Papa León XIV intenta evitar cisma de grupo ultraconservador que ordenará obispos sin autorización vaticana
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Papa León XIV intenta evitar cisma de grupo ultraconservador que ordenará obispos sin autorización vaticana

El papa León XIV realizó este martes un último llamado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para que abandone su plan de ordenar cuatro obispos sin aprobación del Vaticano este miércoles en Suiza, calificando el acto como "un pecado de extrema gravedad" que podría provocar la excomunión automática de los involucrados, según una carta pública dirigida al superior del grupo ultraconservador que rechaza las reformas modernizadoras del Concilio Vaticano II.

INTERNACIONAL30 JUN 2026

El papa León XIV hizo este martes un último intento para evitar un cisma en la Iglesia católica romana, al dirigir una carta pública a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pidiéndoles que desistan de ordenar cuatro obispos sin autorización vaticana este miércoles en su sede de Écône, Suiza, según informó El País.

"¡Den marcha atrás! Desgarrar la túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad", escribió el pontífice en su mensaje dirigido al reverendo Davide Pagliarani, superior general de la organización también conocida como los lefebvrianos, según reportó The Guardian.

La ceremonia de ordenación, programada para el 1 de julio, constituye un acto que según la ley canónica podría provocar un cisma, una ruptura intencionada de la unidad de la Iglesia, y conllevaría la excomunión automática de los nuevos obispos y del obispo que realice las consagraciones, según ambas fuentes.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1970 en la aldea suiza de Écône para oponerse a las reformas liberalizadoras de la Iglesia católica, rechaza cambios clave que surgieron del Concilio Vaticano II, una reunión histórica del Vaticano entre cardenales, patriarcas, obispos y expertos teológicos celebrada entre 1962 y 1965, según The Guardian. Entre las reformas que rechazan está el hecho de que la misa dejara de celebrarse exclusivamente en latín y comenzara a decirse en idiomas locales.

La organización cuenta actualmente con 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 145 hermanos y 250 monjas, según El País. The Guardian reportó que la orden tiene cerca de 1.500 sacerdotes, seminaristas y otros miembros vocacionales, con una presencia significativa en Estados Unidos, donde tiene una gran base de operaciones en Kansas, así como en Francia, Argentina y otros países.

En su carta escrita con "ánimo paterno" y "afecto cristiano", según El País, León XIV propuso a la fraternidad seguir dialogando. "Les insto a considerar cuidadosamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que están a punto de emprender los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos, que aman y buscan para su santificación", escribió el papa según The Guardian.

El pontífice reconoció a la fraternidad "la adhesión a la vida litúrgica, el compromiso en la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la tradición", según El País. Sin embargo, les advirtió: "Tengo el deber de pedirles que desistan de su intento".

La respuesta de la fraternidad fue inmediata y negativa. Marc-André Mabillard, responsable de medios de la sociedad, declaró a la agencia AP que la organización no cambiaba "absolutamente nada" en sus planes, expresando "gran tristeza por no ser comprendidos por nuestro líder", según The Guardian. "No lo tememos. Nos duele inmensamente, pero creemos que el bien que buscamos es mayor que el dolor que se nos infligirá", añadió Mabillard.

La ruptura llega tras meses de conversaciones fallidas. En febrero pasado, el superior de la fraternidad, el italiano Davide Pagliarani, se reunió con el prefecto de Doctrina de la Fe de la Santa Sede, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, para intentar acercar posturas, según El País. Los lefebvrianos ya habían anunciado su intención de ordenar nuevos obispos y el Vaticano les pidió suspenderlas, sin éxito.

"Ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en el plano doctrinal, en particular en lo que respecta a las orientaciones fundamentales adoptadas tras el Concilio Vaticano II", dijo Pagliarani tras ese encuentro, según El País.

La fraternidad ha acusado a la iglesia moderna de estar plagada de herejías y errores, afirmando que las ordenaciones se originan por necesidad práctica y "no proceden de ningún deseo de reclamar un poder de jurisdicción o de establecer una autoridad paralela dentro de la iglesia", según The Guardian.

Los cuatro nuevos obispos que se disponen a ordenar son el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, según El País. La fraternidad ha argumentado que las cuatro ordenaciones no suponen "una negación, rechazo o desafío a la jurisdicción suprema, plena e inmediata del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal", afirmando que solo pretenden asegurar la continuidad en la administración de los sacramentos según el rito tradicional.

