

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa reveló un supuesto intento de envenenamiento con tres sustancias tóxicas en productos de chocolate y mermelada, en momentos en que el país atraviesa una compleja situación política tras 31 días de protestas indígenas.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, denunció públicamente un presunto intento de envenenamiento que su equipo habría detectado en unos obsequios recibidos durante un encuentro con agricultores. Según declaraciones del mandatario a CNN, se encontraron tres sustancias químicas tóxicas en productos de chocolate y mermelada, afirmando que era "prácticamente imposible" que su presencia fuera accidental.
El incidente ocurre en un contexto de alta tensión política, luego de que la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) levantara un paro nacional de 31 días que se originó por la eliminación del subsidio a los combustibles. Las protestas, que incluyeron enfrentamientos con la fuerza pública y dejaron tres manifestantes muertos, concluyeron sin lograr revertir la medida gubernamental.
Según sondeos de la consultora CIEES, la valoración positiva de Noboa se incrementó cuatro puntos durante septiembre, a pesar de la crisis. El analista político Pedro Donos señala que el paro fue percibido como una "ficción" que no afectó significativamente la vida cotidiana de los ciudadanos.
El presidente ha denunciado previamente otros dos intentos de agresión en los últimos dos meses, incluyendo un ataque a su caravana donde aproximadamente 500 personas lanzaron piedras y supuestamente hubo "señales de daños por balas", aunque la BBC no pudo confirmar independientemente el impacto de proyectiles.
En este contexto, Noboa se prepara para una consulta popular el 16 de noviembre que busca instalar una nueva Asamblea Constituyente. Según la encuesta, un 70% de los consultados votarían afirmativamente, aunque un 49,5% considera que una nueva Constitución no resolverá los problemas del país.
La estrategia gubernamental se centra en presentarse como garante de estabilidad, utilizando una narrativa que busca consolidar su poder político. A pesar de que el 51% de los ecuatorianos aún cuestiona su gestión, Noboa mantiene el control político y se enfoca en su proyecto de reestructuración constitucional.