Tecnología

Redes sociales inundadas de bulos sobre alimentos generados con inteligencia artificial hiperrealista

Cientos de perfiles falsos en Instagram, TikTok, Facebook y X distribuyen videos de personas que no existen ofreciendo consejos sobre alimentación y salud que son completamente falsos. Estos contenidos, generados íntegramente con inteligencia artificial, acumulan decenas de millones de visualizaciones y miles de comentarios de usuarios preocupados que desconocen que están siendo engañados. El fenómeno, conocido como "AI slop", representa un cambio fundamental en la capacidad de producir desinformación a escala industrial sin necesidad de intervención humana significativa.

TECNOLOGÍA22 JUL 2026

Los videos siguen un patrón idéntico. Un anciano de aspecto entrañable llamado Paco del Campo ofrece un consejo sobre cómo detectar si el pescado está fresco: "Si has comprado pescado en el mercado, mételo en agua. Si se hunde, está fresco; si flota, está malo". El video ha sido visto más de 25 millones de personas. Pero Paco del Campo no existe. Es un personaje creado completamente con inteligencia artificial.

Según el análisis realizado por El País, este no es un caso aislado. En las últimas semanas han proliferado videos prácticamente idénticos que acumulan millones de reproducciones. Otros personajes ficticios incluyen a Eduardo, presentado como "experto en salud holística y dietista", quien advierte sobre la supuesta peligrosidad del panga, la tilapia y el salmón en un video que comienza: "Nunca comas estos tres pescados si no quieres morir mañana…". También está Sofía, una mujer que comparte "métodos sobre salud holística" y advierte sobre el peligro de los pesticidas en las manzanas. Un tercer ejemplo es Manuel del Campo, un anciano con aspecto amish, que muestra dos trozos de salmón en el asfalto de un aparcamiento de supermercado: uno repleto de hormigas porque supuestamente es salvaje, y otro libre de insectos porque es de piscifactoría y "está cargado de tóxicos".

Todos estos videos acumulan millones de visitas, miles de "me gusta" y cientos de comentarios de personas genuinamente preocupadas por su salud y alimentación. Sin embargo, la mayoría desconoce dos hechos fundamentales: que los mensajes son falsos y que los personajes ni siquiera existen.

**La clonación industrial de contenido falso**

Lo más inquietante es que estos personajes no son únicos. Si se realiza una búsqueda en los perfiles que publican estos videos, se encuentran versiones prácticamente idénticas de los mismos contenidos, con la misma escenografía y exactamente los mismos mensajes, palabra por palabra. El video sobre los tres pescados, el de las manzanas, el de los salmones, se repiten en múltiples cuentas.

Más allá de esto, existen cientos de variantes, quizá miles, con la misma escenografía e idéntico mensaje, pero con distintos protagonistas: de diferentes edades, ocupaciones, nacionalidades, etnias, religiones e idiomas. Hay ancianas afables, monjes tibetanos, granjeras, médicos, chamanes. Todos diseñados a medida y adaptados a diferentes públicos para despertar empatía y ganarse la confianza de los espectadores.

Todos estos perfiles siguen la misma fórmula: nombres relacionados con la salud (sanador, natural, holístico, bienestar), videos impactantes sobre temas cotidianos y guiones construidos expresamente para despertar emociones.

El análisis de 150 perfiles de Instagram con estas características reveló que acumulan en conjunto más de 23 millones de seguidores. El 75% de estos perfiles publica en inglés, el 20% en español y el 5% restante en otros idiomas como francés, alemán o ruso. Sin embargo, existen muchos más perfiles en Instagram y también en otras plataformas como TikTok, X y Facebook.

**El fenómeno del "AI slop" y la automatización de la desinformación**

Este tipo de videos se enmarca dentro de un fenómeno más amplio conocido como "AI slop", un término coloquial que describe la avalancha de contenidos de baja calidad generados con inteligencia artificial. En muchos casos, el objetivo es captar millones de visualizaciones para monetizar la atención de los usuarios o dirigirlos hacia productos, cursos o libros electrónicos.

