data House, un colectivo que analiza contenido europeo en internet, explicó que la percepción de la realidad de muchos polacos está fuertemente influenciada por la propaganda prorrusa. Fedorowicz identifica tres etapas en lo que llama "la operación psicológica ejercida sobre la sociedad polaca".

La primera etapa comenzó antes de la guerra de 2022, cuando Rusia construyó una narrativa sobre un ejército invencible que sembró el miedo a las fuerzas rusas. La segunda etapa desvió la atención hacia los ucranios, con narrativas sobre ayuda social excesiva y supuestos delitos. La tercera etapa comenzó en septiembre pasado, cuando 21 drones rusos penetraron territorio polaco, alimentando la narrativa de que Polonia no necesita a la OTAN y que la organización no respondió adecuadamente.

"El primer dron aún no había aterrizado en Polonia y en internet ya se decía que era supuestamente ucranio, controlado desde la oficina del primer ministro y contrabandeado a través de la OTAN", explicó Fedorowicz. "Parece que la propaganda rusa funciona más rápido que la logística polaca: antes de que los servicios lograran identificar los drones, la narrativa de la 'falsa bandera' ya dominaba en X", añadió.

En septiembre, cuando los drones rusos penetraron el territorio polaco, el país registró un ciberataque masivo, según informó El País. Cada publicación sobre ucranios genera cientos de comentarios negativos en un segundo, generalmente desde perfiles anónimos sin publicaciones previas.

La situación política en Polonia refleja la división social. El presidente Karol Nawrocki, candidato del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), ganó las elecciones presidenciales de junio de 2025 con solo 1,03 puntos de ventaja sobre el candidato proeuropeo Rafal Trzaskowski. En su primera reunión con el presidente ucranio Volodímir Zelenski el 19 de diciembre pasado, Nawrocki le regaló los dos volúmenes del libro Documentos del Crimen de Volinia, referente a la masacre de entre 50.000 y 100.000 polacos a manos de nacionalistas ucranios entre 1943 y 1945.

El primer ministro polaco Donald Tusk, proeuropeo, respondió mostrando su apoyo a Zelenski: "Los fundamentos de nuestra amistad y cooperación son obvios, incondicionales y no cambiarán. No permitiré que la difícil y dramática historia de la Masacre de Volinia se explote en Polonia para ningún juego político", declaró.

Sin embargo, incluso dentro del Gobierno de Tusk se percibe un cambio de actitud hacia Ucrania. El viceprimer ministro Wladyslaw Kosiniak-Kamysz ha condicionado el apoyo a la adhesión de Ucrania a la UE a que Kiev se disculpe por Volinia. Además, el pasado 5 de marzo entró en vigor la retirada de la protección especial a los refugiados ucranios, con el objetivo de equiparar los derechos de los ucranios al del resto de extranjeros, según informó El País.

La población ucrania representa actualmente el 3,8% del total en Polonia. Cuando sonaron las sirenas en Ucrania en febrero de 2022, los polacos corrieron hacia la frontera para auxiliar a los refugiados. En apenas unos días, en un país de menos de 40 millones de habitantes, ingresaron seis millones de personas nuevas. El Gobierno polaco, entonces en manos del PiS, no tenía idea de cómo lidiar con la situación y toda regulación llegó tarde, generando meses de caos.

Jan Brzozowski, director del Centro de Estudios sobre Migración de la Universidad Jagellónica de Cracovia, contextualiza la situación: "Hablamos de Polonia, pero este es un mecanismo que se observa en todo el mundo. Una ola repentina de inmigrantes inicialmente genera cierto interés, pero luego surgen los problemas. Esto se debe precisamente a que es repentina y las instituciones gubernamentales suelen reaccionar con retraso".

Brzozowski también señala las dificultades históricas: "Durante 50 años, polacos y ucranios no tuvieron la oportunidad de procesar su difícil historia. Solo en 1991 comenzó un debate muy complejo sobre su pasado. Hay que considerar cuánto tiempo tardaron en normalizarse las relaciones polaco-alemanas, y aún no se puede decir que sean buenas. Polonia y Ucrania no tuvieron tiempo para esto. Ahora estamos observando un curso rápido de reconciliación".

El viceprimer ministro polaco Radoslaw Sikorski, también ministro de Asuntos Exteriores, afirmó el pasado 26 de febrero durante una reunión del Gobierno: "La conciencia del peligro puede paralizar o movilizar. No podemos permitirnos la parálisis. La pasividad o la dependencia de otros es una invitación a la escalada. Lo mismo ocurre con gritar que esta no es nuestra guerra". Sikorski se refería a los incidentes del año pasado: la entrada de drones rusos, sabotajes como incendios provocados e incluso un ataque terrorista fallido en la vía férrea.

