El vuelo FR1879 operado por Malta Air, filial de la aerolínea presupuestaria Ryanair, despegó de Tesalónica el viernes por la mañana con destino a Memmingen, cerca de Múnich. Aproximadamente diez minutos después del despegue, según datos de seguimiento de FlightRadar24, el avión alcanzaba los 4.877 metros de altitud cuando ocurrió el incidente.
Pasajeros reportaron haber escuchado una explosión fuerte. Según reportes de medios griegos, un fragmento del motor del avión se desprendió e impactó la ventana de la cabina mientras la aeronave volaba sobre Macedonia del Norte. Aunque Ryanair no ha confirmado oficialmente la causa, dos fuentes familiarizadas con el incidente proporcionaron esta información a la agencia Reuters.
La rotura de la ventana causó una descompresión inmediata de la cabina. El pasajero sentado junto a la ventana fue levantado de su asiento por la diferencia de presión, quedando con su cabeza y hombros colgando fuera del fuselaje. Su esposa, quien estaba sentada a su lado, lo sostuvo por las piernas durante aproximadamente cinco minutos mientras otros pasajeros lo ayudaban a ser arrastrado nuevamente al interior de la aeronave.
"Su cabeza y hombros estaban sobresaliendo de la ventana rota", relató un testigo al medio de radiodifusión griego ERT. Michalis Giannakos, presidente de la Federación Panhelénica de Empleados de Hospitales Públicos, confirmó que el pasajero fue tratado en el hospital con quemaduras por fricción. "Su esposa lo sostuvo por las piernas durante alrededor de cinco minutos para evitar que fuera succionado", explicó Giannakos.
El hecho de que el pasajero mantuviera su cinturón de seguridad abrochado fue crucial para su supervivencia. Chris Brady, piloto de aerolínea retirado, señaló al medio BBC que el incidente "podría haber sido peor" si el cinturón no hubiera estado abrochado. "Como capitanes siempre decimos a los pasajeros, mantengan sus cinturones abrochados como precaución durante el vuelo, incluso cuando apagamos las señales de cinturón. Es exactamente para este tipo de situaciones o para encuentros con turbulencia", explicó Brady.
La rotura de la ventana provocó que las máscaras de oxígeno se desplegaran automáticamente desde el techo de la cabina. Pasajeros describieron momentos de pánico extremo. Christina, una pasajera, relató a Radio Tesalónica: "Inmediatamente nos dimos cuenta de que había una descompresión. Había gritos... por un momento pensé que alguien había abierto accidentalmente la puerta de emergencia. Las máscaras cayeron y había un fuerte olor. La cabeza y los hombros de un pasajero estaban fuera de la ventana. Afortunadamente, no se había quitado el cinturón de seguridad".
Otra pasajera, Sofía, describió el terror vivido: "Cuando las máscaras de oxígeno cayeron, no teníamos idea de qué iba a suceder. No sabíamos si llegaríamos de vuelta. Estábamos sentados en la parte trasera del avión y nos dimos cuenta de que había algún tipo de explosión. Pensamos que el avión se iba a caer. La descompresión fue extrema. Sentía que no podíamos respirar. El hombre que fue herido estaba sangrando y luego perdió la conciencia varias veces, probablemente por la falta de oxígeno y el shock".
El avión descendió 2.700 metros en aproximadamente diez minutos y regresó a Tesalónica, donde aterrizó normalmente. Según datos de seguimiento, el vuelo estuvo en el aire poco más de una hora antes del incidente. El pasajero fue trasladado al hospital de Tesalónica donde recibió tratamiento por quemaduras por fricción y shock. Según las autoridades griegas, se encontraba en buen estado general a pesar de las lesiones.
En un comunicado, Ryanair confirmó que el vuelo "regresó a Tesalónica poco después del despegue cuando una ventana de pasajero se desprendió durante el vuelo. El avión aterrizó normalmente y los pasajeros regresaron a la terminal. Un pasajero solicitó y recibió asistencia médica en tierra en Tesalónica". La aerolínea añadió que "se organizó un avión de reemplazo para llevar a los pasajeros a Memmingen, que despegó de Tesalónica a las 9:53 a.m. hora local".
El avión involucrado fue identificado como un Boeing 737-800 de 18 años de antigüedad, operado por Malta Air. Datos de vuelo mostraron que la misma aeronave había regresado a Tesalónica poco después de despegar hacia Sarajevo el jueves por la noche, aunque no estaba claro inmediatamente por qué ese vuelo fue desviado.
Las autoridades griegas abrieron una investigación formal. La Autoridad de Investigación de Seguridad Aérea y Ferroviaria Helénica (AAISR) está investigando el incidente, mientras que Fraport Greece, operador del aeropuerto de Tesalónica, confirmó que está "cooperando plenamente con todas las partes interesadas relevantes y ha activado los procedimientos de respuesta de emergencia establecidos". La Autoridad de Aviación Irlandesa (IAA) también informó que estaba consciente del incidente y proporcionaría asistencia a los investigadores.
Este incidente recuerda eventos similares en la historia de la aviación. En 2024, un panel de cabina en un Boeing 737 Max 9 de Alaska Airlines se desprendió durante el vuelo. El avión, que transportaba más de 170 pasajeros y seis tripulantes, fue obligado a hacer un aterrizaje de emergencia. Un pasajero reportó haber visto la camiseta de un niño rasgada y succionada fuera del avión mientras su madre lo sostenía. Otro pasajero, sentado directamente detrás del panel que se desprendió, fue salvado por su cinturón de seguridad cuando la fuerza del aire que salía del agujero le arrancó los calcetines, un zapato y succionó su iPhone. El informe final sobre ese incidente, publicado el año pasado, confirmó que cuatro pernos que aseguraban el panel de la puerta habían sido removidos para trabajo de remachado durante la construcción del avión, pero cuando el panel fue reinstalado, los pernos no fueron reinsertados.
En 2018, un pasajero murió cuando escombros de un motor dañado causaron que una ventana se rompiera en un vuelo de Southwest Airlines en Estados Unidos, siendo parcialmente succionado fuera del avión.
El incidente de Ryanair subraya la importancia crítica de mantener los cinturones de seguridad abrochados durante todo el vuelo, incluso cuando las señales de cinturón están apagadas, como medida de precaución contra descompresiones repentinas y otros eventos de emergencia impredecibles.