Pero detrás de esto hay algo más importante que unos cuantos videos virales: un cambio fundamental de paradigma. Gracias a la IA, los bulos ahora se pueden producir a escala industrial prácticamente sin necesidad de tiempo, esfuerzo ni grandes conocimientos técnicos. De hecho, ya existen cuentas de IA prácticamente autónomas, bautizadas por algunos investigadores como "agentic AI account", capaces de generar contenido de forma automatizada.

Estas cuentas autónomas detectan los temas de salud o alimentación que más interés despiertan en cada momento, generan un guion, crean videos adaptados a cada uno de los perfiles mencionados, publican el contenido, analizan las publicaciones que obtienen mejores resultados y repiten las fórmulas que funcionan. Ni siquiera es necesario que una persona produzca cada video. El papel humano puede limitarse a poner en marcha el sistema y supervisarlo.

**El quiebre de la confianza en la evidencia visual**

Hay un segundo cambio, aún más profundo: ya no podemos confiar en lo que vemos. Durante más de un siglo, la fotografía y después el video fueron considerados prueba fiable de la realidad. Si algo se veía con los propios ojos, tenía que ser verdad.

La inteligencia artificial generativa ha roto ese vínculo fundamental entre imagen y realidad porque es capaz de producir de forma hiperrealista personas que no existen en escenarios que no son reales. En muchos casos todavía hay detalles que permiten detectar a simple vista que han sido generadas con IA, como movimientos poco naturales o iluminación poco realista. Pero es muy probable que en un futuro cercano esas imágenes sean prácticamente indistinguibles de la realidad.

**Las amenazas concretas de la desinformación sobre salud**

Este fenómeno supone una amenaza multidimensional. La avalancha de bulos transmite ideas sobre alimentación y salud que no son ciertas, lo que puede condicionar el comportamiento y las elecciones alimentarias de millones de personas.

Algunos bulos son prácticamente inofensivos, como el que afirma que el sabor de los pimientos está relacionado con el número de protuberancias que tiene en la base. Pero otros son mucho más peligrosos, como los que afirman que se pueden curar enfermedades graves comiendo fruta con miel.

Estos bulos no solo pueden comprometer la salud individual, sino también el bolsillo de los consumidores. Muchos de los perfiles analizados venden libros electrónicos con remedios "naturales" tan falsos como los que recogen en sus videos, probablemente elaborados también con IA.

Las consecuencias no se limitan al ámbito personal. Este tipo de bulos puede comprometer la salud pública y la reputación o supervivencia de un producto, una empresa o un sector completo. Pueden ir aún más allá: si estos videos se centraran en cuestiones directamente relacionadas con la política, podrían condicionar resultados electorales.

**La ineficacia de los mecanismos de control**

Detectar estos bulos es complicado, especialmente sin conocimientos específicos sobre los temas que tratan. Pero la tarea se complica exponencialmente porque el uso de imágenes hiperrealistas los hace más creíbles.

También se complica enormemente la tarea de desmentirlos. Siempre ha sido costoso porque requiere mucho más tiempo y esfuerzo que el necesario para crearlos. Pero ahora que se producen a escala industrial, se convierte en una misión casi imposible.

Los mecanismos de moderación de las redes sociales no están siendo eficaces para evitar la proliferación de este tipo de publicaciones ni obligan a mostrar claramente que han sido generados con IA. De hecho, algunos de estos perfiles cuentan con un sello de verificación, lo que añade una capa adicional de credibilidad falsa.

**Recomendaciones para identificar contenido falso**

En la era de la IA generativa, los ojos ya no bastan para distinguir la realidad de la ficción. Antes de compartir un video, conviene afinar el sentido crítico: comprobar quién lo publica, qué pruebas aporta y si la información está respaldada por fuentes fiables. En caso de duda, es útil recordar que si un mensaje es demasiado bonito o demasiado terrible como para parecer verdad, lo más probable es que no lo sea.

Este fenómeno representa un desafío sin precedentes para la integridad de la información en línea y la salud pública global, en un momento en que la capacidad de producir desinformación ha alcanzado un nivel de sofisticación y escala que supera significativamente la capacidad de las plataformas y los usuarios para identificarla y contrarrestarla.