"El futuro del continente europeo debe construirse sobre la base de la Unión Europea, no sobre sus ruinas", concluyó Sikorski.

La crisis en los países bálticos y las tensiones en Polonia ilustran cómo la guerra en Ucrania se ha transformado en un conflicto multidimensional que afecta directamente a los países del flanco oriental de la UE. La combinación de incidentes militares, campañas de desinformación, ciberataques y presión migratoria configura lo que los líderes europeos denominan guerra híbrida, una estrategia que busca desestabilizar a los aliados de Ucrania sin recurrir a un conflicto armado directo.

Las medidas anunciadas por Von der Leyen representan un reconocimiento explícito de que la seguridad del flanco oriental requiere recursos y coordinación adicionales. El protocolo europeo para incidentes híbridos busca crear mecanismos de respuesta rápida que actualmente no existen, mientras que la reasignación de fondos de cohesión hacia defensa marca un cambio significativo en las prioridades presupuestarias de la UE.

La efectividad de estas medidas dependerá de la capacidad de los Estados miembros para implementarlas rápidamente y de la voluntad política para mantener el apoyo a Ucrania pese a las campañas de desinformación y la fatiga de la guerra. Los datos de Polonia sugieren que la propaganda rusa ha logrado erosionar significativamente el apoyo público, lo que podría complicar la sostenibilidad política de las políticas de ayuda a largo plazo.

La admisión del presidente lituano sobre la inseguridad del espacio aéreo báltico plantea interrogantes sobre la preparación militar de la región y la efectividad de las garantías de seguridad de la OTAN. Los incidentes con drones han demostrado que existen vulnerabilidades en la vigilancia y respuesta ante amenazas no convencionales, un problema que podría requerir inversiones sustanciales en nuevas tecnologías y sistemas de defensa.

La situación también evidencia las tensiones inherentes en la gestión de una crisis de refugiados masiva. Polonia acogió a seis millones de ucranios en cuestión de días sin preparación institucional adecuada, lo que generó problemas de integración y tensiones sociales que la propaganda rusa ha explotado eficazmente. La experiencia polaca ofrece lecciones sobre la necesidad de planificación anticipada y recursos suficientes para gestionar flujos migratorios repentinos.

La guerra híbrida rusa representa un desafío complejo que combina elementos militares, informativos, cibernéticos y sociales. La respuesta europea deberá ser igualmente multidimensional, abordando no solo las vulnerabilidades de defensa física sino también la resiliencia social ante la desinformación y la capacidad de mantener la cohesión política en un contexto de presión sostenida.

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27 may 2026
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La crisis de los drones en los países bálticos ha escalado dramáticamente, dejando al descubierto vulnerabilidades críticas en la defensa aérea del flanco oriental de la Unión Europea. Los presidentes de Lituania, Estonia y Letonia se reunieron este martes con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para reclamar más ayuda financiera y operativa ante lo que califican como una guerra híbrida cada vez más intensa del Kremlin.

"Rusia está fracasando [en Ucrania] y por eso se está desesperando y volviéndose más peligrosa", alertó el presidente letón Edgar Rincevics durante la comparecencia en Vilnius, según reportó El País. Los incidentes con drones ucranios, que según los gobiernos bálticos han sido desviados deliberadamente por Rusia hacia su espacio aéreo, han movilizado cazas de la OTAN y provocado el cierre temporal de aeropuertos como el de Vilnius, además de obligar a las autoridades a emitir alertas para que la ciudadanía se refugie.

La crisis ha tenido consecuencias políticas inmediatas. En Letonia, la gestión de los incidentes con drones provocó la caída del Gobierno tras una intensa disputa política sobre cómo responder a aeronaves no tripuladas procedentes de un país aliado, Ucrania, según informó El País. El presidente lituano Gitanas Nauseda reconoció abiertamente las deficiencias en la defensa del flanco este: "El espacio aéreo sobre los Estados bálticos no es suficientemente seguro", admitió.

"Estos no son incidentes aislados", afirmó el presidente estonio Alar Karis. "Junto con la presión migratoria, las provocaciones fronterizas y las operaciones de desinformación, estas violaciones del espacio aéreo forman parte de un patrón fronterizo destinado a intimidarnos, poner a prueba nuestra capacidad de respuesta y generar incertidumbre", explicó el mandatario.

Los tres países bálticos niegan tajantemente las acusaciones rusas de permitir que Ucrania utilice su espacio aéreo para lanzar ataques. El Kremlin ha prometido represalias contra Tallin, Vilnius y Riga por los incidentes, según reportó El País.

