La celebración del Día de la Independencia dominicana este viernes 27 de febrero marca el final del llamado "Mes de la Patria", un periodo que comenzó el 26 de enero con el natalicio de Juan Pablo Duarte, uno de los padres fundadores de la nación. Las calles de Santo Domingo y otras ciudades se llenarán de banderas tricolor, desfiles militares y las coloridas comparsas del Carnaval Dominicano que tradicionalmente coincide con estas fechas, según información de Remitly.
Sin embargo, la festividad que conmemora el "trabucazo" de 1844 —cuando Matías Ramón Mella disparó su trabuco al aire anunciando la separación de Haití— contrasta con la situación que viven miles de dominicanos de origen haitiano que fueron despojados de su nacionalidad hace más de una década.
"Es como si no existieras. No puedes ni comprarte una tarjeta SIM para el teléfono. Cuando un Estado decide quitarte la nacionalidad, te está matando civilmente", explica Franklin Dinol, coordinador nacional del movimiento Reconoci.do, según El País. Este grupo reclama la plena ciudadanía para la población de origen haitiano nacida en República Dominicana.
El 23 de septiembre de 2013, el Tribunal Constitucional dominicano emitió la sentencia 168/13 que eliminó de forma retroactiva el derecho a la nacionalidad por nacimiento (ius soli) para personas nacidas en el país entre 1929 y 2010 de padres haitianos. Esta decisión afectó inicialmente a unas 200.000 personas, según datos recogidos por El País.
Aunque en 2014 se aprobó la ley 169-14 de Naturalización para regularizar a parte de los afectados, el movimiento Reconoci.do estima que en 2025 aún había alrededor de 150.000 personas en ese limbo legal. "De las 61.000 personas del grupo A [ya inscritas en el registro civil], más de 34.000 aún no han recuperado la nacionalidad, mientras que en grupo B [nunca registrados al nacer], solo 8.755 personas lograron acogerse al proceso", detalla Dinol según El País.
"Además, lo que se otorgó fue solamente la naturalización, o sea una ciudadanía de segundo nivel", explica Felipe Fortines, abogado de origen haitiano e integrante de Reconoci.do. "Nosotros exigimos recuperar la nacionalidad plena, porque no somos extranjeros naturalizados, somos dominicanos al 100%".
Las consecuencias de esta desnacionalización son devastadoras para quienes la sufren. Jermania Sevito, abogada y activista de Reconoci.do, relata su experiencia: "Tuve que dejar las clases, igual que Franklin y muchas otras personas. Perdimos años de vida, porque sin nacionalidad no puedes acceder a estudios superiores, ni acceder a un trabajo formal, ni casarte o registrar a tus hijos. Es terrible", asegura según El País.
Entre septiembre de 2024 y mediados de 2025, más de 370.000 personas migrantes y dominicanas despojadas de su nacionalidad fueron deportadas a Haití. Solo en agosto de 2025, República Dominicana deportó a 35.276 haitianos, superando incluso las cifras de deportaciones de Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump en el mismo periodo (29.263 personas).
Las redadas migratorias se han intensificado en los últimos meses y tienen un importante componente racial, según denuncian los activistas. "Si eres negro o con un apellido afrancesado, tienes que andar con tus documentos todo el tiempo. La policía migratoria detiene incluso a personas afrodescendientes dominicanas sin origen haitiano", explica Dinol a El País.
Epifanía St. Chals Lichardo, activista de Reconoci.do, describe la situación actual: "La gente ya no está en sus casas. Duermen en iglesias o en los campos de caña. Se esconden para evitar que los aprehendan". El miedo ha llegado a tal punto que muchas familias no envían a sus hijos a la escuela por temor a las deportaciones.
En abril de 2025, el presidente Luis Abinader anunció 15 medidas que endurecen las políticas migratorias. Una de ellas obliga a los hospitales públicos a verificar e informar del estatus migratorio de los pacientes, convirtiendo los centros de salud en una nueva frontera de control migratorio.
"Esto no es una política de 'te atiendo y luego te deporto'. Es una política de negación del derecho a la salud. Porque si uno sabe que hay un agente migratorio apostado en el hospital, no va", afirma Dinol según El País.
El caso de Lourdia Jean Pierre ejemplifica las consecuencias de estas políticas. Esta mujer, con problemas de salud, dio a luz en casa en mayo de 2025 por temor a ser deportada. Murió tras el parto y las autoridades migratorias detuvieron y expulsaron al bebé y a su padre. El Estado no emitió ni siquiera un certificado de defunción. "Sin papeles aquí no eres persona. El Estado no te reconoce tampoco cuando mueres", explica el abogado Felipe Fortines.
La pérdida de la nacionalidad en República Dominicana ha sido condenada tanto por la Comisión como por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, constituyendo uno de los casos más graves de apatridia del continente.
Mientras tanto, el gobierno dominicano continúa con la construcción de un muro fronterizo con Haití, iniciado en 2022. De los casi 400 kilómetros de frontera, el proyecto contempla cubrir 176 kilómetros con mallas y sensores. Hasta ahora, hay 54 kilómetros construidos, según datos de El País.
En República Dominicana viven 11,5 millones de personas, de las cuales algo menos de un millón son haitianas. La migración desde Haití ha sido constante durante el último siglo, inicialmente impulsada por la demanda de mano de obra en la industria azucarera dominicana y, en años recientes, por la pobreza, inseguridad e inestabilidad política en Haití.
La discriminación contra los haitianos tiene profundas raíces históricas en República Dominicana, especialmente desde la dictadura de Rafael Trujillo. Paradójicamente, mientras el país celebra su independencia de Haití con orgullo nacional y festividades, miles de personas nacidas en suelo dominicano siguen luchando por recuperar su derecho a la nacionalidad y a una existencia digna.


