Munteanu, de 62 años, comunicó oficialmente su decisión tras reunirse el jueves con la presidenta moldava Maia Sandu. "Hoy termino mi mandato como primer ministro", escribió en Facebook. "Acepté la propuesta de ser primer ministro con gran responsabilidad y con la firme convicción de que podía contribuir a cambiar las cosas para mejor. Pero en el momento en que comprendí que ya no podía ejercer mi mandato de acuerdo con los principios y las convicciones que tengo, decidí marcharme", afirmó, según recogió El País.
El primer ministro permanecerá al frente del Ejecutivo de forma interina hasta el nombramiento de un sucesor, según informó Deutsche Welle. Su dimisión también provoca el colapso de su gabinete, añadió el medio alemán.
Poco después del anuncio, Sandu compareció ante la prensa para desmentir las versiones que apuntaban a un enfrentamiento por la falta de autonomía del primer ministro. "Las especulaciones de que quería luchar contra los abusos y que no tenía libertad de acción son falsas. Él decidió irse", afirmó la presidenta, según El País. "El primer ministro tenía mano libre para dirigir el Gobierno como considerara apropiado", declaró a los periodistas, según Deutsche Welle.
No obstante, Sandu aprovechó para lanzar un reproche público. "Esperábamos mayor implicación, más decisiones y mayor apertura para escuchar a la gente", dijo, según El País. La presidenta insistió en que el Ejecutivo necesita un compromiso más firme con reformas clave, especialmente en materia fiscal y salarial. Sandu aceptó la renuncia de Munteanu y le agradeció su liderazgo durante un "periodo complejo" para el país, según Deutsche Welle.
Paralelamente, el canal de Telegram especializado en información política Casa de Nebuni (Casa de Locos) aseguró que ambos mantuvieron una "acalorada discusión" durante la reunión celebrada el jueves, según informó El País.
Reformas fiscales y protestas sociales
La salida de Munteanu coincide con la presentación de un paquete de reformas fiscales que generó un fuerte rechazo social y protestas en las calles, según El País. Las medidas incluían el aumento del IVA sobre alimentos y servicios básicos, así como incrementos salariales para los empleados públicos.
"Necesitamos replantearnos varias decisiones, incluida la política fiscal", afirmó Sandu tras la dimisión, según El País. La presidenta anunció que iniciará consultas con los grupos parlamentarios para proponer un nuevo primer ministro y dijo que un nuevo jefe de Gobierno podría ser nombrado "bastante rápido", según Deutsche Welle.
Escándalo en MoldATSA desencadena cascada de dimisiones
La renuncia de Munteanu se produce en plena crisis de credibilidad del Gobierno y de la propia presidencia a raíz de las revelaciones sobre presuntos abusos e irregularidades en MoldATSA, la empresa estatal responsable de gestionar el espacio aéreo del país, según El País.
La empresa quedó en el centro de la polémica después de que su director, Dumitru Vangheli, fue acusado de falsear datos sobre su formación y experiencia profesional, según apuntaba una investigación del diario Ziarul de Gardă publicada el 18 de junio, según El País. Vangheli aseguró haber obtenido una licencia de piloto en una de las principales academias privadas de Canadá y haber trabajado durante dos años para Air Canada, informaciones que, según el periódico, no se correspondían con la realidad. Cuatro días después, la Agencia de Bienes Públicos lo destituyó alegando una "pérdida de confianza", según la misma fuente.
El escándalo se amplió poco después cuando una investigación de RISE Moldova, una organización formada por periodistas investigativos, reveló que Anastasia Taburceanu, prima de la presidenta Sandu, había percibido cerca de 50.000 euros en menos de un año como portavoz de MoldATSA, según El País. Su salario mensual rondaba los 6.000 euros en 2026, unas ocho veces el salario medio del país y casi cuatro veces superior al de la propia presidenta, según la misma fuente. Taburceanu presentó posteriormente su dimisión y anunció que devolvería las primas y complementos salariales percibidos.
La cadena de renuncias continuó el 29 de junio, cuando el diputado del Partido Acción y Solidaridad (PAS) Radu Marian, quien había propuesto a Vangheli para dirigir MoldATSA, abandonó la presidencia de la Comisión Parlamentaria de Economía, Presupuesto y Finanzas, según El País. Horas más tarde también dimitió Roman Cojuhari, director de la Agencia de Bienes Públicos, añadió el medio español.
"Limpieza general" de las instituciones
Ante la magnitud de la crisis, Sandu anunció el miércoles una "limpieza general" de las instituciones del Estado, según El País. La presidenta sostuvo que las irregularidades detectadas en MoldATSA y otros casos similares son incompatibles con los valores que promueve su Gobierno y anunció una batería de medidas para reforzar los controles.
