Polonia anuncia memorial para víctimas de lo que considera "genocidio" de nacionalistas ucranianos en la Segunda Guerra Mundial
El primer ministro polaco Donald Tusk anunció el sábado 11 de julio la creación de un memorial nacional dedicado a las víctimas de lo que Polonia denomina "genocidio cometido por nacionalistas ucranianos" durante la Segunda Guerra Mundial, en el aniversario de la masacre de Volinia, territorio polaco en la Polonia ocupada por Alemania que actualmente forma parte de Ucrania. Según Tusk, aproximadamente 100.000 polacos étnicos fueron asesinados por el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) entre 1943 y 1945, aunque Ucrania estima que hasta 10.000 civiles ucranianos también murieron en los mismos eventos, generando una disputa histórica que persiste desde hace décadas entre ambas naciones.
El anuncio de Tusk se produce en un contexto de tensiones históricas entre Polonia y Ucrania respecto a la interpretación de estos eventos. Mientras que Polonia considera estos hechos como un genocidio perpetrado por nacionalistas ucranianos, muchos en Ucrania ven al Ejército Insurgente Ucraniano como héroes que lucharon por la independencia de la Unión Soviética, así como contra la Alemania nazi y las autoridades polacas.
Durante su discurso del sábado, Tusk enfatizó la importancia de la verdad histórica. "La verdad es nuestro deber hacia las víctimas, pero también una forma de superar un pasado doloroso en favor de un futuro mejor. La memoria no puede ser sierva del odio. La respuesta al nacionalismo no puede ser más nacionalismo", declaró el primer ministro polaco, instando a Ucrania a "abrazar esta verdad" si el país deseaba algún día unirse a la Unión Europea.
El presidente polaco Karol Nawrocki señaló que debía actuar sobre este asunto, pero enfatizó que la disputa no afectaría el apoyo de Polonia a Ucrania en su lucha contra la invasión rusa a gran escala iniciada en 2022. Esta aclaración resulta significativa dado que Polonia ha sido uno de los principales aliados de Ucrania durante el conflicto actual.
La respuesta ucraniana llegó a través del presidente Volodímir Zelenski en un mensaje de video emitido el sábado por la noche. Zelenski reconoció que "representantes del estado ucraniano participaron en oraciones conjuntas con representantes del estado polaco" en ambos países para conmemorar a las víctimas de los asesinatos de Volinia. "Ucrania está haciendo su parte para establecer honestamente los hechos sobre los asesinados en esos años", afirmó el presidente ucraniano.
Zelenski también contextualizó la disputa dentro de la realidad geopolítica actual. "No debemos olvidar que ahora... Ucrania y Polonia tienen una amenaza común, y esta es una amenaza mortal para nuestra independencia, para nuestros estados, para cada ciudad, para cada pueblo, y esta amenaza se llama Rusia", señaló el presidente ucraniano, subrayando la necesidad de unidad entre ambas naciones frente a la agresión rusa.
Tres expresidentes ucranianos devolvieron posteriormente sus medallas de la Orden del Águila Blanca a Polonia en solidaridad con Zelenski, demostrando la sensibilidad política del tema en Ucrania. Esta acción refleja las profundas divisiones que persisten respecto a la interpretación histórica de los eventos de Volinia.
La masacre de Volinia, también conocida como los asesinatos de Volinia, representa uno de los episodios más controvertidos de la Segunda Guerra Mundial en Europa del Este. Los eventos ocurrieron en Volinia, un territorio que fue polaco antes de la guerra y que actualmente forma parte de Ucrania. Las cifras exactas de víctimas permanecen en disputa: Polonia sostiene que aproximadamente 100.000 polacos étnicos fueron asesinados, mientras que estimaciones sobre víctimas ucranianas en los mismos eventos alcanzan hasta 10.000 personas.
La creación del memorial anunciada por Tusk representa un paso significativo en el reconocimiento oficial polaco de estos eventos, aunque también subraya las diferencias persistentes en cómo Polonia y Ucrania interpretan y conmemoran este capítulo de la historia compartida. La iniciativa ocurre en un momento en que ambas naciones enfrentan presiones externas comunes, particularmente la invasión rusa de Ucrania que comenzó en 2022, lo que añade complejidad a la gestión de estas disputas históricas.




