Raúl Castro reaparece en Cuba tras imputación de Estados Unidos por derribo de aviones en 1996
El expresidente cubano Raúl Castro asistió el viernes a un acto de homenaje por su 95 cumpleaños en La Habana, marcando su primera aparición pública desde que Estados Unidos lo imputara el 20 de mayo por el derribo de dos aviones civiles en 1996 pertenecientes a la organización de exiliados Hermanos al Rescate, según informó El País. La ceremonia se realizó un día después de que Washington anunciara nuevas sanciones contra el presidente Miguel Díaz-Canel, su familia política y entidades gubernamentales cubanas.
El expresidente cubano Raúl Castro realizó su primera aparición pública el viernes tras ser imputado por Estados Unidos, asistiendo a una ceremonia de homenaje por su 95 cumpleaños en el Teatro Karl Marx de La Habana, según reportó El País. La reaparición se produce en medio de una escalada de tensiones entre Washington y La Habana que incluye cargos criminales contra el líder histórico cubano y una nueva ronda de sanciones económicas.
El 20 de mayo, el Departamento de Justicia estadounidense presentó cargos contra Castro, de 94 años según la fuente judicial aunque el acto celebraba su 95 cumpleaños, y otros cinco militares cubanos por asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave, según informó El País. Los cargos, presentados en el tribunal del distrito sur de Florida en Miami, se refieren al derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate en aguas internacionales hace treinta años, en 1996.
Un día antes de la ceremonia de homenaje, Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, parte de su familia política, Alejandro Castro Espín (hijo de Raúl Castro), y entidades como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), según la fuente.
Durante la ceremonia en el Teatro Karl Marx, Díaz-Canel describió a Castro como un guía nacional en un momento en que "la patria vive horas cruciales, amenazada como nunca antes por el imperialismo" debido al bloqueo de Estados Unidos, recrudecido a finales de enero, que está asfixiando al país, según sus declaraciones recogidas por El País.
El presidente cubano ofreció datos específicos sobre el impacto del bloqueo estadounidense: "En los primeros cinco meses del año, Cuba solo ha recibido un barco de combustible, de 40 que habría demandado en ese período", según lamentó Díaz-Canel. El mandatario también recordó una segunda orden ejecutiva norteamericana emitida en mayo, "cargada de amenazas, de sanciones, decomisos, multas a cualquier empresa, banco, institución o persona que comercie o invierta en Cuba", según sus palabras.
Para Díaz-Canel, estos actos constituyen "un acto de genocidio que impone terribles limitaciones a la vida cotidiana de nuestro pueblo", según declaró. Frente a esta crisis, el presidente cubano elevó la figura de Raúl Castro como símbolo de identidad nacional. "Raúl es Cuba y a Cuba no se toca", proclamó Díaz-Canel, según reportó El País. "No se toca mientras queden una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala", añadió el mandatario.
A pesar de la retórica confrontacional, Díaz-Canel terminó su discurso con tintes historicistas con un llamamiento "a la paz" y al diálogo, según la fuente. "Cuba no provoca, no agrede ni desafía. Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible", continuó el presidente cubano.
La reaparición de Castro y las declaraciones de Díaz-Canel se producen en un contexto de creciente presión estadounidense sobre el régimen cubano. Las imputaciones por el incidente de 1996 representan un movimiento legal sin precedentes contra un exlíder cubano, mientras que las sanciones económicas recientes amplían el alcance de las medidas punitivas para incluir no solo al actual presidente sino también a miembros de su círculo familiar y a instituciones clave del aparato estatal cubano.
El caso de los aviones derribados de Hermanos al Rescate ha sido durante décadas un punto de fricción entre Cuba y la comunidad de exiliados cubanos en Estados Unidos. La organización realizaba vuelos sobre el Estrecho de Florida buscando balseros cubanos que intentaban llegar a territorio estadounidense. El derribo de las dos avionetas en aguas internacionales en 1996 resultó en la muerte de cuatro personas y generó una crisis diplomática entre ambos países.
La decisión de presentar cargos criminales tres décadas después del incidente señala un endurecimiento de la postura estadounidense hacia Cuba, revertiendo parcialmente el deshielo en las relaciones que se había logrado durante administraciones anteriores. Las sanciones contra Díaz-Canel y su entorno familiar representan una escalada adicional que busca presionar al régimen cubano mediante la restricción de recursos financieros y la limitación de la capacidad de comercio internacional.
La crisis del combustible mencionada por Díaz-Canel ilustra el impacto práctico de las sanciones sobre la economía cubana. La recepción de solo un barco de combustible en cinco meses, frente a una demanda de 40, según las cifras proporcionadas por el presidente cubano, sugiere una severa escasez energética que afecta el funcionamiento básico del país, desde el transporte hasta la generación eléctrica y la actividad económica general.
La caracterización del bloqueo como "genocidio" por parte de Díaz-Canel refleja la narrativa oficial del gobierno cubano, que ha utilizado históricamente el embargo estadounidense como explicación principal para las dificultades económicas del país. Sin embargo, esta terminología también busca movilizar apoyo internacional y presentar a Cuba como víctima de una agresión externa.
La aparición pública de Raúl Castro, quien se ha mantenido alejado de los actos públicos en los últimos años, puede interpretarse como un gesto de desafío frente a las imputaciones estadounidenses y como un intento de proyectar unidad y continuidad del liderazgo revolucionario cubano en un momento de presión externa. Castro, quien sucedió a su hermano Fidel en la presidencia y posteriormente cedió el cargo a Díaz-Canel, mantiene influencia como figura histórica del régimen.



