Perú elige presidente en segunda vuelta entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez
Más de 27 millones de peruanos acuden este domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente en una segunda vuelta electoral que enfrenta a la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, con el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, según informó El País. La jornada electoral, que se desarrolla desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde, llega casi dos meses después de una primera vuelta marcada por el desencanto generalizado con la clase política y una baja participación que reflejó la profunda crisis de confianza en el sistema político peruano.
Los locales de votación abrieron sus puertas este domingo 7 de junio desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde, según informó la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú. La elección definirá al sucesor del presidente interino José María Balcázar entre dos programas políticos opuestos que representan visiones contrastantes para el futuro del país andino.
Los candidatos en disputa
De los 35 candidatos presidenciales que se presentaron en la primera vuelta, la contienda se reduce a dos opciones: Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular e hija del autócrata Alberto Fujimori, quien contiende por cuarta vez en unas elecciones presidenciales; y Roberto Sánchez, el sorpresivo candidato de izquierda del partido Juntos Por el Perú que se coló a la segunda vuelta gracias al impulso del voto rural, según El País.
El programa político de Sánchez remite a la figura de Pedro Castillo, el campesino y expresidente encarcelado por intentar un golpe de Estado en 2022, según la misma fuente. Sánchez capitalizó el voto de los más desfavorecidos durante la primera vuelta electoral.
Resultados de la primera vuelta y crisis de participación
El conteo de votos de la primera vuelta, presentado oficialmente 33 días después de la jornada electoral por la ONPE, reveló que ninguno de los candidatos alcanzó ni siquiera el 20% de la preferencia efectiva, según El País. Fujimori se proclamó ganadora con unos 2,87 millones de votos, equivalentes al 17,81% de la preferencia efectiva, mientras Sánchez consiguió dos millones de votos, que representaron el 12,03% y le valieron pasar al balotaje.
La primera vuelta estuvo marcada por el retraso de un mes en el conteo oficial de votos y el desencanto generalizado con la clase política, traducido en una baja participación, según la fuente. Unos seis millones de empadronados decidieron no votar, cifra que se suma a otros tres millones de votos nulos o en blanco, un indicador de la desconfianza y el desinterés que despierta un maltrecho sistema político-electoral que ha visto desfilar a ocho presidentes en la última década, según El País.
Encuestas anticipan resultado cerrado
De acuerdo con las encuestas difundidas antes del inicio de la veda electoral, las preferencias electorales no arrojan un claro ganador y anticipan una carrera presidencial muy cerrada entre Fujimori y Sánchez que podría decidirse a partir del voto indeciso, un sector al que ambos candidatos han dirigido sus discursos previos al cierre de campaña, según El País.
Proceso de votación
La ONPE habilitó un sitio oficial para consultar tanto el local que corresponde a cada ciudadano, como el número de mesa y de orden, según informó la entidad. Una vez en la mesa de votación, es necesario presentar el DNI e ingresar a la cabina de votación con la cédula para ejercer el voto antes de depositarlo en el ánfora. Al final, es necesario estampar la firma y huella en la lista de electores.
De acuerdo con la ONPE, el voto es una obligación para los ciudadanos peruanos con mayoría de edad; sin embargo, esta condición cambia a partir de los 70 años cumplidos, cuando acudir a los comicios se hace opcional, según la misma fuente.
Contexto político e implicaciones
La elección se desarrolla en un contexto de profunda crisis institucional en Perú, país que ha experimentado una rotación sin precedentes en su liderazgo político con ocho presidentes en la última década, según El País. Esta inestabilidad política ha erosionado la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, como lo evidencian los millones de votos nulos, en blanco y la abstención registrada en la primera vuelta.
El resultado de esta segunda vuelta determinará si Perú gira hacia la derecha con Fujimori, quien representa la continuidad de un linaje político controversial vinculado al régimen autoritario de su padre, o hacia la izquierda con Sánchez, cuya propuesta política evoca la figura de Castillo, un presidente que terminó encarcelado tras intentar disolver el Congreso.
La alta proporción de votantes indecisos y el desencanto generalizado con la clase política sugieren que el próximo presidente asumirá el cargo con un mandato débil y enfrentará el desafío de gobernar un país profundamente dividido y escéptico respecto a sus instituciones democráticas. Los resultados oficiales podrían tardar semanas en ser anunciados, como ocurrió en la primera vuelta, cuando la ONPE necesitó 33 días para presentar el conteo oficial.




