Reconstrucción de Oriente Medio requiere más de 1,5 billones de dólares mientras países del Golfo priorizan su propia recuperación
Internacional

Reconstrucción de Oriente Medio requiere más de 1,5 billones de dólares mientras países del Golfo priorizan su propia recuperación

La reconstrucción de Gaza, Siria, Líbano, Sudán, Libia y Yemen necesita más de 1,5 billones de dólares según estimaciones conservadoras, pero la capacidad de financiamiento se ha visto gravemente comprometida tras la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de 2026, que provocó ataques iraníes a las monarquías del Golfo Pérsico y daños a su infraestructura energética valorados entre 35.000 y 60.000 millones de dólares, según reporta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

INTERNACIONAL4 JUL 2026

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el 19 de febrero de 2026 en Washington la creación de la Junta de Paz, una organización fundada por él mismo para supervisar el alto el fuego y la reconstrucción de Gaza, según reportó en ese momento. Durante la ceremonia, que contó con representantes de casi 50 países, Trump declaró que había asegurado 7.000 millones de dólares aportados por miembros de la Junta, incluidos varios estados del Golfo, para comenzar la reconstrucción de la Franja de Gaza.

Sin embargo, una semana después lanzó junto con Israel una ofensiva militar contra Irán, que respondió atacando a las monarquías árabes del Golfo Pérsico. Las reparaciones a las industrias energéticas de esos países, que forman la columna vertebral de sus economías, podrían costar entre 35.000 y 60.000 millones de dólares, según la fuente.

"La guerra contra Irán ha empeorado aún más la situación porque los países del Golfo se centrarán en su propia recuperación económica", predice el académico suizo-sirio Joseph Daher. "Pero aunque la guerra ha empeorado estas condiciones, no es la única razón", advierte.

La capacidad de las monarquías del Golfo para financiar simultáneamente la mayor parte de la reconstrucción en otras partes de Oriente Medio, como muchos esperaban, es ahora altamente incierta, lo que apunta a un panorama regional sombrío en medio de una paz de papel.

**Costos astronómicos en toda la región**

Desde Gaza hasta Sudán, desde Libia hasta Yemen, y desde Siria hasta Líbano, las estimaciones más conservadoras sitúan el costo combinado de la reconstrucción en más de 1,5 billones de dólares, según el análisis. En esos países, gran parte de la infraestructura básica está en ruinas, incluidos hospitales, escuelas, viviendas y redes de electricidad y agua. Pero su capacidad de recuperación es extremadamente limitada.

"Es una situación compleja", dice Abdallah al Dardari, director de la oficina regional para estados árabes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "Ya sea que se mire el valor de lo que ha sido destruido o el costo de la reconstrucción, la cifra va a ser enorme", añade.

**Gaza: 70.000 millones y múltiples planes contradictorios**

En el caso de Gaza, se estima que más del 80% de las estructuras están dañadas o destruidas por Israel, y su reconstrucción está valorada en alrededor de 70.000 millones de dólares, según la fuente. Sin embargo, a pesar de los compromisos de fondos como el anuncio de Trump en febrero, sigue sin estar claro quién debería liderar el proceso.

Esta brecha de gobernanza se hace especialmente evidente en la superposición de al menos cuatro planes de reconstrucción, incluido el proyecto distópico estadounidense de una Riviera de Oriente Medio, otro redactado por Egipto, un tercero promovido por la Autoridad Nacional Palestina y un plan final propuesto por Israel en las áreas de Gaza que continúa ocupando.

"Una de las principales partes responsables de esta situación es Israel, por lo que también debería pagar por esta destrucción", argumenta Daher. "Soy muy crítico con las políticas económicas de las élites gobernantes de la región, pero debemos incluir todas las responsabilidades", añade.

Para Al Dardari, otro punto clave es la falta de capacidad institucional de los países afectados. "Incluso si hubiera un billón de dólares disponible, sin instituciones capaces de gestionarlo no pasará nada", dice. "Por eso invertir en capacidad institucional y garantizar condiciones de vida decentes para la población son los dos temas más importantes", señala.