La razón de este nuevo choque es, según El País, casi biológica. Solo quedan dos de los cuatro obispos ordenados en 1988, el suizo Bernard Fellay, que fue superior de la fraternidad, y el español Alfonso de Galarreta, ambos de avanzada edad, y con estos nuevos nombramientos el grupo pretende asegurar su continuidad.

Este no es el primer cisma de este grupo. En 1988, el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador fallecido de la fraternidad, y cuatro obispos que había ordenado sin permiso del entonces papa Juan Pablo II, fueron excomulgados, según ambas fuentes. Entre ellos estaba el obispo británico Richard Williamson, quien causó indignación en 2009 al negar el Holocausto, según The Guardian.

En un intento de que regresaran y como guiño a los sectores más conservadores de la Iglesia, el papa Benedicto XVI les levantó la excomunión en 2009, no sin gran polémica, según El País. Siguieron tres años de diálogo que no llevaron a ninguna parte y los obispos quedaron suspendidos.

El papado de Francisco, a quien el grupo veía prácticamente como el diablo en la Tierra según El País, no hizo más que alejarles aún más. La elección de León XIV les hizo albergar alguna esperanza, pero pronto han comprendido que no hay nada que hacer. Robert Prevost, nombre real de León XIV, tiene entre sus prioridades poner paz entre los distintos sectores de la Iglesia tras años de enorme belicosidad interna, pero tiene claras sus líneas rojas, según El País.

El propio León XIV había dicho previamente a preguntas de periodistas un día que salía de su residencia de Castel Gandolfo que no veía mucha solución: "Ciertamente, la división entre los cristianos siempre es un punto doloroso, pero se niegan a aceptar ciertos elementos fundamentales de la Iglesia, empezando por varios puntos del Concilio Vaticano II. Si optan por esa vía, lo lamento, pero debemos seguir adelante", según El País.

La semana pasada, el papa dijo a periodistas que si la sociedad hacía la "elección" de continuar en la trayectoria del cisma, entonces "lo lamento, pero debemos seguir adelante", según The Guardian.

En 2024, al cumplirse 50 años de la declaración de Lefebvre que inició la ruptura en 1974, el superior del grupo reivindicó la "batalla doctrinal contra un enemigo claramente identificado: la reforma del Concilio, presentada como un todo envenenado, concebido en el error y que conduce al error", según El País.

En una de sus intervenciones en San Pedro, el pontífice definió el último concilio como "estrella polar del camino de la Iglesia", según El País.

Más allá del cisma y la cuestión doctrinal, la ruptura tiene un nivel de lectura más profundo, según El País. Después de los ataques directos de Donald Trump a León XIV el pasado mes de abril, supone otro paso más en el alejamiento del mundo ultraconservador del actual papa. A un año de su elección, ya han comprobado que no está en sintonía con ellos.

Christopher White, autor del libro sobre el papa León XIV y académico senior en la Universidad de Georgetown en Washington, declaró a The Guardian: "El hecho de que haya dejado claro que habrá consecuencias, es decir, la excomunión, atestigua la gravedad de la situación y que no está dispuesto a hacer la vista gorda ante un comportamiento cismático y rebelde simplemente por preservar una falsa unidad".

La página web de la fraternidad ya muestra que se toman el acto del miércoles como una fiesta, según El País. En la sección de "recuerdos" ofrecen cajas de botellas de vino de edición limitada con etiqueta propia conmemorativa, además de gorras y otros objetos. "Llévese un recuerdo de este evento histórico", lo promocionan.

Esta agrupación constituye el núcleo del sector más integrista del catolicismo, que reniega de los cambios que introdujo el Concilio Vaticano II, como el papel de los laicos, el diálogo con las otras religiones y negar que los judíos eran responsables de la muerte de Cristo, según El País.

La ceremonia del miércoles podría ser la primera crisis significativa para el pontífice, quien desde su elección en mayo del año pasado ha priorizado la unidad dentro de la Iglesia católica, según The Guardian. Salvo milagro, según El País, en la Iglesia católica romana se producirá este miércoles un cisma. Es un pequeño cisma, pues los llamados lefebvrianos son una reducida minoría ultraconservadora, pero una ruptura interna siempre es dramática para el Vaticano. Sin embargo, tanto en Roma como en la propia agrupación se considera casi inevitable, pues la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es contraria desde los años sesenta a las reformas modernizadoras del Concilio Vaticano II y sus postulados son incompatibles con la actual doctrina de la Iglesia.

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