Reino Unido retrasa sanciones contra combustible ruso refinado en terceros países por crisis en estrecho de Ormuz
El gobierno británico ha decidido aplazar la implementación de sanciones que prohibirían la importación de diésel y combustible de aviación fabricados a partir de petróleo ruso en terceros países, según anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores este 20 de mayo de 2026. La medida responde al bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha provocado escasez de suministros y duplicado los precios del combustible de aviación en Europa.
El Reino Unido ha retrasado la entrada en vigor de nuevas sanciones contra productos petroleros rusos refinados en terceros países, en medio de preocupaciones sobre el suministro de combustible y el aumento de precios derivados del conflicto en Medio Oriente, según confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores británico.
El gobierno implementará ahora de forma "gradual" algunas de las nuevas sanciones durante los próximos meses debido al bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave, desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, según informó la BBC.
El plan original para prohibir la entrada al Reino Unido de productos petroleros derivados del crudo ruso, como el combustible de aviación y el diésel, procedentes de terceros países fue anunciado por primera vez como parte de un paquete de nuevas sanciones en octubre de 2025. Sin embargo, mientras algunas sanciones se impusieron este miércoles, la prohibición específica sobre combustible de aviación y diésel fabricados a partir de crudo ruso e importados a través de terceros países ha sido aplazada.
El Ministerio de Asuntos Exteriores negó que el cambio de política pudiera describirse como una "exención" de las sanciones destinadas a dañar la economía rusa, pero admitió que se requerían flexibilidades adicionales. El gobierno británico afirmó que ha emitido licencias "específicas" a corto plazo "dentro de la prohibición de importación de petróleo refinado para apoyar la flexibilidad en el suministro del Reino Unido y los mercados globales".
Según el gobierno, las normas se revisarán regularmente y "permitirán que la prohibición completa se implemente gradualmente sin causar inestabilidad" en medio del shock de suministro de combustible derivado del conflicto en Medio Oriente. Se entiende que el gobierno planea "implementar gradualmente" la prohibición en los próximos meses.
La dilución de las medidas planificadas permitirá efectivamente las importaciones de combustible de aviación desde India, que anteriormente era un proveedor clave para el Reino Unido y Europa. Una gran cantidad de crudo ruso también se refina en Turquía, según la información proporcionada.
El conflicto en Medio Oriente ha terminado efectivamente con el transporte de petróleo y gas natural licuado (GNL), así como otros productos esenciales. Más de la mitad del combustible de aviación de Europa se transporta a través del estrecho de Ormuz y, como resultado de la interrupción del suministro, los precios del combustible de aviación en Europa son casi el doble de lo que eran antes del inicio de la guerra, según datos del mercado.
A finales de febrero, antes de los primeros ataques aéreos estadounidenses e israelíes, el combustible de aviación se cotizaba a 831 dólares por tonelada en Europa. A principios de abril, había alcanzado los 1.838 dólares antes de comenzar a caer. Actualmente se sitúa en 1.375 dólares, según los datos proporcionados.
La medida anunciada este miércoles también incluye que el Reino Unido emitirá una prohibición sobre el transporte marítimo de GNL ruso y servicios relacionados, pero una licencia de tiempo limitado permitirá que esto continúe hasta el 1 de enero, según informó el gobierno.
La decisión británica ha generado reacciones encontradas. Vladyslav Vlasiuk, comisionado de sanciones de Ucrania, dijo que entendía "la lógica detrás de la decisión del Reino Unido", pero afirmó que no estaba de acuerdo con el enfoque. "Nuestra preocupación se relaciona específicamente con las exenciones temporales que aún pueden generar ingresos adicionales para la maquinaria de guerra de Rusia", publicó en redes sociales.
Dmytro Lytvyn, asesor de comunicación del presidente Volodymyr Zelensky, dijo que había "una comunicación muy activa en curso entre nuestros diplomáticos" para aclarar los detalles de las sanciones. El presidente ucraniano ha declarado previamente que "cada dólar pagado por petróleo ruso es dinero para la guerra".
