

Un nuevo estudio revela que el 68% de las empresas mexicanas ha identificado piratería en al menos dos categorías de productos, generando graves consecuencias económicas, reputacionales y de seguridad pública, según un informe de la American Chamber of Commerce of Mexico.
La piratería en México se ha convertido en un fenómeno complejo que va más allá de la simple violación de derechos de autor, afectando múltiples sectores económicos y representando un riesgo significativo para la salud pública. Según el 7° Estudio de Piratería en México, elaborado por AmCham/México, los datos revelan una problemática preocupante.
El estudio, realizado entre 638 compañías, muestra que el 68% de las empresas ha detectado productos piratas en al menos dos categorías de sus mercados. Más alarmante aún, el 9% reporta piratería en todas sus categorías de productos. Los orígenes de estos productos son diversos: 67% son importados, 44% son de producción nacional y 26% son ensamblados localmente con insumos importados.
Los productos apócrifos representan un riesgo económico y sanitario considerable. Pueden ser hasta 50% más baratos que los originales, y solo el 33% de las empresas considera que los consumidores pueden distinguir entre un producto original y uno pirata. La problemática se extiende a sectores altamente regulados: 33% de las empresas reportan piratería en medicamentos, 18% en alimentos y bebidas, 15% en productos de cuidado personal, 6% en equipos médicos y 6% en agroquímicos.
La detección de estos productos es mayoritariamente tardía: el 87% de las empresas identifica la piratería en el punto de venta, cuando el producto ya está en manos del consumidor. Además, el 91% detecta piratería en comercio digital, seguido por comercio informal físico (72%) y comercio establecido (63%).
Un aspecto preocupante es la falta de acciones legales efectivas. El 26% de las empresas que detectan piratería no emprenden ninguna acción legal. De las que denuncian, el 46% indica que sus acciones no derivaron en procesos de incautación, y el 53% señala no haber recibido apoyo de instituciones de seguridad.
La percepción empresarial sobre las instituciones es desalentadora: el 76% considera que la situación empeoró en el sexenio anterior, y solo el 11% cree que mejorará en el actual. La satisfacción con las autoridades es mínima: el Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual alcanza apenas un 24% de satisfacción, mientras que la Fiscalía General de la República (FGR) no supera el 19%.
Este panorama sugiere que la piratería no es solo un problema de derechos de autor, sino un fenómeno complejo que requiere una estrategia integral que involucre a autoridades, empresas y consumidores para mitigar sus impactos económicos, reputacionales y de salud pública.