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Redes sociales inundadas de bulos sobre alimentos generados con inteligencia artificial hiperrealista

Cientos de perfiles falsos en Instagram, TikTok, Facebook y X distribuyen videos de personas que no existen ofreciendo consejos sobre alimentación y salud que son completamente falsos. Estos contenidos, generados íntegramente con inteligencia artificial, acumulan decenas de millones de visualizaciones y miles de comentarios de usuarios preocupados que desconocen que están siendo engañados. El fenómeno, conocido como "AI slop", representa un cambio fundamental en la capacidad de producir desinformación a escala industrial sin necesidad de intervención humana significativa.

22 jul 2026
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Los videos siguen un patrón idéntico. Un anciano de aspecto entrañable llamado Paco del Campo ofrece un consejo sobre cómo detectar si el pescado está fresco: "Si has comprado pescado en el mercado, mételo en agua. Si se hunde, está fresco; si flota, está malo". El video ha sido visto más de 25 millones de personas. Pero Paco del Campo no existe. Es un personaje creado completamente con inteligencia artificial.

Según el análisis realizado por El País, este no es un caso aislado. En las últimas semanas han proliferado videos prácticamente idénticos que acumulan millones de reproducciones. Otros personajes ficticios incluyen a Eduardo, presentado como "experto en salud holística y dietista", quien advierte sobre la supuesta peligrosidad del panga, la tilapia y el salmón en un video que comienza: "Nunca comas estos tres pescados si no quieres morir mañana…". También está Sofía, una mujer que comparte "métodos sobre salud holística" y advierte sobre el peligro de los pesticidas en las manzanas. Un tercer ejemplo es Manuel del Campo, un anciano con aspecto amish, que muestra dos trozos de salmón en el asfalto de un aparcamiento de supermercado: uno repleto de hormigas porque supuestamente es salvaje, y otro libre de insectos porque es de piscifactoría y "está cargado de tóxicos".

Todos estos videos acumulan millones de visitas, miles de "me gusta" y cientos de comentarios de personas genuinamente preocupadas por su salud y alimentación. Sin embargo, la mayoría desconoce dos hechos fundamentales: que los mensajes son falsos y que los personajes ni siquiera existen.

**La clonación industrial de contenido falso**

Lo más inquietante es que estos personajes no son únicos. Si se realiza una búsqueda en los perfiles que publican estos videos, se encuentran versiones prácticamente idénticas de los mismos contenidos, con la misma escenografía y exactamente los mismos mensajes, palabra por palabra. El video sobre los tres pescados, el de las manzanas, el de los salmones, se repiten en múltiples cuentas.

Más allá de esto, existen cientos de variantes, quizá miles, con la misma escenografía e idéntico mensaje, pero con distintos protagonistas: de diferentes edades, ocupaciones, nacionalidades, etnias, religiones e idiomas. Hay ancianas afables, monjes tibetanos, granjeras, médicos, chamanes. Todos diseñados a medida y adaptados a diferentes públicos para despertar empatía y ganarse la confianza de los espectadores.

Todos estos perfiles siguen la misma fórmula: nombres relacionados con la salud (sanador, natural, holístico, bienestar), videos impactantes sobre temas cotidianos y guiones construidos expresamente para despertar emociones.

El análisis de 150 perfiles de Instagram con estas características reveló que acumulan en conjunto más de 23 millones de seguidores. El 75% de estos perfiles publica en inglés, el 20% en español y el 5% restante en otros idiomas como francés, alemán o ruso. Sin embargo, existen muchos más perfiles en Instagram y también en otras plataformas como TikTok, X y Facebook.

**El fenómeno del "AI slop" y la automatización de la desinformación**

Este tipo de videos se enmarca dentro de un fenómeno más amplio conocido como "AI slop", un término coloquial que describe la avalancha de contenidos de baja calidad generados con inteligencia artificial. En muchos casos, el objetivo es captar millones de visualizaciones para monetizar la atención de los usuarios o dirigirlos hacia productos, cursos o libros electrónicos.