Von der Leyen respondió a las peticiones bálticas con un paquete de medidas concretas. La presidenta de la Comisión Europea anunció una nueva partida de fondos a cargo del programa de préstamos para defensa y la reasignación de 1.500 millones de euros de los fondos de cohesión para apoyar la preparación de la defensa, la vigilancia fronteriza y la seguridad económica de los países bálticos.

"Cuando los países bálticos se enfrentan a una prueba, Europa en su conjunto se enfrenta a una prueba", declaró la conservadora alemana. "Esta es la realidad de la frontera oriental de Europa en 2026", añadió Von der Leyen, quien prometió mantener "el mismo enfoque" en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE.

La jefa del Ejecutivo comunitario también anunció el lanzamiento de un protocolo europeo para incidentes híbridos, que incluirá ciberataques, injerencia extranjera y campañas de desinformación. Este protocolo permitirá movilizar rápidamente los instrumentos de la UE, incluidos fondos, en situaciones de crisis.

Los líderes bálticos solicitaron específicamente más fondos europeos para programas de vigilancia y que Bruselas flexibilice las normas para permitir que gasten fondos de cohesión en defensa, según informó El País.

"Hoy debemos hablar no solo de incidentes aislados, sino de una nueva realidad de seguridad en Europa", señaló Nauseda. El presidente lituano subrayó que mientras los ataques de Rusia se recrudecen en Ucrania, los bálticos experimentan que la guerra, que ha entrado en su quinto año, les afecta cada vez más de manera directa.

La crisis de los drones se produce en un contexto más amplio de tensiones en Europa del Este. En Polonia, país fronterizo con Ucrania y aliado clave en el apoyo a Kiev, las relaciones bilaterales se han visto afectadas por campañas masivas de desinformación que han erosionado el apoyo público a los refugiados ucranios.

Según datos de CBOS, la agencia de estadística polaca, el apoyo a los refugiados ucranios de zonas de conflicto cayó del 84% en abril de 2022 al 48% en diciembre de 2025. "Estos son los peores resultados en la historia de nuestras mediciones", afirmaron los autores del informe, según reportó El País.

Michal Fedorowicz, director de Res Futura Data House, un colectivo que analiza contenido europeo en internet, explicó que la percepción de la realidad de muchos polacos está fuertemente influenciada por la propaganda prorrusa. Fedorowicz identifica tres etapas en lo que llama "la operación psicológica ejercida sobre la sociedad polaca".

La primera etapa comenzó antes de la guerra de 2022, cuando Rusia construyó una narrativa sobre un ejército invencible que sembró el miedo a las fuerzas rusas. La segunda etapa desvió la atención hacia los ucranios, con narrativas sobre ayuda social excesiva y supuestos delitos. La tercera etapa comenzó en septiembre pasado, cuando 21 drones rusos penetraron territorio polaco, alimentando la narrativa de que Polonia no necesita a la OTAN y que la organización no respondió adecuadamente.

"El primer dron aún no había aterrizado en Polonia y en internet ya se decía que era supuestamente ucranio, controlado desde la oficina del primer ministro y contrabandeado a través de la OTAN", explicó Fedorowicz. "Parece que la propaganda rusa funciona más rápido que la logística polaca: antes de que los servicios lograran identificar los drones, la narrativa de la 'falsa bandera' ya dominaba en X", añadió.

En septiembre, cuando los drones rusos penetraron el territorio polaco, el país registró un ciberataque masivo, según informó El País. Cada publicación sobre ucranios genera cientos de comentarios negativos en un segundo, generalmente desde perfiles anónimos sin publicaciones previas.

La situación política en Polonia refleja la división social. El presidente Karol Nawrocki, candidato del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), ganó las elecciones presidenciales de junio de 2025 con solo 1,03 puntos de ventaja sobre el candidato proeuropeo Rafal Trzaskowski. En su primera reunión con el presidente ucranio Volodímir Zelenski el 19 de diciembre pasado, Nawrocki le regaló los dos volúmenes del libro Documentos del Crimen de Volinia, referente a la masacre de entre 50.000 y 100.000 polacos a manos de nacionalistas ucranios entre 1943 y 1945.

El primer ministro polaco Donald Tusk, proeuropeo, respondió mostrando su apoyo a Zelenski: "Los fundamentos de nuestra amistad y cooperación son obvios, incondicionales y no cambiarán. No permitiré que la difícil y dramática historia de la Masacre de Volinia se explote en Polonia para ningún juego político", declaró.

Sin embargo, incluso dentro del Gobierno de Tusk se percibe un cambio de actitud hacia Ucrania. El viceprimer ministro Wladyslaw Kosiniak-Kamysz ha condicionado el apoyo a la adhesión de Ucrania a la UE a que Kiev se disculpe por Volinia. Además, el pasado 5 de marzo entró en vigor la retirada de la protección especial a los refugiados ucranios, con el objetivo de equiparar los derechos de los ucranios al del resto de extranjeros, según informó El País.