**Siria: 188.000 millones de euros y sanciones persistentes**

Uno de los casos más comentados el año pasado fue Siria, que después de una década de guerra civil vio la caída del régimen de Bashar al Assad a finales de 2024 y el ascenso del nuevo gobierno de Ahmed al Sharaa, que ahora enfrenta la tarea titánica de reconstruir un país cuya reconstrucción el Banco Mundial estima que costará más de 188.000 millones de euros.

Tras el levantamiento de las sanciones estadounidenses, Siria ha anunciado acuerdos de inversión por un valor aproximado de 54.000 millones de dólares en sectores como energía, aviación, puertos y telecomunicaciones, según el sitio web Riyalpolitik, que destaca el interés de empresas de Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, así como capital saudí.

Pero muchos de estos compromisos de inversión aún no se han materializado en medio de un contexto económico adverso agravado por obstáculos como que Washington mantiene a Siria en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, lo que conlleva sanciones. Otros riesgos que trabajan en su contra incluyen la falta de transparencia, el futuro político del nuevo régimen y los repetidos ataques israelíes.

**Líbano: 11.400 millones y bombardeos continuos**

En Líbano, la elección en 2025 de Joseph Aoun como presidente y Nawaf Salam como primer ministro fue recibida como un giro reformista después de años de vacío político y la destrucción infligida por Israel en el país, cuyas necesidades de reconstrucción se estiman en casi 11.400 millones de dólares concentrados en el sur y los suburbios del sur de la capital, Beirut.

Sin embargo, la renovada campaña de bombardeos israelíes y su ocupación y destrucción de una amplia área del sur de Líbano está causando daños aún mayores en el país y ha detenido abruptamente cualquier impulso de reconstrucción en un país que ya enfrentaba barreras severas como un sistema bancario técnicamente insolvente, fallas regulatorias y corrupción arraigada.

**Sudán: 992.000 millones y el colapso estatal**

Más allá del Mediterráneo oriental, Sudán ha estado sumido durante más de tres años en una guerra civil que ha causado la mayor crisis humanitaria del mundo, fracturado el país y dejado su estado al borde del colapso. Aunque el conflicto continúa, las estimaciones iniciales y generales de las autoridades ya valoran la reconstrucción en aproximadamente 992.000 millones de dólares.

Las perspectivas de paz, sin embargo, son muy remotas y el país permanece dividido en dos zonas cada vez más aisladas política e institucionalmente. Además, una economía destrozada, grandes desafíos logísticos, inmensas necesidades de reconstrucción y un apoyo internacional insignificante significan que sus opciones de recuperación son muy limitadas.

**Libia: 190.000 millones y megaproyectos opacos**

En la vecina Libia, donde dos gobiernos rivales coexisten junto a innumerables grupos armados en un equilibrio de poder muy precario, el Banco Mundial estimó las necesidades de reconstrucción en aproximadamente 190.000 millones de dólares hace una década, aunque desde entonces ha habido más ciclos de hostilidades y desastres devastadores como el ciclón de 2023.

Aprovechando el alto el fuego vigente y los acuerdos entre sus respectivas élites cleptocratas, las autoridades libias occidentales y orientales han impulsado en los últimos años megaproyectos de infraestructura opacos por valor de miles de millones de euros que han beneficiado a empresas de Egipto, Turquía y los Emiratos, así como de Rusia, Europa y Estados Unidos.

Este uso político de la reconstrucción, sin embargo, deja de lado las necesidades de las personas. "La reconstrucción no es un fin en sí misma y no es una oportunidad para la inversión inmobiliaria; es para que las sociedades puedan reconstruirse y recuperar el control sobre su futuro", argumenta Al Dardari. "Los pueblos de la región no deberían ser espectadores de lo que sucede durante la reconstrucción; deberían ser dueños y participar en el proceso", insta.

