Reservas mundiales de petróleo se agotan a ritmo récord por cierre del Estrecho de Ormuz
Las reservas estratégicas de petróleo a nivel mundial están cayendo a un ritmo sin precedentes debido al cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra en Irán, con inventarios globales que podrían alcanzar niveles críticamente bajos a finales de junio si las condiciones de suministro no mejoran, según advirtieron la Agencia Internacional de Energía y analistas económicos. El estrecho, que antes del conflicto transportaba aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo, permanece cerrado casi tres meses después del inicio de la guerra, obligando a países de todo el mundo a recurrir a reservas de emergencia que se están agotando rápidamente.
La guerra en Irán y el consecuente cierre del Estrecho de Ormuz han desencadenado una crisis de suministro petrolero de magnitud no vista en décadas, según reportó la Agencia Internacional de Energía (AIE). El estrecho, una vía marítima clave por la que pasaba aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo antes del conflicto, permanece bloqueado mientras países de todo el mundo buscan desesperadamente alternativas para compensar el suministro perdido.
En marzo, la AIE coordinó una liberación masiva de aproximadamente 400 millones de barriles de las reservas estratégicas de emergencia de países industrializados, con el objetivo de garantizar un suministro adecuado y estabilizar los precios del crudo, según informó la agencia. Esta medida sin precedentes buscaba amortiguar el impacto inmediato de la interrupción del suministro.
Antes de la guerra, los mercados mundiales de petróleo crudo estaban en superávit, lo que permitió a las principales economías acumular vastas reservas estratégicas. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), China mantenía las mayores existencias a nivel mundial con casi 1.400 millones de barriles en sus inventarios a diciembre de 2025, incluyendo tanto reservas comerciales como gubernamentales.
Estados Unidos mantenía alrededor de 413 millones de barriles en su Reserva Estratégica de Petróleo, más otros 411 millones de barriles en inventarios comerciales de crudo, según la EIA. Japón poseía las terceras mayores reservas estratégicas con aproximadamente 263 millones de barriles solo en reservas controladas por el gobierno.
Los países de la Unión Europea están obligados por ley a mantener existencias de emergencia equivalentes a al menos 90 días de importaciones netas o 61 días de consumo. Las naciones del bloque contribuyeron aproximadamente el 20% de los 400 millones de barriles liberados como parte de la acción coordinada por la AIE, con Alemania liberando 19,5 millones de barriles, seguida por Francia con 14,6 millones, España con 11,6 millones e Italia con 10 millones, según la agencia.
India mantenía alrededor de 21 millones de barriles en sus reservas estratégicas, según la EIA estadounidense. Estas reservas proporcionan actualmente cobertura de aproximadamente 9,5 días de importaciones netas de petróleo, según S&P Global, aunque la cobertura aumenta a unos 74 días al incluir las reservas mantenidas por empresas petroleras estatales.
Además de estas reservas estratégicas, millones de barriles de crudo ruso que permanecían en petroleros varados en el mar también quedaron disponibles para compradores en Asia después de que Estados Unidos levantara temporalmente las sanciones sobre este petróleo para impulsar el suministro global, según reportes de la industria.
Sin embargo, casi tres meses después del estallido de la guerra, el tráfico petrolero a través de Ormuz permanece paralizado a pesar de las esperanzas de que Washington y Teherán se acerquen a un acuerdo para poner fin al conflicto y reabrir la crucial vía marítima. A medida que la interrupción persiste, los países han continuado reduciendo tanto las reservas estratégicas como los inventarios comerciales a un ritmo acelerado.
La AIE informó que los inventarios mundiales observados de petróleo cayeron a un ritmo récord en marzo y abril, disminuyendo en 246 millones de barriles. El director de la agencia, Fatih Birol, advirtió recientemente que las existencias de petróleo "no son infinitas" y están cayendo "muy rápido" en todo el mundo. También enfatizó que tomará "mucho tiempo" para que la capacidad de producción y refinación vuelva a los niveles previos a la guerra.