El contexto de estas sanciones se remonta a 2024, cuando la BBC reveló que millones de barriles de combustible fabricado a partir de petróleo ruso todavía se estaban importando al Reino Unido a través de una laguna en las reglas comerciales globales, a pesar de las sanciones impuestas. El Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) estimó que aproximadamente 1.800 millones de libras esterlinas en productos petroleros fabricados a partir de crudo ruso habían sido importados al Reino Unido a través de India y Turquía desde que se impuso la primera prohibición sobre el petróleo en diciembre de 2022.
En el ámbito político interno, durante la sesión de Preguntas al Primer Ministro, la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, acusó al gobierno de "elegir comprar petróleo ruso sucio" y dijo que el primer ministro Keir Starmer estaba "perdiendo su brújula moral al retroceder en Ucrania".
Sir Keir defendió la política de sanciones del gobierno, diciendo a los parlamentarios que se trataba de "nuevas sanciones que se están implementando gradualmente", que "ninguna de las sanciones existentes se está levantando de ninguna manera" y que equivale a "más presión sobre Rusia".
El ministro de Comercio, Sir Chris Bryant, se disculpó ante los parlamentarios diciendo que "hemos manejado esto torpemente y eso es completamente mi culpa". "Creo que hemos terminado dando la impresión equivocada de lo que estamos tratando de hacer. Estamos tratando de fortalecer el régimen, no debilitarlo. No estamos renunciando a ninguna sanción", dijo.
Robin Mills, director ejecutivo de la consultora energética Qamar Energy con sede en Dubái, dijo que tales cambios enviaban una "señal negativa" de que las sanciones contra Rusia son potencialmente más débiles debido a la crisis en el golfo y añadió que probablemente no conduciría a precios de combustible más bajos. "Esta medida parece innecesaria, no va a reducir los precios pero tampoco va a atacar la escasez que probablemente no iba a suceder de todos modos", dijo.
Michael O'Leary, director ejecutivo de Ryanair, dijo esta semana que el riesgo de escasez de combustible era "casi cero", sin embargo, otras aerolíneas han cancelado vuelos en respuesta al aumento de los costos del combustible.
A principios de esta semana, Estados Unidos extendió una exención similar, introducida por primera vez en marzo, que flexibilizó las sanciones que impedían a otros países comprar petróleo y productos petroleros rusos ya cargados en buques en el mar. La política ha sido criticada por muchos aliados de Estados Unidos y el Reino Unido que dicen que ayuda al gobierno del presidente ruso Vladimir Putin y su invasión de Ucrania, que continúa desde 2022.
El presidente francés Emmanuel Macron ha dicho que el cierre del estrecho de Ormuz "de ninguna manera" justifica el levantamiento de las sanciones contra Rusia.
El Reino Unido ha liderado los esfuerzos internacionales para ejercer presión económica sobre Rusia por la invasión de Ucrania. El martes, el Reino Unido firmó una declaración del G7 reafirmando su "compromiso inquebrantable" de imponer "costos severos" a Rusia.
Un portavoz del gobierno británico dijo que había "introducido una nueva ola de restricciones más estrictas contra Rusia, incluidas nuevas prohibiciones de exportación e importación contra Rusia". "Nuestro apoyo a Ucrania es inquebrantable: estas sanciones adicionales restringirán aún más los ingresos rusos y degradarán su capacidad para librar la guerra ilegal de Putin en Ucrania", afirmó el portavoz.
La decisión británica refleja el complejo equilibrio que enfrentan los gobiernos occidentales entre mantener la presión económica sobre Rusia por su invasión de Ucrania y gestionar las consecuencias del conflicto en Medio Oriente sobre los mercados energéticos globales. El aplazamiento de estas sanciones específicas subraya cómo las crisis geopolíticas simultáneas pueden complicar la implementación de políticas de presión económica internacional.