**Yemen: 19.000 millones y atención internacional escasa**

En Yemen, años de guerra, intervenciones militares extranjeras y fragmentación interna han dañado o destruido más de un tercio de la red educativa, el 40% de las instalaciones de salud, infraestructura de vivienda y saneamiento, y la mitad de las instalaciones energéticas, según una evaluación del Banco Mundial de 2020 que estimó la reconstrucción más básica en 19.000 millones de dólares.

Como en los casos anteriores, las perspectivas de paz y reunificación en Yemen, donde tampoco existe un estado viable a nivel nacional, siguen siendo muy remotas. Además, la escasa atención internacional que recibe hace que su horizonte de reconstrucción sea muy incierto.

**El desafío institucional y financiero**

En este contexto, Al Dardari argumenta que "no hay escasez de dinero en la región" y señala que los depósitos solo en bancos comerciales árabes ascienden a 4 billones de dólares. "El desafío no es la falta de dinero", dice, "la pregunta es si tenemos las estructuras institucionales, regulaciones y clima de inversión adecuados para atraer parte de ese capital".

"La estabilidad y seguridad regionales se verán afectadas si dejamos a decenas de millones de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza, desplazadas y sin esperanza", advierte. "Cada día que pasa sin comenzar ese proceso de reconstrucción significa retrasar la recuperación de la sociedad como una entidad funcional y cohesionada", añade.

La situación actual presenta un panorama donde la reconstrucción de Oriente Medio enfrenta obstáculos múltiples: la falta de claridad sobre quién debe liderar los procesos, la ausencia de capacidad institucional en los países afectados, la escasez de financiamiento internacional tras el daño a las economías del Golfo, la continuación de conflictos activos en varios territorios, y la persistencia de sanciones y barreras políticas que dificultan la inversión extranjera.

La reconstrucción no solo implica reparar edificios e infraestructura física, sino también restaurar la capacidad de los estados para funcionar, crear instituciones transparentes y responsables, y garantizar que los recursos lleguen a las poblaciones afectadas en lugar de enriquecer a élites corruptas. Sin estos elementos fundamentales, incluso con financiamiento abundante, la recuperación real de estas sociedades seguirá siendo una meta inalcanzable.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL
ColGlobal
Reconstrucción de Oriente Medio requiere más de 1,5 billones de dólares mientras países del Golfo priorizan su propia recuperación
Internacional

Reconstrucción de Oriente Medio requiere más de 1,5 billones de dólares mientras países del Golfo priorizan su propia recuperación

La reconstrucción de Gaza, Siria, Líbano, Sudán, Libia y Yemen necesita más de 1,5 billones de dólares según estimaciones conservadoras, pero la capacidad de financiamiento se ha visto gravemente comprometida tras la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero de 2026, que provocó ataques iraníes a las monarquías del Golfo Pérsico y daños a su infraestructura energética valorados entre 35.000 y 60.000 millones de dólares, según reporta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

4 jul 2026
Tamaño de texto

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el 19 de febrero de 2026 en Washington la creación de la Junta de Paz, una organización fundada por él mismo para supervisar el alto el fuego y la reconstrucción de Gaza, según reportó en ese momento. Durante la ceremonia, que contó con representantes de casi 50 países, Trump declaró que había asegurado 7.000 millones de dólares aportados por miembros de la Junta, incluidos varios estados del Golfo, para comenzar la reconstrucción de la Franja de Gaza.

Sin embargo, una semana después lanzó junto con Israel una ofensiva militar contra Irán, que respondió atacando a las monarquías árabes del Golfo Pérsico. Las reparaciones a las industrias energéticas de esos países, que forman la columna vertebral de sus economías, podrían costar entre 35.000 y 60.000 millones de dólares, según la fuente.

"La guerra contra Irán ha empeorado aún más la situación porque los países del Golfo se centrarán en su propia recuperación económica", predice el académico suizo-sirio Joseph Daher. "Pero aunque la guerra ha empeorado estas condiciones, no es la única razón", advierte.

La capacidad de las monarquías del Golfo para financiar simultáneamente la mayor parte de la reconstrucción en otras partes de Oriente Medio, como muchos esperaban, es ahora altamente incierta, lo que apunta a un panorama regional sombrío en medio de una paz de papel.

