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Régimen militar de Birmania amplía prohibición de toallas sanitarias alegando uso por rebeldes

El régimen militar de Birmania está expandiendo su prohibición sobre la distribución de productos menstruales, alegando que son utilizados para tratar a combatientes de la resistencia heridos, según activistas locales. La medida, que comenzó en agosto de 2025 en ciertas áreas controladas por fuerzas de oposición, se ha ampliado este año como parte de una estrategia militar conocida como 'cuatro cortes', diseñada para privar a los insurgentes de suministros básicos.

INTERNACIONAL20 ABR 2026

La prohibición afecta directamente a millones de mujeres en un país sumido en guerra civil desde 2021, cuando el ejército derrocó al gobierno democrático y lanzó una represión violenta contra disidentes. Según Thinzar Shunlei Yi, directora de Sisters2Sisters, un colectivo de derechos de las mujeres que apoya a combatientes, el ejército justifica la medida afirmando que 'los productos menstruales son utilizados por la Fuerza de Defensa del Pueblo con fines médicos y como soporte para sus pies y botas para absorber sudor y sangre'.

No ha habido comunicación oficial del gobierno militar sobre esta prohibición, pero el bloqueo comenzó en agosto en determinadas zonas donde las fuerzas de oposición tienen control, según activistas. El transporte de toallas sanitarias a través del puente que conecta Sagaing con Mandalay, la segunda ciudad más grande de Birmania, está completamente prohibido.

La prohibición se ha expandido durante 2026 y probablemente es más generalizada de lo que muchas personas piensan, dijo Thinzar Shunlei Yi, debido al tabú que rodea hablar sobre la menstruación en el país.

Meredith Bunn, fundadora de la organización benéfica de ayuda médica Skills for Humanity, rechazó categóricamente la justificación militar. 'Cualquiera que haya trabajado en medicina de combate sabe que las toallas sanitarias no pueden usarse para tratar heridas de bala o incluso laceraciones', dijo Bunn. 'Una toalla sanitaria no se mantendría en su lugar, no absorbería suficiente sangre y no mantendría el área limpia', añadió, culpando la prohibición a 'tontos completamente ignorantes y misóginos dentro del ejército'.

La medida forma parte de una estrategia militar más amplia conocida como 'cuatro cortes', diseñada para privar a los insurgentes de suministros básicos. El fuego de artillería, la quema de municipios y los arrestos arbitrarios se han vuelto comunes en los años transcurridos desde el golpe de estado.

Henriette Ceyrac, quien fundó una organización de educación sobre la menstruación llamada Pan Ka Lay en Birmania antes de que fuera forzada a cerrar hace algunos años, explicó que las mujeres están teniendo que usar alternativas inseguras como trapos, hojas o papel de periódico, lo que las expone a enfermedades. 'Puede causar infecciones del tracto urinario, infecciones del tracto reproductivo; simplemente mucha incomodidad y dolor', dijo.

Alternativamente, las mujeres recurren al mercado clandestino donde los precios se han triplicado de 3.000 kyats (aproximadamente 1 libra esterlina) por paquete a 9.000 kyats, según Thinzar Shunlei Yi. El salario mínimo diario en Birmania es de 7.800 kyats, lo que significa que un paquete de toallas sanitarias ahora cuesta más que el salario de un día completo.

En un país donde el sistema de salud ha colapsado, la atención médica es difícil de encontrar. Thinzar Shunlei Yi dijo que Sisters2Sisters recibe regularmente solicitudes de antibióticos para tratar infecciones del tracto urinario. Las mujeres están incómodas, angustiadas y a veces optan por quedarse en casa durante su período en lugar de participar en 'actividades políticas', añadió.

Eso probablemente sea la intención del régimen, dijo Ceyrac. 'Tiene sentido en realidad que el ejército quiera restringir aún más el movimiento de las mujeres. Es básicamente violencia de género', afirmó.

Bunn cree que es una táctica militar diseñada para atacar a las combatientes, controlar a los civiles y victimizar a quienes están en campos de desplazados. Más de 3,5 millones de personas se han visto obligadas a buscar refugio en campamentos temporales desde 2021, según la fuente.

Las organizaciones sobre el terreno están trabajando para distribuir toallas reutilizables, pero sin acceso a agua para lavar, incluso estas pueden causar problemas de salud. 'La falta de equipos menstruales y áreas para lavarlos adecuadamente puede causar infecciones, irritación, infecciones del tracto urinario y peor, razón por la cual, hasta que se volvió absolutamente necesario, los productos menstruales desechables eran preferibles', dijo Bunn.

Los productos menstruales alternativos como copas y tampones son raros en Birmania. Ceyrac explicó: 'Está mal visto que una mujer busque información y sea conocedora sobre estas cosas'. Todo el proceso de la menstruación se considera vergonzoso, dijo, y se alienta a las mujeres a ocultar cualquier evidencia de ello.

Thinzar Shunlei Yi dijo que grupos locales han alertado a las Naciones Unidas sobre la situación en Birmania, calificando la prohibición de un producto tan básico como 'una violación de los derechos humanos'.

