Perú tardará un mes en conocer al ganador de las elecciones presidenciales por demora en el escrutinio
Los peruanos no sabrán quién será su próximo presidente hasta julio, un mes después de las elecciones del domingo, debido a que el Jurado Nacional de Elecciones debe analizar 1.555 actas impugnadas, según confirmó un portavoz este martes. La demora alimenta sospechas de fraude y desconfianza en un país que ha tenido ocho presidentes en una década, mientras el resultado se define por apenas 25.000 votos entre el izquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori.
La incertidumbre electoral en Perú se extiende por semanas en medio de un escrutinio que avanza con lentitud y genera creciente desconfianza entre la población. Dos días después de acudir a las urnas, el país sudamericano enfrenta un empate técnico entre dos visiones políticas opuestas, mientras las acusaciones de fraude y las movilizaciones ciudadanas comienzan a tomar forma en las calles y redes sociales.
El Jurado Nacional de Elecciones calculó que tardará hasta julio en analizar las 1.555 actas impugnadas para su revisión, según confirmó un portavoz este martes. Esta demora se produce en un contexto donde la diferencia entre los candidatos es de apenas 25.000 votos, con el izquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori disputándose la presidencia en una contienda extremadamente reñida.
Las actas impugnadas proceden en su gran mayoría de Lima, donde Fujimori tiene su bastión electoral, y de algunas zonas rurales de Perú, según la fuente. Además, queda pendiente el voto exterior, que suele favorecer a Fujimori, especialmente en Estados Unidos, donde vive la mayor comunidad peruana en el extranjero. Por ahora solo se ha escrutado un tercio del voto exterior, en el que ella obtiene el 64,6% frente al 35,3% de Sánchez, según los datos disponibles.
Conforme avanzan los resultados oficiales, que ya están en el 97%, Fujimori va recortando distancia respecto a Sánchez, a quien la proyección de voto de Ipsos la noche electoral otorgó una ligerísima ventaja del 0,6% dentro de lo que se considera un empate técnico con un margen de error del 1,9%, según la información publicada.
La lentitud del proceso amenaza con ahondar la desconfianza hacia los políticos e instituciones en medio de la inestabilidad de los últimos años. Perú ha tenido ocho presidentes en una década, tres de ellos destituidos por el Congreso, en el que el partido de Fujimori, Fuerza Popular, es el principal, según la fuente.
"Algo está pasando, eso es seguro, porque ya deberíamos tener resultados. Aunque también es verdad que en las últimas elecciones hemos tenido estas demoras, que las hacen para desestabilizar, para que gane Keiko", dijo Sofía, de 60 años, en su tienda de menaje del centro de Lima. La comerciante votó por Sánchez no porque fuera el candidato que ella quería, sino para frenar a Fujimori, a quien muchos perciben como la instigadora de la inestabilidad política en el país.
Es la cuarta vez consecutiva que la hija del autócrata se presenta a las presidenciales. Fujimori ha usado el legado de su padre contra el terrorismo para aplicarlo a la criminalidad creciente de hoy, pese a la mancha de las violaciones de derechos humanos, según la información disponible.
Las declaraciones del presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres, avivaron las tensiones el lunes por la noche. "La verdad es que, en la mayor parte de los escenarios, gana Fujimori, pero ajustado. Los modelos que se han desarrollado, en la mayor parte de los casos, ponen a Fujimori ligeramente adelante", dijo Torres en una entrevista.
A las pocas horas, los partidarios del izquierdista Sánchez organizaron una concentración frente a la oficina del Jurado Nacional de Elecciones para gritar consignas como "¡El voto se respeta! ¡Ni un paso atrás, la lucha continúa!". "Venimos a salvaguardar el voto del pueblo", dijo Samuel Breña, de 54 años, según la fuente.
Los partidarios de Sánchez temen que pueda haber un fraude o que se manipulen las actas que aún quedan por contar, no tanto por las palabras del presidente de Ipsos, sino por pura desconfianza de Fujimori. "Perú está polarizado y tenemos dudas. Hasta que termine el conteo no se puede decir que hemos ganado, pero ha habido muchos incidentes", afirmó en la concentración Carlos Lavander, de 61 años y abogado del partido de Sánchez, Juntos por el Perú. "Nos da miedo que nos anulen votos válidos", añadió.
Un par de horas después, el partido de Sánchez, Juntos por el Perú, convocó una marcha nacional para el viernes y puso en conocimiento de la autoridad electoral las palabras del presidente de Ipsos por supuesta infracción. "Es evidente que hay todo un complot de la derecha que quiere preservar el poder político", dijo un portavoz del partido, según la información publicada.
Los antifujimoristas, un potente y diverso movimiento articulado en torno al rechazo que genera Keiko y el legado autoritario de su padre, han empezado a temer un resultado adverso en redes y a sospechar de la limpieza del proceso, según la fuente.
La incertidumbre también tiene implicaciones económicas. "Si ya tienes una inversión en marcha, no la vas a parar por esto, pero para nuevas inversiones, sí puede suceder que esperen para ver quién gana y qué es más riesgoso", argumentó Jorge Carrillo, experto en finanzas de Pacífico Business School. "También puede condicionar a quienes van a suscribir una hipoteca para comprar una casa, según el modelo pueden cambiar las reglas, y eso genera incertidumbre", añadió.
La elección entre dos visiones del país tan alejadas genera temores entre los inversores, y la duda tardará un mes en despejarse. "Un inversionista quiere tener las reglas de juego claras, así que un cambio de Constitución como el que plantea Sánchez es lo que más preocupa. Del otro lado, preocupa la reacción social que puede haber a una victoria de Keiko, que genera mucha animadversión", añadió Carrillo, según la fuente.
El escrutinio es lento porque Perú no usa un sistema digitalizado, algo que la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) señaló este martes en su informe preliminar. "Hemos mencionado en anteriores informes sobre la necesidad de que haya un sistema de transmisión rápida de datos preliminares que luego son confirmados por el conteo físico de votos, y eso se hace a través de medios digitales, es lo conveniente", dijo el jefe de la misión.
Por su parte, la misión del Parlamento Europeo señaló su preocupación por la lentitud en la "proclamación de resultados que, lejos de ser garantista, crea un clima de mayor desconfianza e inquietud en la población", según la información disponible.
En la calle está muy presente el recuerdo de la primera vuelta, en la que hubo un agónico escrutinio de un mes, salpicado de problemas logísticos y virulentas denuncias de fraude por parte del candidato de ultraderecha, que era el favorito de entre otros 35 para competir contra Fujimori. Cuando le rebasó Sánchez, que fue subiendo gracias a los votos de las zonas rurales del sur, estalló en insultos contra un pucherazo del que no hay pruebas, según la fuente.
Ahora, muchos dan por hecho que habrá esas denuncias, que ven como el fantasma habitual de las elecciones. Uno de los votantes de Fujimori, José Luis Maldonado, de 44 años, dijo en un mercado del centro de Lima que aunque "ya se está hablando de fraude, hay que aceptar el resultado que sea. Todavía tienen que contar votos".
La situación plantea un escenario de incertidumbre prolongada para un país que ya enfrenta una profunda crisis de confianza institucional. Con un mes por delante hasta conocer al ganador, Perú se prepara para semanas de tensión política, movilizaciones ciudadanas y posibles impugnaciones legales que podrían extender aún más la definición de quién ocupará la presidencia en los próximos años.