Pero detrás de esto hay algo más importante que unos cuantos videos virales: un cambio fundamental de paradigma. Gracias a la IA, los bulos ahora se pueden producir a escala industrial prácticamente sin necesidad de tiempo, esfuerzo ni grandes conocimientos técnicos. De hecho, ya existen cuentas de IA prácticamente autónomas, bautizadas por algunos investigadores como "agentic AI account", capaces de generar contenido de forma automatizada.

Estas cuentas autónomas detectan los temas de salud o alimentación que más interés despiertan en cada momento, generan un guion, crean videos adaptados a cada uno de los perfiles mencionados, publican el contenido, analizan las publicaciones que obtienen mejores resultados y repiten las fórmulas que funcionan. Ni siquiera es necesario que una persona produzca cada video. El papel humano puede limitarse a poner en marcha el sistema y supervisarlo.

**El quiebre de la confianza en la evidencia visual**

Hay un segundo cambio, aún más profundo: ya no podemos confiar en lo que vemos. Durante más de un siglo, la fotografía y después el video fueron considerados prueba fiable de la realidad. Si algo se veía con los propios ojos, tenía que ser verdad.

La inteligencia artificial generativa ha roto ese vínculo fundamental entre imagen y realidad porque es capaz de producir de forma hiperrealista personas que no existen en escenarios que no son reales. En muchos casos todavía hay detalles que permiten detectar a simple vista que han sido generadas con IA, como movimientos poco naturales o iluminación poco realista. Pero es muy probable que en un futuro cercano esas imágenes sean prácticamente indistinguibles de la realidad.

**Las amenazas concretas de la desinformación sobre salud**

Este fenómeno supone una amenaza multidimensional. La avalancha de bulos transmite ideas sobre alimentación y salud que no son ciertas, lo que puede condicionar el comportamiento y las elecciones alimentarias de millones de personas.

Algunos bulos son prácticamente inofensivos, como el que afirma que el sabor de los pimientos está relacionado con el número de protuberancias que tiene en la base. Pero otros son mucho más peligrosos, como los que afirman que se pueden curar enfermedades graves comiendo fruta con miel.

Estos bulos no solo pueden comprometer la salud individual, sino también el bolsillo de los consumidores. Muchos de los perfiles analizados venden libros electrónicos con remedios "naturales" tan falsos como los que recogen en sus videos, probablemente elaborados también con IA.

Las consecuencias no se limitan al ámbito personal. Este tipo de bulos puede comprometer la salud pública y la reputación o supervivencia de un producto, una empresa o un sector completo. Pueden ir aún más allá: si estos videos se centraran en cuestiones directamente relacionadas con la política, podrían condicionar resultados electorales.

**La ineficacia de los mecanismos de control**

Detectar estos bulos es complicado, especialmente sin conocimientos específicos sobre los temas que tratan. Pero la tarea se complica exponencialmente porque el uso de imágenes hiperrealistas los hace más creíbles.

También se complica enormemente la tarea de desmentirlos. Siempre ha sido costoso porque requiere mucho más tiempo y esfuerzo que el necesario para crearlos. Pero ahora que se producen a escala industrial, se convierte en una misión casi imposible.

Los mecanismos de moderación de las redes sociales no están siendo eficaces para evitar la proliferación de este tipo de publicaciones ni obligan a mostrar claramente que han sido generados con IA. De hecho, algunos de estos perfiles cuentan con un sello de verificación, lo que añade una capa adicional de credibilidad falsa.

**Recomendaciones para identificar contenido falso**

En la era de la IA generativa, los ojos ya no bastan para distinguir la realidad de la ficción. Antes de compartir un video, conviene afinar el sentido crítico: comprobar quién lo publica, qué pruebas aporta y si la información está respaldada por fuentes fiables. En caso de duda, es útil recordar que si un mensaje es demasiado bonito o demasiado terrible como para parecer verdad, lo más probable es que no lo sea.

Este fenómeno representa un desafío sin precedentes para la integridad de la información en línea y la salud pública global, en un momento en que la capacidad de producir desinformación ha alcanzado un nivel de sofisticación y escala que supera significativamente la capacidad de las plataformas y los usuarios para identificarla y contrarrestarla.

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