

El rey Carlos III ha iniciado un proceso formal para remover todos los títulos y honores de su hermano Príncipe Andrés, quien será conocido de ahora en adelante como Andrew Mountbatten Windsor, tras años de controversia por sus vínculos con Jeffrey Epstein.
Buckingham Palace anunció este jueves una decisión sin precedentes que marca el fin definitivo de la carrera pública del príncipe Andrés. El monarca ha decidido quitarle sus títulos nobiliarios, incluyendo el de Príncipe, Duque de York, Conde de Inverness y Barón Killyleagh, además de retirarle el tratamiento de Su Alteza Real.
La decisión llega después de años de escándalos relacionados con su amistad con el financista Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores. Aunque Andrés siempre ha negado cualquier conducta inapropiada, la presión pública y mediática ha sido constante.
Según las fuentes, el rey Carlos ha tomado esta determinación tras consultar con la familia real y el gobierno británico. El príncipe Guillermo habría sido uno de los principales impulsores de esta decisión, buscando proteger la imagen de la institución monárquica.
Andrés deberá abandonar su residencia en Royal Lodge y será reubicado en una propiedad del estado de Sandringham, cuyo alojamiento será financiado privadamente por el rey. Su ex esposa, Sarah Ferguson, también tendrá que buscar un nuevo lugar para vivir.
Las hijas de Andrés, Beatriz y Eugenia, mantendrán sus títulos de princesas y su lugar en la línea de sucesión, ya que no se consideran directamente involucradas en la controversia.
La decisión llega después de que recientemente se revelaran nuevos detalles sobre su relación con Epstein, incluyendo emails que demuestran contactos posteriores a lo que inicialmente había declarado. Además, la publicación póstuma del libro de Virginia Giuffre, quien lo acusó de abuso sexual cuando era menor, ha reavivado el escándalo.
Buckingham Palace enfatizó que esta decisión busca mostrar respeto hacia las víctimas de abuso y reafirmar los valores de la institución real. El comunicado oficial señala que estas censuras son necesarias, independientemente de las negativas de Andrés sobre las acusaciones.
La caída en desgracia de Andrés representa uno de los momentos más dramáticos para la familia real británica en décadas, marcando un punto de inflexión en su imagen pública y su capacidad de manejar escándalos internos.