El crecimiento económico del Reino Unido en mayo fue modesto pero significativo tras la contracción del mes anterior. Según la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), la economía creció un 0,1% en mayo, impulsada por la expansión del sector servicios, aunque esta ganancia fue parcialmente compensada por caídas en los sectores de producción y construcción.
Liz McKeown, directora de estadísticas económicas de la ONS, explicó que "la economía registró un crecimiento robusto en los tres meses hasta mayo, aunque el ritmo se desaceleró ligeramente ya que los dos últimos meses mostraron un panorama más débil". Agregó que "la programación informática y la publicidad lideraron el camino, mientras que la industria farmacéutica, frecuentemente volátil, también tuvo un buen desempeño".
El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha tenido un impacto significativo en la economía británica. Desde que las hostilidades se reanudaron entre ambas potencias la semana pasada, el precio del petróleo ha aumentado de aproximadamente 72 dólares por barril a 84 dólares, aunque sigue muy por debajo del pico de alrededor de 120 dólares registrado anteriormente en el año. La Oficina de Estadísticas Nacionales reportó que empresas en múltiples sectores han señalado el conflicto como factor que afecta su actividad, incluyendo algunas industrias manufactureras, empresas de hostelería, agencias de viajes y compañías de entretenimiento.
Los analistas económicos ofrecen perspectivas variadas sobre las implicaciones de estos datos. Fergus Jimenez-England, economista asociado del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, señaló que "los datos de hoy confirman que el crecimiento sigue siendo frágil. A medida que los precios de la energía suben nuevamente, todos los ojos están puestos en el nuevo primer ministro para entregar la estabilidad tan necesaria".
Yael Selfin, economista jefe de KPMG, advirtió sobre riesgos futuros: "El clima más cálido y la Copa Mundial podrían haber impulsado el gasto de los consumidores en junio y julio, pero esto 'puede no ser suficiente para compensar la debilidad en otras partes de la economía'. El aumento reciente en los precios de la energía, impulsado por un aumento en las tensiones en Oriente Medio, podría representar un riesgo para las perspectivas de crecimiento, con condiciones financieras también endureciéndose como resultado".
Paul Dales, economista jefe del Reino Unido en Capital Economics, ofreció una evaluación más optimista del contexto político: "El crecimiento en mayo 'no es un mal regalo de bienvenida para el primer ministro entrante Andy Burnham'. Pero con precios de energía más altos aún limitando los ingresos reales, no debería acostumbrarse a esto".
El gobierno británico ha respondido a los datos destacando su posición económica relativa. Un portavoz del Tesoro declaró: "Tenemos el plan económico correcto que ha puesto al Reino Unido en una posición mucho más fuerte que hace dos años con el crecimiento más rápido del G7 en el primer trimestre y la OCDE acordando que hemos restaurado la estabilidad".
Sin embargo, la oposición conservadora cuestiona esta narrativa. Sir Mel Stride, portavoz de asuntos económicos de la sombra conservadora, criticó duramente al gobierno: "Dos años de impuestos más altos han sofocado la economía, y ahora Andy Burnham quiere aún más impuestos para pagar más beneficios. Starmer y Reeves pueden estar en camino de salida pero el problema no es solo la canciller, es el Partido Laborista".
El contexto más amplio revela una economía británica que, aunque ha mostrado resiliencia ante los shocks externos, enfrenta desafíos estructurales. El crecimiento de tres meses hasta mayo fue descrito como "robusto" por la ONS, pero la desaceleración en los dos últimos meses sugiere que las presiones externas están comenzando a afectar la actividad económica. La combinación de precios de energía más altos, disrupciones en las cadenas de suministro y la transición de liderazgo político crea un entorno de incertidumbre que podría afectar las decisiones de inversión y gasto de empresas y consumidores.
Los analistas coinciden en que el nuevo primer ministro Andy Burnham hereda una economía que requiere atención inmediata. Aunque el crecimiento de mayo proporciona un punto de partida positivo, las presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Oriente Medio y el debilitamiento de los ingresos reales de los hogares británicos presentan desafíos significativos para mantener la trayectoria de crecimiento en los próximos meses.

