Un reactor nuclear estadounidense cerrado desde 2019 avanzó significativamente hacia su reactivación programada para 2027 tras recibir dos aprobaciones regulatorias clave de agencias federales. La Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos autorizó la transferencia de 760 megavatios de capacidad de interconexión, mientras que la Comisión Reguladora Nuclear emitió un borrador preliminar que concluye que el reinicio no tendría impacto ambiental significativo.