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Pogacar conquista su quinto Tour de Francia y entra en la leyenda del ciclismo mundial

Tadej Pogacar, ciclista esloveno de 27 años, ha asegurado matemáticamente su quinta victoria en el Tour de Francia 2026 en la sexta etapa de la carrera, tras una demostración de dominio en el Tourmalet que lo coloca en el mismo nivel histórico que Eddy Merckx, Jacques Anquetil, Bernard Hinault y Miguel Induráin, los únicos corredores que han ganado cinco Tours en la historia de la competición. Con un ataque devastador que dejó a su principal rival, Jonas Vingegaard, a una distancia insalvable, Pogacar ha batido el récord de ascensión al Tourmalet en más de dos minutos, consolidando su dominio en el ciclismo profesional.

DEPORTES9 JUL 2026

La victoria de Pogacar en el Tourmalet representa un hito histórico en el ciclismo mundial. Según el análisis de Paco Cerdà en El País, el esloveno ha ejecutado una estrategia de ataque sin cálculos previos, declarando que estaba nervioso desde las siete de la mañana y que decidió pedalear a tope hasta la meta sin importar las consecuencias. "Si explotaba, explotaba", dijo Pogacar, una frase que encarna la mentalidad de los grandes campeones del ciclismo.

El Tourmalet, la montaña que asienta el mito del Tour de Francia desde 1910, fue el escenario elegido para que Pogacar sellara su dominio en esta edición de 2026. La montaña adquirió su estatus legendario cuando el periodista Alphonse Steinès, desafiando el miedo a los osos y atravesando nieve hasta las rodillas, envió un telegrama al director de la carrera, Henri Desgrange, confirmando que la ruta era "perfectamente practicable". Desde entonces, el Tourmalet se ha convertido en la quintaesencia del Tour.

La distancia que Pogacar dejó a Vingegaard en el Tourmalet fue de más de dos minutos y 40 segundos, una brecha que en términos mentales representa una eternidad para un ciclista. Esta diferencia asegura matemáticamente la victoria de Pogacar en el Tour 2026, ya que es prácticamente imposible que Vingegaard recupere esa ventaja en las etapas restantes.

El dominio de Pogacar en esta ascensión fue descrito como "una demostración bárbara" que no permitió a los espectadores ni siquiera gozar de la estética del dolor, característica común en los grandes esfuerzos del ciclismo. A diferencia de muchos corredores que muestran el sufrimiento en sus rostros y movimientos, Pogacar mantuvo una compostura que refleja su capacidad técnica y física excepcional.

Con esta victoria, Pogacar se une a un club muy exclusivo de campeones. Eddy Merckx, apodado "El Caníbal" por su hambre insaciable de victorias, ganó cinco Tours entre 1969 y 1974, acumulando 525 victorias en su carrera profesional. Merckx también ganó cinco Giros de Italia, una Vuelta a España, tres maillots arcoíris del Campeonato Mundial y 19 Monumentos del ciclismo. Su dominio fue tan despiadado que sojuzgaba a sus rivales en llano, montaña, al sprint y en contrarreloj.

Jacques Anquetil, Bernard Hinault y Miguel Induráin son los otros tres ciclistas que han logrado cinco victorias en el Tour de Francia. Cada uno de ellos dejó su marca en la historia de la competición, pero ninguno ha igualado el dominio absoluto que Merckx ejerció sobre el ciclismo profesional durante su era.

Pogacar entró en meta haciendo una reverencia que, según Cerdà, puede interpretarse como un homenaje a la historia del Tourmalet y del Tour de Francia. Este gesto sugiere que el ciclista esloveno es consciente de la magnitud histórica de su logro y del legado que está construyendo.

Algunos críticos han expresado la preocupación de que el dominio de Pogacar pueda hacer el ciclismo predecible. Sin embargo, esta crítica no es nueva. Cuando Merckx dominaba el ciclismo en los años setenta, se planteaban preocupaciones similares. El periodista francés Pierre Chany respondió a estas críticas con una frase que ha perdurado en la historia del ciclismo: "¿Acaso se ha planteado nadie si Molière dañó al teatro o Bach a la música? ¿Si Cezanne fue nocivo para la pintura o Chaplin arruinó el cine?". La pregunta implícita es si la excelencia absoluta puede considerarse perjudicial para un deporte.

El récord que Pogacar estableció en el Tourmalet, superando el tiempo anterior en más de dos minutos, demuestra que no solo está ganando por su capacidad táctica o por la debilidad de sus rivales, sino por una superioridad física y técnica que lo coloca en una categoría diferente. Su capacidad para mantener una velocidad sostenida en una ascensión de esa dificultad, sin mostrar signos de sufrimiento extremo, sugiere que está operando en un nivel que pocos corredores en la historia del ciclismo han alcanzado.

Con esta victoria en la sexta etapa, Pogacar ha destrozado efectivamente el Tour de 2026 en su primera semana. Las etapas restantes servirán principalmente para confirmar lo que ya es matemáticamente inevitable: su quinta victoria en el Tour de Francia y su entrada definitiva en la leyenda del ciclismo mundial, al lado de Merckx, Anquetil, Hinault e Induráin.

El legado que Pogacar está construyendo trasciende las victorias y los récords. Como escribía el cronista Trabuchazo en sus crónicas del Tour de 1954, el ciclismo es un "oficio de perros", una competición que exige sacrificio, dedicación y una pasión que va más allá de la razón. Pogacar ha demostrado que posee esa pasión, esa hambre insaciable que caracteriza a los grandes campeones. En el Tourmalet, el nuevo Caníbal ha cavado el hoyo del viejo Caníbal, marcando el fin de una era y el comienzo de otra en la historia del Tour de Francia.