Entre las medidas figuran la revisión del sistema de nombramientos para altos cargos, la implicación del Servicio de Información y Seguridad y del Centro Nacional Anticorrupción en esos procesos, la reevaluación de los consejos de administración de las empresas públicas y una regulación más estricta de las remuneraciones de sus miembros, según El País.
Desgaste político y vínculos controvertidos
El desgaste político de Munteanu ya era visible antes de su dimisión. Una encuesta de la firma demoscópica IMAS, publicada en febrero y citada por Unimedia, reflejaba que casi el 40% de los encuestados otorgaba una valoración negativa al primer ministro, según El País.
El mismo medio publicó además que parte de los negocios de Munteanu eran gestionados por un abogado chipriota sancionado internacionalmente por la guerra de Rusia contra Ucrania, quien también presta servicios financieros al oligarca ruso Alisher Usmánov, estrecho colaborador del Kremlin, para proteger su patrimonio de las sanciones occidentales, según El País.
Perfil del primer ministro saliente
Munteanu fue designado tras las elecciones legislativas de septiembre de 2025, en las que el Partido Acción y Solidaridad (PAS) derrotó con claridad a las fuerzas prorrusas, según El País. Fue nombrado por la presidenta Sandu en noviembre de ese año, según Politico y Deutsche Welle.
Un político independiente y novato que, como la mayoría de su gabinete, no era miembro del PAS de la presidenta Sandu, según Deutsche Welle. Cofundador de la rama moldava de la Alianza Francesa en Chisináu, Munteanu era considerado una figura prooccidental y un defensor de la adhesión de Moldavia a la Unión Europea, preparativos que había pretendido lograr para 2028, según el medio alemán.
"Tenemos una oportunidad única de ser el Gobierno que lleve a Moldavia a la Unión Europea", había dicho antes de su nombramiento en noviembre, según Deutsche Welle. También había declarado su deseo de poner fin al conflicto político con Transnistria y reintegrar la región separatista prorrusa a lo largo de la frontera ucraniana de vuelta a Moldavia, ambiciones que ahora recaerán en su sucesor, añadió la misma fuente.
"Continuaré sirviendo a mi país desde cualquier posición en la que me encuentre, independientemente de dónde viva o qué responsabilidades pueda tener, ya sea en el sector público o privado", dijo Munteanu. "Creo que el deber hacia el país no se trata de una posición, sino del compromiso que mantenemos", declaró, según Deutsche Welle.
Tanto Munteanu como Sandu respaldaban políticas orientadas a facilitar la rápida adhesión del país de Europa del Este a la Unión Europea, según Politico.
Oposición exige elecciones anticipadas
La oposición aprovechó inmediatamente la dimisión para reclamar elecciones anticipadas. "El primer ministro abandonó a tiempo un barco que ya se había hundido. Tomó la decisión correcta. La sociedad espera y exige elecciones anticipadas", declaró Igor Dodon, líder del Partido de los Socialistas en el Parlamento, según El País.
Proceso de adhesión a la UE y debate sobre reunificación con Rumania
Uno de los principales objetivos de Munteanu era avanzar en el proceso de adhesión de Moldavia, un país de 2,6 millones de habitantes, a la Unión Europea, según El País. El Gobierno mantiene como horizonte el año 2030 para culminar ese proceso. En ese contexto, Sandu también ha defendido públicamente la posibilidad de una futura reunificación con Rumania como vía para acelerar la integración europea, según la misma fuente.
Bucarest, por su parte, ya ha comenzado a abrir el debate jurídico. El Parlamento rumano aprobó el 24 de junio una iniciativa legislativa que permitiría al Gobierno negociar una eventual unión con Chisináu, una propuesta impulsada por la controvertida eurodiputada Diana Șoșoacă, conocida por sus posiciones prorrusas, según El País. De prosperar, el proceso sería comunicado a la OTAN, la Unión Europea y Estados Unidos, añadió el medio español.
Próximos pasos
El líder del PAS y presidente del Parlamento, Igor Grosu, aseguró que la formación, que cuenta con mayoría absoluta, analizará en los próximos días "las medidas necesarias para el próximo periodo, incluidas las reformas clave, la política fiscal y la legislación laboral", según El País.
"Escucharemos diferentes opiniones y analizaremos con detenimiento las expectativas de la sociedad. Lo más importante es mantener sin interrupciones el proceso de adhesión a la Unión Europea", concluyó Grosu, según la misma fuente.
"Debemos tener un equipo unido y fuerte en el Gobierno que cumpla el objetivo de nuestro país", dijo Sandu. "Estamos obligados a tener éxito en llevar a Moldavia a la Unión Europea y ayudar al país", declaró la presidenta, según Deutsche Welle.