**Costos astronómicos en toda la región**

Desde Gaza hasta Sudán, desde Libia hasta Yemen, y desde Siria hasta Líbano, las estimaciones más conservadoras sitúan el costo combinado de la reconstrucción en más de 1,5 billones de dólares, según el análisis. En esos países, gran parte de la infraestructura básica está en ruinas, incluidos hospitales, escuelas, viviendas y redes de electricidad y agua. Pero su capacidad de recuperación es extremadamente limitada.

"Es una situación compleja", dice Abdallah al Dardari, director de la oficina regional para estados árabes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "Ya sea que se mire el valor de lo que ha sido destruido o el costo de la reconstrucción, la cifra va a ser enorme", añade.

**Gaza: 70.000 millones y múltiples planes contradictorios**

En el caso de Gaza, se estima que más del 80% de las estructuras están dañadas o destruidas por Israel, y su reconstrucción está valorada en alrededor de 70.000 millones de dólares, según la fuente. Sin embargo, a pesar de los compromisos de fondos como el anuncio de Trump en febrero, sigue sin estar claro quién debería liderar el proceso.

Esta brecha de gobernanza se hace especialmente evidente en la superposición de al menos cuatro planes de reconstrucción, incluido el proyecto distópico estadounidense de una Riviera de Oriente Medio, otro redactado por Egipto, un tercero promovido por la Autoridad Nacional Palestina y un plan final propuesto por Israel en las áreas de Gaza que continúa ocupando.

"Una de las principales partes responsables de esta situación es Israel, por lo que también debería pagar por esta destrucción", argumenta Daher. "Soy muy crítico con las políticas económicas de las élites gobernantes de la región, pero debemos incluir todas las responsabilidades", añade.

Para Al Dardari, otro punto clave es la falta de capacidad institucional de los países afectados. "Incluso si hubiera un billón de dólares disponible, sin instituciones capaces de gestionarlo no pasará nada", dice. "Por eso invertir en capacidad institucional y garantizar condiciones de vida decentes para la población son los dos temas más importantes", señala.

**Siria: 188.000 millones de euros y sanciones persistentes**

Uno de los casos más comentados el año pasado fue Siria, que después de una década de guerra civil vio la caída del régimen de Bashar al Assad a finales de 2024 y el ascenso del nuevo gobierno de Ahmed al Sharaa, que ahora enfrenta la tarea titánica de reconstruir un país cuya reconstrucción el Banco Mundial estima que costará más de 188.000 millones de euros.

Tras el levantamiento de las sanciones estadounidenses, Siria ha anunciado acuerdos de inversión por un valor aproximado de 54.000 millones de dólares en sectores como energía, aviación, puertos y telecomunicaciones, según el sitio web Riyalpolitik, que destaca el interés de empresas de Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, así como capital saudí.

Pero muchos de estos compromisos de inversión aún no se han materializado en medio de un contexto económico adverso agravado por obstáculos como que Washington mantiene a Siria en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, lo que conlleva sanciones. Otros riesgos que trabajan en su contra incluyen la falta de transparencia, el futuro político del nuevo régimen y los repetidos ataques israelíes.

**Líbano: 11.400 millones y bombardeos continuos**

En Líbano, la elección en 2025 de Joseph Aoun como presidente y Nawaf Salam como primer ministro fue recibida como un giro reformista después de años de vacío político y la destrucción infligida por Israel en el país, cuyas necesidades de reconstrucción se estiman en casi 11.400 millones de dólares concentrados en el sur y los suburbios del sur de la capital, Beirut.

Sin embargo, la renovada campaña de bombardeos israelíes y su ocupación y destrucción de una amplia área del sur de Líbano está causando daños aún mayores en el país y ha detenido abruptamente cualquier impulso de reconstrucción en un país que ya enfrentaba barreras severas como un sistema bancario técnicamente insolvente, fallas regulatorias y corrupción arraigada.