La población ucrania representa actualmente el 3,8% del total en Polonia. Cuando sonaron las sirenas en Ucrania en febrero de 2022, los polacos corrieron hacia la frontera para auxiliar a los refugiados. En apenas unos días, en un país de menos de 40 millones de habitantes, ingresaron seis millones de personas nuevas. El Gobierno polaco, entonces en manos del PiS, no tenía idea de cómo lidiar con la situación y toda regulación llegó tarde, generando meses de caos.

Jan Brzozowski, director del Centro de Estudios sobre Migración de la Universidad Jagellónica de Cracovia, contextualiza la situación: "Hablamos de Polonia, pero este es un mecanismo que se observa en todo el mundo. Una ola repentina de inmigrantes inicialmente genera cierto interés, pero luego surgen los problemas. Esto se debe precisamente a que es repentina y las instituciones gubernamentales suelen reaccionar con retraso".

Brzozowski también señala las dificultades históricas: "Durante 50 años, polacos y ucranios no tuvieron la oportunidad de procesar su difícil historia. Solo en 1991 comenzó un debate muy complejo sobre su pasado. Hay que considerar cuánto tiempo tardaron en normalizarse las relaciones polaco-alemanas, y aún no se puede decir que sean buenas. Polonia y Ucrania no tuvieron tiempo para esto. Ahora estamos observando un curso rápido de reconciliación".

El viceprimer ministro polaco Radoslaw Sikorski, también ministro de Asuntos Exteriores, afirmó el pasado 26 de febrero durante una reunión del Gobierno: "La conciencia del peligro puede paralizar o movilizar. No podemos permitirnos la parálisis. La pasividad o la dependencia de otros es una invitación a la escalada. Lo mismo ocurre con gritar que esta no es nuestra guerra". Sikorski se refería a los incidentes del año pasado: la entrada de drones rusos, sabotajes como incendios provocados e incluso un ataque terrorista fallido en la vía férrea.

"El futuro del continente europeo debe construirse sobre la base de la Unión Europea, no sobre sus ruinas", concluyó Sikorski.

La crisis en los países bálticos y las tensiones en Polonia ilustran cómo la guerra en Ucrania se ha transformado en un conflicto multidimensional que afecta directamente a los países del flanco oriental de la UE. La combinación de incidentes militares, campañas de desinformación, ciberataques y presión migratoria configura lo que los líderes europeos denominan guerra híbrida, una estrategia que busca desestabilizar a los aliados de Ucrania sin recurrir a un conflicto armado directo.

Las medidas anunciadas por Von der Leyen representan un reconocimiento explícito de que la seguridad del flanco oriental requiere recursos y coordinación adicionales. El protocolo europeo para incidentes híbridos busca crear mecanismos de respuesta rápida que actualmente no existen, mientras que la reasignación de fondos de cohesión hacia defensa marca un cambio significativo en las prioridades presupuestarias de la UE.

La efectividad de estas medidas dependerá de la capacidad de los Estados miembros para implementarlas rápidamente y de la voluntad política para mantener el apoyo a Ucrania pese a las campañas de desinformación y la fatiga de la guerra. Los datos de Polonia sugieren que la propaganda rusa ha logrado erosionar significativamente el apoyo público, lo que podría complicar la sostenibilidad política de las políticas de ayuda a largo plazo.

La admisión del presidente lituano sobre la inseguridad del espacio aéreo báltico plantea interrogantes sobre la preparación militar de la región y la efectividad de las garantías de seguridad de la OTAN. Los incidentes con drones han demostrado que existen vulnerabilidades en la vigilancia y respuesta ante amenazas no convencionales, un problema que podría requerir inversiones sustanciales en nuevas tecnologías y sistemas de defensa.

La situación también evidencia las tensiones inherentes en la gestión de una crisis de refugiados masiva. Polonia acogió a seis millones de ucranios en cuestión de días sin preparación institucional adecuada, lo que generó problemas de integración y tensiones sociales que la propaganda rusa ha explotado eficazmente. La experiencia polaca ofrece lecciones sobre la necesidad de planificación anticipada y recursos suficientes para gestionar flujos migratorios repentinos.

La guerra híbrida rusa representa un desafío complejo que combina elementos militares, informativos, cibernéticos y sociales. La respuesta europea deberá ser igualmente multidimensional, abordando no solo las vulnerabilidades de defensa física sino también la resiliencia social ante la desinformación y la capacidad de mantener la cohesión política en un contexto de presión sostenida.

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