La prohibición representa una nueva dimensión en el conflicto birmano, utilizando necesidades básicas de salud femenina como arma de guerra. Con el sistema de salud colapsado, millones de mujeres enfrentan no solo la violencia del conflicto armado, sino también riesgos sanitarios evitables que el régimen militar está deliberadamente exacerbando mediante esta política.

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Régimen militar de Birmania amplía prohibición de toallas sanitarias alegando uso por rebeldes

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20 abr 2026
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La prohibición afecta directamente a millones de mujeres en un país sumido en guerra civil desde 2021, cuando el ejército derrocó al gobierno democrático y lanzó una represión violenta contra disidentes. Según Thinzar Shunlei Yi, directora de Sisters2Sisters, un colectivo de derechos de las mujeres que apoya a combatientes, el ejército justifica la medida afirmando que 'los productos menstruales son utilizados por la Fuerza de Defensa del Pueblo con fines médicos y como soporte para sus pies y botas para absorber sudor y sangre'.

No ha habido comunicación oficial del gobierno militar sobre esta prohibición, pero el bloqueo comenzó en agosto en determinadas zonas donde las fuerzas de oposición tienen control, según activistas. El transporte de toallas sanitarias a través del puente que conecta Sagaing con Mandalay, la segunda ciudad más grande de Birmania, está completamente prohibido.

La prohibición se ha expandido durante 2026 y probablemente es más generalizada de lo que muchas personas piensan, dijo Thinzar Shunlei Yi, debido al tabú que rodea hablar sobre la menstruación en el país.

Meredith Bunn, fundadora de la organización benéfica de ayuda médica Skills for Humanity, rechazó categóricamente la justificación militar. 'Cualquiera que haya trabajado en medicina de combate sabe que las toallas sanitarias no pueden usarse para tratar heridas de bala o incluso laceraciones', dijo Bunn. 'Una toalla sanitaria no se mantendría en su lugar, no absorbería suficiente sangre y no mantendría el área limpia', añadió, culpando la prohibición a 'tontos completamente ignorantes y misóginos dentro del ejército'.

La medida forma parte de una estrategia militar más amplia conocida como 'cuatro cortes', diseñada para privar a los insurgentes de suministros básicos. El fuego de artillería, la quema de municipios y los arrestos arbitrarios se han vuelto comunes en los años transcurridos desde el golpe de estado.

Henriette Ceyrac, quien fundó una organización de educación sobre la menstruación llamada Pan Ka Lay en Birmania antes de que fuera forzada a cerrar hace algunos años, explicó que las mujeres están teniendo que usar alternativas inseguras como trapos, hojas o papel de periódico, lo que las expone a enfermedades. 'Puede causar infecciones del tracto urinario, infecciones del tracto reproductivo; simplemente mucha incomodidad y dolor', dijo.

Alternativamente, las mujeres recurren al mercado clandestino donde los precios se han triplicado de 3.000 kyats (aproximadamente 1 libra esterlina) por paquete a 9.000 kyats, según Thinzar Shunlei Yi. El salario mínimo diario en Birmania es de 7.800 kyats, lo que significa que un paquete de toallas sanitarias ahora cuesta más que el salario de un día completo.

En un país donde el sistema de salud ha colapsado, la atención médica es difícil de encontrar. Thinzar Shunlei Yi dijo que Sisters2Sisters recibe regularmente solicitudes de antibióticos para tratar infecciones del tracto urinario. Las mujeres están incómodas, angustiadas y a veces optan por quedarse en casa durante su período en lugar de participar en 'actividades políticas', añadió.

Eso probablemente sea la intención del régimen, dijo Ceyrac. 'Tiene sentido en realidad que el ejército quiera restringir aún más el movimiento de las mujeres. Es básicamente violencia de género', afirmó.

Bunn cree que es una táctica militar diseñada para atacar a las combatientes, controlar a los civiles y victimizar a quienes están en campos de desplazados. Más de 3,5 millones de personas se han visto obligadas a buscar refugio en campamentos temporales desde 2021, según la fuente.

Las organizaciones sobre el terreno están trabajando para distribuir toallas reutilizables, pero sin acceso a agua para lavar, incluso estas pueden causar problemas de salud. 'La falta de equipos menstruales y áreas para lavarlos adecuadamente puede causar infecciones, irritación, infecciones del tracto urinario y peor, razón por la cual, hasta que se volvió absolutamente necesario, los productos menstruales desechables eran preferibles', dijo Bunn.

Los productos menstruales alternativos como copas y tampones son raros en Birmania. Ceyrac explicó: 'Está mal visto que una mujer busque información y sea conocedora sobre estas cosas'. Todo el proceso de la menstruación se considera vergonzoso, dijo, y se alienta a las mujeres a ocultar cualquier evidencia de ello.

Thinzar Shunlei Yi dijo que grupos locales han alertado a las Naciones Unidas sobre la situación en Birmania, calificando la prohibición de un producto tan básico como 'una violación de los derechos humanos'.

La prohibición representa una nueva dimensión en el conflicto birmano, utilizando necesidades básicas de salud femenina como arma de guerra. Con el sistema de salud colapsado, millones de mujeres enfrentan no solo la violencia del conflicto armado, sino también riesgos sanitarios evitables que el régimen militar está deliberadamente exacerbando mediante esta política.

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