El presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos, John Roberts, consolidó su dominio sobre el tribunal más alto del país durante el periodo judicial que finalizó el martes, participando en el 96 por ciento de las decisiones mayoritarias en casos argumentados, la tasa más alta de cualquier miembro de la corte, según reportó The New York Times. Este control le permitió asignar y moldear las tres opiniones más importantes del periodo, incluyendo fallos que rechazaron el programa de aranceles del presidente Trump, redefinieron la separación de poderes y reafirmaron la ciudadanía por nacimiento.
El periodo judicial de la Corte Suprema de Estados Unidos que concluyó el martes dejó insatisfechos a casi todos los sectores políticos del país, según reportó The New York Times. El presidente Donald Trump sufrió derrotas significativas, los liberales lamentaron decisiones que fortalecieron el poder presidencial y debilitaron la Ley de Derechos de Votación, y los conservadores se sintieron traicionados cuando los jueces nombrados por Trump ocasionalmente votaron junto a los tres magistrados liberales de la corte.
Sin embargo, una figura tuvo motivos para sentirse satisfecha. El periodo representó un triunfo para el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, quien ejerció un control casi completo sobre un tribunal que no hace mucho tiempo amenazaba con escapar de su influencia, según el medio estadounidense.
"A pesar de las tensiones obvias dentro de la corte y la dificultad de gestionar un grupo tan ferozmente independiente de juristas, Roberts está en camino de convertirse en uno de los presidentes de la Corte Suprema más influyentes de todos los tiempos", dijo Vikram Amar, profesor de derecho en la Universidad de California, Davis, según citó The New York Times.
El presidente Roberts ha bromeado sobre la escasa autoridad que conlleva su título, atribuyéndola a "la extraña peculiaridad histórica de que el presidente de la Corte Suprema solo obtiene un voto", según el reporte.
No obstante, Roberts posee un poder clave: el presidente de la Corte Suprema tiene la facultad de asignar quién redactará la opinión mayoritaria cuando él forma parte de la mayoría. Durante el último periodo judicial, Roberts estuvo en la mayoría en el 96 por ciento de los casos argumentados, la tasa más alta de cualquier miembro de la corte, según The New York Times.
Esta posición privilegiada le permitió retener y moldear las tres opiniones más importantes del periodo, según el medio.
La primera de estas decisiones rechazó la pieza central del programa de aranceles del presidente Trump y podría conducir a reembolsos de 166 mil millones de dólares en gravámenes ilegales, según reportó The New York Times.
La segunda sentencia modificó la separación de poderes, dictaminando que el presidente puede destituir a líderes de agencias independientes a quienes el Congreso había intentado aislar de la política, según el reporte.
La tercera decisión, redactada con retórica elevada según el medio, reafirmó el entendimiento constitucional de larga data de que los niños nacidos en Estados Unidos, con excepciones extremadamente limitadas, automáticamente se convierten en ciudadanos.
El periodo judicial dejó en evidencia las profundas divisiones ideológicas dentro de la Corte Suprema, pero también demostró la capacidad de Roberts para navegar estas tensiones y mantener su influencia sobre el rumbo del tribunal más alto de Estados Unidos, según el análisis de The New York Times.
La habilidad del presidente Roberts para mantenerse en la mayoría de las decisiones y su poder para asignar la redacción de opiniones le otorgan una influencia desproporcionada sobre cómo se articulan y justifican las decisiones judiciales, lo que a su vez puede afectar la interpretación y aplicación futura de estas sentencias en tribunales inferiores y en la práctica legal estadounidense.