El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs emitió una advertencia similar la semana pasada, afirmando que las reservas mundiales de petróleo se están reduciendo a un ritmo récord este mes. "Al ritmo actual de reducción, las existencias comerciales de petróleo podrían alcanzar niveles críticamente bajos a finales de junio", escribió Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, en una nota de investigación del 18 de mayo.
Si las condiciones de suministro no mejoran pronto, "los precios podrían aumentar bruscamente", advirtió Shearing. La situación ha generado temores de escasez, particularmente durante la demanda pico del verano.
Si las interrupciones del suministro persisten, "las escaseces no se sentirán de manera tan aguda en todas las geografías y sectores", dijo a DW Antoine Halff, investigador no residente y experto en energía del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Señaló que los países asiáticos probablemente serán los más afectados debido a su fuerte dependencia de la energía de Medio Oriente, mientras que los viajes aéreos y el combustible de aviación se encuentran entre los sectores y categorías de productos más gravemente impactados.
La situación también impulsará un aumento en los precios del petróleo, que "se sentirá en todas partes, incluidos los países que se benefician de un amplio suministro interno como Estados Unidos", dijo Halff. Los precios del crudo ya se mantienen elevados en relación con los niveles previos al conflicto, reflejando las restricciones de suministro y una prima de riesgo geopolítico.
Al mismo tiempo, los precios han sido volátiles y sensibles a los titulares, disminuyendo después de declaraciones que indican una rápida resolución del conflicto y aumentando cuando las señales sugieren que el estrecho permanecerá cerrado por más tiempo.
Helima Croft, jefa de Estrategia Global de Materias Primas e Investigación de Medio Oriente y Norte de África en RBC Capital Markets, cree que los mercados pueden estar subestimando los desafíos involucrados en resolver el conflicto. "La realidad fundamental es que las expectativas de una recuperación completa de Ormuz a corto plazo se basan en suposiciones poco realistas sobre la facilidad de resolución y los cálculos estratégicos de todas las partes involucradas", escribió en un informe.
Si la tasa actual de pérdida de suministro continúa, estima la experta, "las pérdidas acumuladas de crudo superarán los 1.000 millones de barriles a finales de mes y se acercarán a los 1.500 millones de barriles si la situación permanece sin cambios hasta junio". Esto impulsará los precios del petróleo hacia los niveles máximos de 2008, dijo. "En esa etapa, la destrucción de la demanda probablemente será lo que equilibre el mercado".
Algunos países ya han introducido medidas para frenar la demanda y conservar combustible, como semanas laborales más cortas en Filipinas y uso reducido del transporte en lugares como Pakistán, según reportes regionales.
Sin embargo, en medio del agotamiento de los inventarios, los gobiernos parecen cautelosos ante una segunda liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, quien recientemente recibió a sus homólogos de las naciones del G7, dijo al Financial Times que las existencias son "finitas" y no podrían liberarse "sin tener visibilidad sobre la duración e intensidad del conflicto en esta etapa".
Halff señaló que si Ormuz permanece bloqueado por mucho más tiempo, "simplemente no hay mucho que los gobiernos puedan hacer para garantizar el suministro y mantener los precios bajo control al mismo tiempo". "Liberar petróleo de las reservas estratégicas puede ayudar, pero solo hasta cierto punto, ya que los suministros no son ilimitados", dijo.
La crisis energética global desencadenada por el cierre del Estrecho de Ormuz representa uno de los mayores desafíos para la seguridad energética mundial en décadas, con implicaciones que se extienden desde los precios en las gasolineras hasta la estabilidad económica global. La capacidad de los países para gestionar esta crisis dependerá en gran medida de cuánto tiempo permanezca cerrado el estrecho y de la rapidez con que se puedan establecer rutas alternativas de suministro o alcanzar una resolución diplomática del conflicto.