**Sudán: 992.000 millones y el colapso estatal**

Más allá del Mediterráneo oriental, Sudán ha estado sumido durante más de tres años en una guerra civil que ha causado la mayor crisis humanitaria del mundo, fracturado el país y dejado su estado al borde del colapso. Aunque el conflicto continúa, las estimaciones iniciales y generales de las autoridades ya valoran la reconstrucción en aproximadamente 992.000 millones de dólares.

Las perspectivas de paz, sin embargo, son muy remotas y el país permanece dividido en dos zonas cada vez más aisladas política e institucionalmente. Además, una economía destrozada, grandes desafíos logísticos, inmensas necesidades de reconstrucción y un apoyo internacional insignificante significan que sus opciones de recuperación son muy limitadas.

**Libia: 190.000 millones y megaproyectos opacos**

En la vecina Libia, donde dos gobiernos rivales coexisten junto a innumerables grupos armados en un equilibrio de poder muy precario, el Banco Mundial estimó las necesidades de reconstrucción en aproximadamente 190.000 millones de dólares hace una década, aunque desde entonces ha habido más ciclos de hostilidades y desastres devastadores como el ciclón de 2023.

Aprovechando el alto el fuego vigente y los acuerdos entre sus respectivas élites cleptocratas, las autoridades libias occidentales y orientales han impulsado en los últimos años megaproyectos de infraestructura opacos por valor de miles de millones de euros que han beneficiado a empresas de Egipto, Turquía y los Emiratos, así como de Rusia, Europa y Estados Unidos.

Este uso político de la reconstrucción, sin embargo, deja de lado las necesidades de las personas. "La reconstrucción no es un fin en sí misma y no es una oportunidad para la inversión inmobiliaria; es para que las sociedades puedan reconstruirse y recuperar el control sobre su futuro", argumenta Al Dardari. "Los pueblos de la región no deberían ser espectadores de lo que sucede durante la reconstrucción; deberían ser dueños y participar en el proceso", insta.

**Yemen: 19.000 millones y atención internacional escasa**

En Yemen, años de guerra, intervenciones militares extranjeras y fragmentación interna han dañado o destruido más de un tercio de la red educativa, el 40% de las instalaciones de salud, infraestructura de vivienda y saneamiento, y la mitad de las instalaciones energéticas, según una evaluación del Banco Mundial de 2020 que estimó la reconstrucción más básica en 19.000 millones de dólares.

Como en los casos anteriores, las perspectivas de paz y reunificación en Yemen, donde tampoco existe un estado viable a nivel nacional, siguen siendo muy remotas. Además, la escasa atención internacional que recibe hace que su horizonte de reconstrucción sea muy incierto.

**El desafío institucional y financiero**

En este contexto, Al Dardari argumenta que "no hay escasez de dinero en la región" y señala que los depósitos solo en bancos comerciales árabes ascienden a 4 billones de dólares. "El desafío no es la falta de dinero", dice, "la pregunta es si tenemos las estructuras institucionales, regulaciones y clima de inversión adecuados para atraer parte de ese capital".

"La estabilidad y seguridad regionales se verán afectadas si dejamos a decenas de millones de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza, desplazadas y sin esperanza", advierte. "Cada día que pasa sin comenzar ese proceso de reconstrucción significa retrasar la recuperación de la sociedad como una entidad funcional y cohesionada", añade.

La situación actual presenta un panorama donde la reconstrucción de Oriente Medio enfrenta obstáculos múltiples: la falta de claridad sobre quién debe liderar los procesos, la ausencia de capacidad institucional en los países afectados, la escasez de financiamiento internacional tras el daño a las economías del Golfo, la continuación de conflictos activos en varios territorios, y la persistencia de sanciones y barreras políticas que dificultan la inversión extranjera.

La reconstrucción no solo implica reparar edificios e infraestructura física, sino también restaurar la capacidad de los estados para funcionar, crear instituciones transparentes y responsables, y garantizar que los recursos lleguen a las poblaciones afectadas en lugar de enriquecer a élites corruptas. Sin estos elementos fundamentales, incluso con financiamiento abundante, la recuperación real de estas sociedades seguirá siendo una meta inalcanzable.

FUENTES
SIGUE LEYENDO