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Pogacar conquista su quinto Tour de Francia y entra en la leyenda del ciclismo mundial

Tadej Pogacar, ciclista esloveno de 27 años, ha asegurado matemáticamente su quinta victoria en el Tour de Francia 2026 en la sexta etapa de la carrera, tras una demostración de dominio en el Tourmalet que lo coloca en el mismo nivel histórico que Eddy Merckx, Jacques Anquetil, Bernard Hinault y Miguel Induráin, los únicos corredores que han ganado cinco Tours en la historia de la competición. Con un ataque devastador que dejó a su principal rival, Jonas Vingegaard, a una distancia insalvable, Pogacar ha batido el récord de ascensión al Tourmalet en más de dos minutos, consolidando su dominio en el ciclismo profesional.

9 jul 2026
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La victoria de Pogacar en el Tourmalet representa un hito histórico en el ciclismo mundial. Según el análisis de Paco Cerdà en El País, el esloveno ha ejecutado una estrategia de ataque sin cálculos previos, declarando que estaba nervioso desde las siete de la mañana y que decidió pedalear a tope hasta la meta sin importar las consecuencias. "Si explotaba, explotaba", dijo Pogacar, una frase que encarna la mentalidad de los grandes campeones del ciclismo.

El Tourmalet, la montaña que asienta el mito del Tour de Francia desde 1910, fue el escenario elegido para que Pogacar sellara su dominio en esta edición de 2026. La montaña adquirió su estatus legendario cuando el periodista Alphonse Steinès, desafiando el miedo a los osos y atravesando nieve hasta las rodillas, envió un telegrama al director de la carrera, Henri Desgrange, confirmando que la ruta era "perfectamente practicable". Desde entonces, el Tourmalet se ha convertido en la quintaesencia del Tour.

La distancia que Pogacar dejó a Vingegaard en el Tourmalet fue de más de dos minutos y 40 segundos, una brecha que en términos mentales representa una eternidad para un ciclista. Esta diferencia asegura matemáticamente la victoria de Pogacar en el Tour 2026, ya que es prácticamente imposible que Vingegaard recupere esa ventaja en las etapas restantes.

El dominio de Pogacar en esta ascensión fue descrito como "una demostración bárbara" que no permitió a los espectadores ni siquiera gozar de la estética del dolor, característica común en los grandes esfuerzos del ciclismo. A diferencia de muchos corredores que muestran el sufrimiento en sus rostros y movimientos, Pogacar mantuvo una compostura que refleja su capacidad técnica y física excepcional.

Con esta victoria, Pogacar se une a un club muy exclusivo de campeones. Eddy Merckx, apodado "El Caníbal" por su hambre insaciable de victorias, ganó cinco Tours entre 1969 y 1974, acumulando 525 victorias en su carrera profesional. Merckx también ganó cinco Giros de Italia, una Vuelta a España, tres maillots arcoíris del Campeonato Mundial y 19 Monumentos del ciclismo. Su dominio fue tan despiadado que sojuzgaba a sus rivales en llano, montaña, al sprint y en contrarreloj.

Jacques Anquetil, Bernard Hinault y Miguel Induráin son los otros tres ciclistas que han logrado cinco victorias en el Tour de Francia. Cada uno de ellos dejó su marca en la historia de la competición, pero ninguno ha igualado el dominio absoluto que Merckx ejerció sobre el ciclismo profesional durante su era.

Pogacar entró en meta haciendo una reverencia que, según Cerdà, puede interpretarse como un homenaje a la historia del Tourmalet y del Tour de Francia. Este gesto sugiere que el ciclista esloveno es consciente de la magnitud histórica de su logro y del legado que está construyendo.

Algunos críticos han expresado la preocupación de que el dominio de Pogacar pueda hacer el ciclismo predecible. Sin embargo, esta crítica no es nueva. Cuando Merckx dominaba el ciclismo en los años setenta, se planteaban preocupaciones similares. El periodista francés Pierre Chany respondió a estas críticas con una frase que ha perdurado en la historia del ciclismo: "¿Acaso se ha planteado nadie si Molière dañó al teatro o Bach a la música? ¿Si Cezanne fue nocivo para la pintura o Chaplin arruinó el cine?". La pregunta implícita es si la excelencia absoluta puede considerarse perjudicial para un deporte.

El récord que Pogacar estableció en el Tourmalet, superando el tiempo anterior en más de dos minutos, demuestra que no solo está ganando por su capacidad táctica o por la debilidad de sus rivales, sino por una superioridad física y técnica que lo coloca en una categoría diferente. Su capacidad para mantener una velocidad sostenida en una ascensión de esa dificultad, sin mostrar signos de sufrimiento extremo, sugiere que está operando en un nivel que pocos corredores en la historia del ciclismo han alcanzado.

Con esta victoria en la sexta etapa, Pogacar ha destrozado efectivamente el Tour de 2026 en su primera semana. Las etapas restantes servirán principalmente para confirmar lo que ya es matemáticamente inevitable: su quinta victoria en el Tour de Francia y su entrada definitiva en la leyenda del ciclismo mundial, al lado de Merckx, Anquetil, Hinault e Induráin.

El legado que Pogacar está construyendo trasciende las victorias y los récords. Como escribía el cronista Trabuchazo en sus crónicas del Tour de 1954, el ciclismo es un "oficio de perros", una competición que exige sacrificio, dedicación y una pasión que va más allá de la razón. Pogacar ha demostrado que posee esa pasión, esa hambre insaciable que caracteriza a los grandes campeones. En el Tourmalet, el nuevo Caníbal ha cavado el hoyo del viejo Caníbal, marcando el fin de una era y el comienzo de otra en la historia del Tour de Francia.

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