Paleoantropólogo francés revela nueva teoría sobre la extinción de los neandertales: 'Fue un suicidio cultural'
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Paleoantropólogo francés revela nueva teoría sobre la extinción de los neandertales: 'Fue un suicidio cultural'

Ludovic Slimak, investigador del Centro Nacional de Investigación de Francia, propone en su nuevo libro 'El último neandertal' que esta especie humana no fue exterminada por el Homo sapiens, sino que desapareció por un colapso de sus valores y su 'esfera mental' tras el contacto con nuestra especie.

CIENCIA15 FEB 2026

El paleoantropólogo francés Ludovic Slimak, tras 30 años estudiando uno de los momentos más decisivos de la historia evolutiva humana, ha llegado a una conclusión sorprendente sobre la extinción de los neandertales: no fueron exterminados por nuestra especie, sino que experimentaron un colapso cultural que los llevó a un 'suicidio' colectivo.

En su nuevo libro 'El último neandertal' (Debate), Slimak, de 52 años, reflexiona sobre las razones de la desaparición de estos humanos y lo que esto revela sobre nuestra propia especie. "Es un libro triste", señala el científico del Centro Nacional de Investigación de Francia, quien cree que los neandertales "desaparecieron solos y acabados" a pesar de las evidencias de que controlaban el fuego, creaban arte rupestre y tuvieron descendencia con nuestra especie.

Uno de sus últimos descubrimientos es Thorin, un neandertal que vivió hace unos 42.000 años, muy cerca del momento de la extinción. Según explica Slimak a El País, "el momento de la extinción neandertal es invisible, imposible de tocar, no tenemos ningún dato". Sin embargo, tras una investigación de casi 10 años, descubrieron que Thorin "pertenecía a un grupo distinto de los neandertales clásicos de Europa, y que cuando murió estaba aislado".

Este aislamiento no era geográfico ni físico. La cueva de Mandrin, donde se encontraron los restos, está ubicada en el valle del Ródano, "un corredor enorme de migración entre el Mediterráneo y Europa continental". Lo sorprendente es que el ADN de Thorin revela que su grupo llevaba aislado unos 60.000 años, a pesar de que había otros neandertales a solo dos semanas de camino. "¿Cómo es posible? Creo que porque rechazaban el contacto", afirma el investigador.

Según Slimak, los neandertales "eran felices en sus pequeños valles. No querían explorar el mundo ni propagar sus genes", algo radicalmente distinto a los Homo sapiens, que somos "exploradores por definición". Esta diferencia va más allá de la genética: "¿Es posible que para los neandertales su relación con el mundo fuera tener un territorio pequeño y quedarse allí para siempre?", se pregunta.

El paleoantropólogo rechaza definir la inteligencia neandertal en comparación con la nuestra: "El problema es que definimos la inteligencia en comparación con la nuestra. Pero hay animales que son súperinteligentes". Slimak insiste en que "tenemos que aceptar que Homo sapiens no es la definición de humano, ni de inteligencia".

En su libro, Slimak concluye que los neandertales desaparecieron por el colapso de su "esfera mental". Para explicarlo, recurre a la historia de Ishi, el último indio yahi de California, quien apareció en Oroville en 1911. Su grupo había vivido escondido durante un siglo y medio, reduciendo progresivamente su territorio hasta que se hizo insostenible. "Ishi era el último de su estirpe y, por decisión propia, decide ir a morirse a donde están los occidentales", relata.

El investigador establece un paralelismo con lo que ha observado en tribus actuales de Etiopía y Yibuti: "El contacto con culturas distintas, como la occidental, hace que se derrumben todos sus valores, su forma de entender el mundo, las historias que cuentan a sus hijos, sus mitologías. Tras el contacto, estas historias se vuelven absurdas. Los niños dejan de reconocerse en sus padres, en sus mayores, ya no quieren seguir".

Slimak cree que algo similar ocurrió con los neandertales. Mientras las herramientas de los sapiens eran estandarizadas, los neandertales tenían una forma "mucho más única y creativa, aunque mucho menos eficiente". Para el científico, "está claro que estos humanos se derrumbaron sobre sí mismos. Dependiendo de la zona, puede que decidiesen hacerse invisibles, y en otras simplemente ya no quisieron seguir viviendo. Fue un suicidio individual y social de la población. Así es como desaparecen los humanos, cuando ya no quieren seguir viviendo porque sus valores se han derrumbado".

Esta teoría no implica que los sapiens fueran "malos", sino que somos "eficientes", algo que Slimak considera "genético". "Necesitamos hacer todos lo mismo a la vez. Es aterrador", afirma, relacionando esta característica con eventos históricos como el Holocausto. "Es nuestra tendencia a la sincronización, la estandarización, a la integración en el grupo, a la conformidad y el miedo a quedar marginados".

A pesar de los logros humanos, como curar enfermedades o llegar a la Luna, Slimak advierte que "los mecanismos que posibilitan la cooperación y la estabilidad institucional también hacen a los humanos altamente susceptibles a la alineación colectiva cuando la norma se desplaza hacia la violencia o la destrucción ecológica".

En cuanto a la posibilidad de que los neandertales y sapiens convivieran, Slimak señala que en la cueva de Mandrin han analizado el hollín y han descubierto que "entre el último fuego neandertal y el primero de los sapiens pasaron como máximo seis meses". Esto significa que "estuvieron en el mismo lugar, juntos, pero no revueltos. Cuando están los sapiens, solo encontramos herramientas sapiens; y lo mismo sucede con los neandertales. Nunca juntos".

Finalmente, el investigador revela que está trabajando en un nuevo descubrimiento que podría revolucionar nuestro conocimiento sobre la evolución humana. "Hemos encontrado un cuerpo en una cueva profunda en Vaucluse, cerca de Aviñón, en una capa de unos 110.000 años", explica. "Es fascinante porque la morfología es muy específica. Parece un niño de siete años, pero es el cuerpo de un adulto. Por lo que hemos visto, no hay rasgos neandertales. Y no sabemos qué es". Slimak sugiere que podría tratarse de "una población como la del hobbit de Flores, aislada en un bosque muy denso", y anticipa que escribirá su próximo libro sobre este hallazgo, que podría titularse "La gente del bosque".

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